viernes, 3 de enero de 2014

Página 55

- Vámonos entonces-. Dijo Marcos mirando a Niva que asintió y acto seguido cerró los ojos concentrándose.
En unos segundos todo comenzó a temblar y sabía que ya se largaban de Brasil. Todo comenzó a dar vueltas, tuvo que agarrarse a Toni para no caerse, miró a Niva y le sorprendió verla como si nada estuviera sucediendo a su alrededor, los viajes solían durar unos cuantos segundos, pero a Marcos le parecía una eternidad.
- Nunca me acostumbraré a....-. Comenzó a decir cuando todo cesó de girar a su alrededor, pero un vuelco al estómago le hizo callar, fue palideciendo por momento al ver la escena que tenía delante.

Todas las casas estaban destruidas, algunas ardían y había escombros por todos los lados, ahogó un grito al mirar el suelo, estaba cubierto de gente que yacía sin vida, charcos de sangre cubría los alrededores de los cuerpos, giró sobre si mismo, intentando asimilar lo que estaban viendo sus ojos, sus compañeros tenían la misma cara pálida que el, ninguno se lo podía creer, les habían atacado cuando ellos estaban ausentes, entonces las palabras del sombra torturado cobraron sentido ''Ha llegado la hora'' ¿Se había referido a eso? ¿Había dado alguna orden para atacar la ciudad de los elementos? ¿Pero cuanto tiempo había pasado desde aquel momento? Una hora como mucho, era imposible que hubieran hecho todo eso en tan poco tiempo ¿Y que hay del ejército? Se respondió a esa duda al ver a varios soldados tirados sin vida no muy lejos de donde ellos se encontraban.
- ¿Como han podido hacer algo así?-. Preguntó Niva con un hilo de voz, sus ojos estaban fijos en el pequeño cuerpo de un niño de no mas de cinco años, estaba tendido boca arriba y tenía parte de la cara quemada. Por un instante Marcos pudo escuchar los gritos de toda esa gente intentando huir de la muerte, como intentaban salvar sus vidas inútilmente

Caminaron por las calles intentando encontrar alguien con vida, la ciudad estaba en silencio, solo se escuchaba el ruido que hacían las llamas quemar las maderas de las casas, todos se encontraban con los ojos llorosos, no podían creerlo, llegaron a la fortaleza del ejército, como toda la ciudad, estaba destrozado, cientos de soldados se encontraban tirados en los alrededores, no quisieron entrar asique continuaron con su camino. Marcos alzó la vista y a lo lejos pudo ver el bosque, ardiendo, fue entonces cuando se acordó ¿Como se había podido olvidar? Ruth. Sin decir nada comenzó a correr hacía allí, ninguno de sus amigos trató de frenarlo, no hacía falta dar explicaciones de donde se dirigía.

Camino al bosque se iba encontrando diferentes cuerpos tirados en el suelo, todos ellos se encontraban calcinados. La hierba que pisaba también tenía signos de quemado, y mientras corría se preguntaba que podía haber hecho aquello en un par de horas que habían pasado fuera, y mucho menos desde que el sombra había dado la orden. Estaba claro que ese ataque estaba planeado desde hacía mucho tiempo, para que se realizara con tanta rapidez. Y todo había ocurrido sin haber podido averiguar quien era el infiltrado.

Se paró frente a una pared de llamas que impedían el paso al bosque, los arboles ardían con fuerza, las ramas caían con estrépito al suelo calcinadas, los arbustos se rendían al poder de las llamas.
Una nube de humo negro contaminante se elevaba al cielo sin remedio.

Marcos buscó una manera de adentrarse en ese infierno de humo y llamas descontroladas, estaba desesperado, tenía que llegar adonde se encontraba Ruth, no sabía si seguiría con vida, tampoco quería pararse a pensar, no quería aceptar esa posible realidad.
Se llevó las manos a la cabeza, no veía ningún resquicio, corrió de arriba abajo, pero nada, todo estaba ardiendo, una locura se le pasó por la cabeza, pero no había otro remedio si quería cruzar el bosque, tendría que saltar entre las llamas, Ruth estaba en peligro y no debía de quedar mucho tiempo.

Se puso frente un hueco entre dos árboles donde las llamas no eran muy altas, un arbusto ardiendo se interponía entre el y el bosque. Soltó un largo suspiro y comenzó a correr hacía las llamas, notaba el calor en la cara mientras corría, entrecerró los ojos y no frenó, no pensaba hacerlo, tenía que salvar a Ruth. Cada vez estaba mas cerca de las llamas, y cada vez notaba mas el calor, pero no le importaba. Cuando estaba lo suficientemente cerca del fuego saltó por encima del arbusto ardiendo, tuvo que cubrirse la cabeza para no quemarse, ya que tendría que traspasar una cortina de llamas. Mientras lo hacía sintió el calor recorriéndole todo su cuerpo, cayó encima de un tronco ya calcinado, y cayó al suelo con un golpe seco, había llamas por todas partes. Se levantó con las rodillas y las manos doloridas, se cubrió con el cuello de la camiseta la boca y la nariz para inhalar el menor humo posible y comenzó a correr. Nunca había pasado por esa zona, no quería reconocer que no sabía donde se encontraba la cabaña donde estaba Ruth, asique comenzó a correr hacía una dirección escogida al azar.

