-
Vámonos entonces-. Dijo Marcos mirando a Niva que asintió y acto
seguido cerró los ojos concentrándose.
En
unos segundos todo comenzó a temblar y sabía que ya se largaban de
Brasil. Todo comenzó a dar vueltas, tuvo que agarrarse a Toni para
no caerse, miró a Niva y le sorprendió verla como si nada estuviera
sucediendo a su alrededor, los viajes solían durar unos cuantos
segundos, pero a Marcos le parecía una eternidad.
-
Nunca me acostumbraré a....-. Comenzó a decir cuando todo cesó de
girar a su alrededor, pero un vuelco al estómago le hizo callar, fue
palideciendo por momento al ver la escena que tenía delante.
Todas
las casas estaban destruidas, algunas ardían y había escombros por
todos los lados, ahogó un grito al mirar el suelo, estaba cubierto
de gente que yacía sin vida, charcos de sangre cubría los
alrededores de los cuerpos, giró sobre si mismo, intentando asimilar
lo que estaban viendo sus ojos, sus compañeros tenían la misma cara
pálida que el, ninguno se lo podía creer, les habían atacado
cuando ellos estaban ausentes, entonces las palabras del sombra
torturado cobraron sentido ''Ha llegado la hora'' ¿Se había
referido a eso? ¿Había dado alguna orden para atacar la ciudad de
los elementos? ¿Pero cuanto tiempo había pasado desde aquel
momento? Una hora como mucho, era imposible que hubieran hecho todo
eso en tan poco tiempo ¿Y que hay del ejército? Se respondió a esa
duda al ver a varios soldados tirados sin vida no muy lejos de donde
ellos se encontraban.
-
¿Como han podido hacer algo así?-. Preguntó Niva con un hilo de
voz, sus ojos estaban fijos en el pequeño cuerpo de un niño de no
mas de cinco años, estaba tendido boca arriba y tenía parte de la
cara quemada. Por un instante Marcos pudo escuchar los gritos de toda
esa gente intentando huir de la muerte, como intentaban salvar sus
vidas inútilmente
Caminaron
por las calles intentando encontrar alguien con vida, la ciudad
estaba en silencio, solo se escuchaba el ruido que hacían las llamas
quemar las maderas de las casas, todos se encontraban con los ojos
llorosos, no podían creerlo, llegaron a la fortaleza del ejército,
como toda la ciudad, estaba destrozado, cientos de soldados se
encontraban tirados en los alrededores, no quisieron entrar asique
continuaron con su camino. Marcos alzó la vista y a lo lejos pudo
ver el bosque, ardiendo, fue entonces cuando se acordó ¿Como se
había podido olvidar? Ruth. Sin decir nada comenzó a correr hacía
allí, ninguno de sus amigos trató de frenarlo, no hacía falta dar
explicaciones de donde se dirigía.
Camino
al bosque se iba encontrando diferentes cuerpos tirados en el suelo,
todos ellos se encontraban calcinados. La hierba que pisaba también
tenía signos de quemado, y mientras corría se preguntaba que podía
haber hecho aquello en un par de horas que habían pasado fuera, y
mucho menos desde que el sombra había dado la orden. Estaba claro
que ese ataque estaba planeado desde hacía mucho tiempo, para que se
realizara con tanta rapidez. Y todo había ocurrido sin haber podido
averiguar quien era el infiltrado.
Se
paró frente a una pared de llamas que impedían el paso al bosque,
los arboles ardían con fuerza, las ramas caían con estrépito al
suelo calcinadas, los arbustos se rendían al poder de las llamas.
Una
nube de humo negro contaminante se elevaba al cielo sin remedio.
Marcos
buscó una manera de adentrarse en ese infierno de humo y llamas
descontroladas, estaba desesperado, tenía que llegar adonde se
encontraba Ruth, no sabía si seguiría con vida, tampoco quería
pararse a pensar, no quería aceptar esa posible realidad.
Se
llevó las manos a la cabeza, no veía ningún resquicio, corrió de
arriba abajo, pero nada, todo estaba ardiendo, una locura se le pasó
por la cabeza, pero no había otro remedio si quería cruzar el
bosque, tendría que saltar entre las llamas, Ruth estaba en peligro
y no debía de quedar mucho tiempo.
Se
puso frente un hueco entre dos árboles donde las llamas no eran muy
altas, un arbusto ardiendo se interponía entre el y el bosque. Soltó
un largo suspiro y comenzó a correr hacía las llamas, notaba el
calor en la cara mientras corría, entrecerró los ojos y no frenó,
no pensaba hacerlo, tenía que salvar a Ruth. Cada vez estaba mas
cerca de las llamas, y cada vez notaba mas el calor, pero no le
importaba. Cuando estaba lo suficientemente cerca del fuego saltó
por encima del arbusto ardiendo, tuvo que cubrirse la cabeza para no
quemarse, ya que tendría que traspasar una cortina de llamas.
Mientras lo hacía sintió el calor recorriéndole todo su cuerpo,
cayó encima de un tronco ya calcinado, y cayó al suelo con un golpe
seco, había llamas por todas partes. Se levantó con las rodillas y
las manos doloridas, se cubrió con el cuello de la camiseta la boca
y la nariz para inhalar el menor humo posible y comenzó a correr.
