Título: Los 4 elementos
Argumento: Marcos, un joven de 17 años, vive con su familia en una ciudad de España , vive tranquilamente, hasta que una mañana recibe la visita de un extraño hombre de negro.
Eso le hace enterarse que su vida gira entorno a una mentira, y en realidad no es un chico normal y corriente como había crecido creyéndolo, si no que se trata del hijo del fuego. El junto a los demás hijos de los elementos , tendrán que involucrarse en una guerra que se combate desde el principio de los tiempos, contra un quinto elementos, la oscuridad.
Bueno este es el argumento. Espero que os haya picado la curiosidad.
A continuación os dejaré la primera página de esta novela
Página 1
Eran
las dos de la tarde y la sirena que anunciaba el final de clase sonó,
Marcos comenzó ha recoger sus cosas lo mas rápido que podía para
que no pasara lo de todos los días. Metió los libros y el estuche
en la mochila ,de cualquier manera, y salio casi corriendo de clase.
No recordaba haber hecho nada para ganarse tal desprecio por parte de
sus compañeros, pero un día cualquiera del segundo año de
instituto un grupo de su clase decidió meterse con el, y desde
entonces había tenido que aguantar sus burlas e insultos.
Recordaba
haberse quejado al director, y había conseguido que los expulsaran
una semana, pero eso solo agravó el asunto, y los insultos pasaron a
agresiones físicas. Así que Marcos decidió no volver a quejarse,
para que no fuera a mas.
Atravesó
los pasillos esquivando adolescentes, lo mas rápido que podía, ya
estaba cerca de la salida, giraría a la izquierda en la próxima
esquina y estaría fuera. Y eso hizo, abrió la puerta y salió del
centro, no los veía por ningún lado, ese día iba a tener suerte,
llegaría a casa sin ningún altercado. Comenzó a subir la calle
casi corriendo, adelantando a los alumnos que habían salido minutos
antes que el, de vez en cuando miraba rápidamente detrás suya por
si lo seguían pero en ninguna de las ocasiones vio rastro de ellos.
No
paraba de repetirse a si mismo que se había librado, y ahora solo
quería llegar a casa, tenía miedo y seguía con la sensación de
que le iban a asaltar en cualquier esquina... Y así fue, al girar la
esquina del supermercado allí estaban, sentados en un banco
esperándole, eran cinco y todos parecían impacientes, Marcos
intentó darse la vuelta sin que le vieran pero fue inútil. En unos
segundos caminaban a su lado mirándole con sonrisas malvadas.
-
¿Pensabas que hoy te ibas a librar de nosotros?-. No necesitó
levantar la cabeza del suelo para reconocer aquella voz, se trataba
de Sergio, el ''líder'' de aquel grupo de matones.
Marcos
permaneció callado intentando ignorarles, aun sabiendo que aquello
seria inútil. Un día mas, tendría que soportar a aquellos
acosadores.
Marcos
seguía sin entender por que le pasaba eso a el, nunca había hecho o
dicho nada a nadie, era el típico adolescente que cede el asiento a
las personas mayores en el bus, y no se metía con nadie, ni en la
calle ni en el instituto, Marcos pensaba que tal vez esa era la razón
por la que pagaban con el sus frustraciones, por no ser violento y
maleducado con los demás.
-
¿ Eh inútil no ves que te estoy hablando?-. Aquella pregunta
amenazadora vino acompañada de una colleja.- Te he preguntado que
adonde ibas tan rápido.
-
Dejarme en paz-. Dijo Marcos sin levantar la cabeza, aquella colleja
le había dolido mas que otras veces, pero se negaba a quejarse,
simplemente soportaría el mal trago, para que pasara lo mas rápido
posible.- No os he hecho nada para que me tratéis así-. Intentaba
no parecer asustado, pero pensaba que no le estaba saliendo nada
bien, ya que aquella frase solo produjo risas de sus agresores.
-
¿Que no has hecho nada?-. Preguntó Sergio agarrándole de la nuca
agachándole aun mas la cabeza.- Ponerte en nuestro camino ¿te
parece suficiente?-. Sus cuatro amigos rieron su ''ingeniosa''
ocurrencia.
-
Pues no-. Contestó con gesto de dolor en el rostro, algo dentro de
el despertó, algo que había estado dormido mucho tiempo y ansiaba
por salir a la luz. Esta vez se negaba a aguantar mas.- Habéis sido
vosotros los que estabais en mi camino-. Se reveló Marcos quitándose
de un manotazo, tiró la mochila al suelo furioso, y se encaró a
Sergio, que lo miraba sorprendido, pero pronto una sonrisa se le
dibujo en el rostro.
No
dijo nada, le dio un manotazo en la cara empujándolo dejando claro
quien mandaba, pero Marcos esta vez no agacharía la cabeza, aquello
que había despertado, le empezaba a arder, habría jurado que le
había subido la fiebre, y necesitaba soltarla de algún modo, así
que miro a Sergio desafiante y le soltó un puñetazo en el estómago.
Sus matones le miraron sorprendidos, y tardaron en reaccionar, pero
cuando lo hicieron le sujetaron de los brazos inmovilizándolo.
-
No sabes lo que acabas de hacer-. Marcos nunca había visto a Sergio
tan furioso, pero incomprensiblemente, a este no le importaba,parecía
como si el corazón se le fuese a salir del pecho, y se sentía bien,
no se arrepentía, miró a su alrededor, y vio que no había nadie a
su alrededor, se encontraban en el descampado que todos los días
Marcos cruzaba para acortar camino hasta su casa.
Miró
a los ojos a Sergio con gesto serio, y una sonrisa se le dibujó
después del primer puñetazo, le había alcanzado la mandíbula y
ahora un hilo de sangre le salia por la comisura del labio, ese
primer puñetazo vino acompañado de dos mas, pero a pesar de todo
Marcos seguía con la sonrisa en la boca.
Sergio
cada vez parecía mas furioso, al no conseguir hacer sufrir a su
víctima.
-
¿Por que no paras de reírte?-. Le grito agarrándole del pelo.
-
Por el simple echo de que me siento bien-. Dijo ampliando mas su
sonrisa, las mejillas empezaban a enrojecer, y sus dientes eran del
color de la sangre.- El que me estés pegando una y otra vez no
cambian las cosas.
Sergio
le miró, después dirigió su mirada a sus matones, que entendiendo
lo que quería decir, le soltaron y se unieron a su líder, que
comenzaron a golpearle.
Marcos
cayó al suelo y se hizo una bola, aguantando los golpes, a pesar de
eso no paraba de preguntarse que era esa sensación que le ardía por
dentro pero le hacia sentirse bien.
Cuando
se cansaron de patear todo su cuerpo se marcharon dejando a Marcos
tirado en el suelo amoratado y sangrando.
Le
costó varios minutos levantarse debido al dolor que sentía por todo
el cuerpo, cuando lo hizo cogió su mochila, se la colgó al hombro y
fue cojeando a su casa, aun con esa sensación dentro de el.
Fin de la página 1, espero que os haya enganchado y mañana estéis aquí para leer la segunda página
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