El humo le hacía llorar, no veía casi nada, había dejado de correr sin sentido y ahora caminaba a tientas esquivando las llamas, giró sobre si mismo intentando que le sonara algo a su alrededor pero era inútil, nunca había estado allí, y si había estado nunca lo sabría ya que el fuego había cambiado el paisaje por completo, enormes ramas cortaban los caminos, el humo hacía imposible mirar mas de dos metros de donde se encontraba, pero el no se rendía. No paraba de toser debido a la inhalación de humo, la garganta la sentía muy irritada y ya casi no veía debido a los ojos rojos. Continuó caminando hacía ninguna parte, tenía la esperanza de que encontraría la cabaña, si es que seguía allí, se quitó ese pensamiento rápidamente de su mente, claro que seguiría allí, las llamas no habrían avanzado tanto, quería creerlo, estaba convencido de que era así, un tropezón le hizo apartar los pensamientos de su mente, cayó al suelo sobre sus rodillas ya doloridas, se giró para mirar que le había causado la caída. Se quedó petrificado al ver de que se trataba, una persona bastante mas pequeña que el, estaba tendida boca arriba, parecía sin vida, Marcos se acercó a examinarlo y lo confirmó, estaba muerto, era un ser extraño, tenía las orejas puntiagudas pero era muy bajito para ser un elfo, tenía una larga barba, era un gnomo, el joven lo observó atentamente, era una pena que cuando por fin tenía la oportunidad de ver algún ser fantástico que no fuese Niva o algún soldado del ejército, tuviese que estar muerto. Con un suspiro, volvió a levantarse dejando allí aquel cuerpo, y continuó andando sin rumbo. No sabía donde se encontraba, ni sabía donde se dirigía. El fuego y el humo lo inundaba todo a su alrededor. Las gotas de sudor el corrían por la cara, cada vez hacía mas calor.
- ¡Ruth!-. Gritó con la inútil esperanza de que la joven le escucharía y le contestaría. Como ya había esperado solo le contestó el chisporroteo de los árboles ardiendo

Sentía como el humo entraba por su boca y nariz y recorría la garganta hasta llegar a sus pulmones. Cada vez se sentía mas mareado, la falta de oxígeno le estaba causando estragos, su respiración era entrecortada y todo a su alrededor estaba borroso, sabía que no tardaría en desmayarse, las piernas le fallaban y en varías ocasiones estuvo apunto de chocar con un árbol ardiendo. Pero se mantenía en pié, tenía que encontrar a Ruth antes de que fuese demasiado tarde, si es que no lo era ya.

Cayó de rodillas, estaba agotado, no podía seguir, sus piernas le habían fallado dos veces y a la tercera ya no fue capaz de levantarse mas, se apoyo con las manos en el suelo, lo notaba caliente, casi ardiendo, pero el ya no lo sentía, los árboles ardían a su alrededor, pero no parecía notarlo, lloraba, y esta vez era de impotencia por no haber podido ayudar a Ruth. Se dejó caer echo un ovillo en el suelo

Sus pulmones estaban llenos de humo, podía notar como le quemaba por dentro, le costaba respirar allí tirado en el suelo, pero ya no tenía fuerzas para seguir, ni para ayudar a su amiga ni para salir de allí, estaba aterrado, tirado en el suelo echo una bola, pero no podía hacer mas, había cometido un error al haber entrado en aquel infierno de llamas y humo, pero ya no podía dar marcha atrás en el tiempo, moriría allí en aquel lugar perdido del bosque, sin posibilidad de que alguien pudiera encontrar su cuerpo.

No podía rendirse así de ese modo, había pasado demasiado para ahora caer en un incendio, era inútil pensarlo, con gran esfuerzo se levantó del suelo, le temblaron las piernas al principio pero pronto se adueño de ellas y comenzó a caminar y miró al frente, no podía ver mas de dos metros de el miró hacía todos lados, volviendo a intentar que le sonase algo, pero seguía siendo imposible, pero esta vez no se rendiría, no dejaría que sus piernas, le volvieran a fallar, seguiría luchando contra el cansancio que el humo le producía y encontraría a Ruth.

Pero sus fuerzas le estaban volviendo a abandonar, volvía a tropezar constantemente, cada vez se sentía mas mareado debido a la inhalación del humo, no le quedaba mucho tiempo.
Pero cuando iba a caer desmayado algo ocurrió. Algo extraño que no estaban en los planes de Marcos.
Algo tiró de el con violencia, abrió los ojos y pudo comprobar que se estaba moviendo a gran velocidad, y lo que era mas increíble, estaba volando ¿Como era posible? Lo descubrió en el momento en el que giró la cabeza y vio a Niva con cara de concentración esquivando las ramas que caían y los árboles ardiendo que se ponían en su camino.
- Nos vamos de aquí-. Dijo el hada sin apartar la mirada de su camino.
- Ruth-. Dijo en forma de susurro antes de caer desmayado, había tragado demasiado humo.

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