Nunca había pasado por esa zona, no quería reconocer que no sabía
donde se encontraba la cabaña donde estaba Ruth, asique comenzó a
correr hacía una dirección escogida al azar.
El
humo le hacía llorar, no veía casi nada, había dejado de correr
sin sentido y ahora caminaba a tientas esquivando las llamas, giró
sobre si mismo intentando que le sonara algo a su alrededor pero era
inútil, nunca había estado allí, y si había estado nunca lo
sabría ya que el fuego había cambiado el paisaje por completo,
enormes ramas cortaban los caminos, el humo hacía imposible mirar
mas de dos metros de donde se encontraba, pero el no se rendía. No
paraba de toser debido a la inhalación de humo, la garganta la
sentía muy irritada y ya casi no veía debido a los ojos rojos.
Continuó caminando hacía ninguna parte, tenía la esperanza de que
encontraría la cabaña, si es que seguía allí, se quitó ese
pensamiento rápidamente de su mente, claro que seguiría allí, las
llamas no habrían avanzado tanto, quería creerlo, estaba convencido
de que era así, un tropezón le hizo apartar los pensamientos de su
mente, cayó al suelo sobre sus rodillas ya doloridas, se giró para
mirar que le había causado la caída. Se quedó petrificado al ver
de que se trataba, una persona bastante mas pequeña que el, estaba
tendida boca arriba, parecía sin vida, Marcos se acercó a
examinarlo y lo confirmó, estaba muerto, era un ser extraño, tenía
las orejas puntiagudas pero era muy bajito para ser un elfo, tenía
una larga barba, era un gnomo, el joven lo observó atentamente, era
una pena que cuando por fin tenía la oportunidad de ver algún ser
fantástico que no fuese Niva o algún soldado del ejército, tuviese
que estar muerto. Con un suspiro, volvió a levantarse dejando allí
aquel cuerpo, y continuó andando sin rumbo. No sabía donde se
encontraba, ni sabía donde se dirigía. El fuego y el humo lo
inundaba todo a su alrededor. Las gotas de sudor el corrían por la
cara, cada vez hacía mas calor.
-
¡Ruth!-. Gritó con la inútil esperanza de que la joven le
escucharía y le contestaría. Como ya había esperado solo le
contestó el chisporroteo de los árboles ardiendo
Sentía
como el humo entraba por su boca y nariz y recorría la garganta
hasta llegar a sus pulmones. Cada vez se sentía mas mareado, la
falta de oxígeno le estaba causando estragos, su respiración era
entrecortada y todo a su alrededor estaba borroso, sabía que no
tardaría en desmayarse, las piernas le fallaban y en varías
ocasiones estuvo apunto de chocar con un árbol ardiendo. Pero se
mantenía en pié, tenía que encontrar a Ruth antes de que fuese
demasiado tarde, si es que no lo era ya.
Cayó
de rodillas, estaba agotado, no podía seguir, sus piernas le habían
fallado dos veces y a la tercera ya no fue capaz de levantarse mas,
se apoyo con las manos en el suelo, lo notaba caliente, casi
ardiendo, pero el ya no lo sentía, los árboles ardían a su
alrededor, pero no parecía notarlo, lloraba, y esta vez era de
impotencia por no haber podido ayudar a Ruth. Se dejó caer echo un
ovillo en el suelo
Sus
pulmones estaban llenos de humo, podía notar como le quemaba por
dentro, le costaba respirar allí tirado en el suelo, pero ya no
tenía fuerzas para seguir, ni para ayudar a su amiga ni para salir
de allí, estaba aterrado, tirado en el suelo echo una bola, pero no
podía hacer mas, había cometido un error al haber entrado en aquel
infierno de llamas y humo, pero ya no podía dar marcha atrás en el
tiempo, moriría allí en aquel lugar perdido del bosque, sin
posibilidad de que alguien pudiera encontrar su cuerpo.
No
podía rendirse así de ese modo, había pasado demasiado para ahora
caer en un incendio, era inútil pensarlo, con gran esfuerzo se
levantó del suelo, le temblaron las piernas al principio pero pronto
se adueño de ellas y comenzó a caminar y miró al frente, no podía
ver mas de dos metros de el miró hacía todos lados, volviendo a
intentar que le sonase algo, pero seguía siendo imposible, pero esta
vez no se rendiría, no dejaría que sus piernas, le volvieran a
fallar, seguiría luchando contra el cansancio que el humo le
producía y encontraría a Ruth.
Pero
sus fuerzas le estaban volviendo a abandonar, volvía a tropezar
constantemente, cada vez se sentía mas mareado debido a la
inhalación del humo, no le quedaba mucho tiempo.
Pero
cuando iba a caer desmayado algo ocurrió. Algo extraño que no
estaban en los planes de Marcos.
Algo
tiró de el con violencia, abrió los ojos y pudo comprobar que se
estaba moviendo a gran velocidad, y lo que era mas increíble, estaba
volando ¿Como era posible? Lo descubrió en el momento en el que
giró la cabeza y vio a Niva con cara de concentración esquivando
las ramas que caían y los árboles ardiendo que se ponían en su
camino.
-
Nos vamos de aquí-. Dijo el hada sin apartar la mirada de su camino.
-
Ruth-. Dijo en forma de susurro antes de caer desmayado, había
tragado demasiado humo.
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