Para que lo sepáis, cada vez que ponga una nueva página, al principio pondré el último párrafo de la página anterior para que nadie se pierda.
Página 2
Cuando
se cansaron de patear todo su cuerpo se marcharon dejando a Marcos
tirado en el suelo amoratado y sangrando.
Le
costó varios minutos levantarse debido al dolor que sentía por todo
el cuerpo, cuando lo hizo cogió su mochila, se la colgó al hombro y
fue cojeando a su casa, aun con esa sensación dentro de el.
Sus padres se encontraban trabajando, lo hacían hasta ya entrada la
noche.
Entró
en su casa, ahora que los golpes se habían enfriado, le dolía aun
mas, pero seguía sin importarle, entro en el salón, era amplio, en
el centro había dos sofás blancos que apuntaban a una televisión,
en una esquina se encontraba un sofá con una mesita y una lamparita
donde se solían sentar a leer sus padres, también había una mesa
con varias sillas, y una estantería llena de libros..
Marcos
dejo la mochila en su habitación, y fue al baño a limpiarse las
heridas. cogió alcohol para desinfectárselas y unas cuantas gasas y
se puso frente al espejo.
Fue
entonces cuando alguien pasó por delante de la puerta y se le quedó
mirando impresionado. Era Carlos, su hermano mayor.
-
Que coño te ha pasado-. Dijo cuando salió de su asombro cogiéndole
la cara y examinando las heridas. Carlos siempre había sido muy
protector con Marcos, y nunca había dejado que nadie le hiciera
daño.
-
No ha pasado nada tranquilo-. Marcos apartó la cara y empapó una de
las gasas en alcohol, la sensación que había sentido antes,seguía
ahí pero se hacia menos presente que cuando había surgido.
-
Ha sido ese Sergio y sus matones otra vez verdad-. No necesitaba que
Marcos le contestara, ya que sabia la respuesta.- Te juro que mañana
se enteran-. Carlos parecía cabreado, y Marcos sabia que lo estaba.
-
Déjate de tonterías Carlos-. Intentó calmarlo, aunque sabia que
eso seria inútil.- A sido mi culpa, esta vez me e enfrentado a
ellos-.
Su
hermano le miró incrédulo, no se podía creer lo que le acababa de
decir.
Marcos
le contó todo lo que había pasado, lo que había sentido para
enfrentarse a ellos y que le impulsó a hacerlo. Carlos le escuchaba
interesado, siempre se habían contado todo el uno y el otro, no eran
los típicos hermanos, pasaban la mayor parte del tiempo juntos sin
pelearse ni discutir por cualquier tontería.
-¿Entonces
dices que sentiste que algo dentro de ti ardía-. Preguntó
interesado, Marcos asintió aun curándose las heridas,haciendo
muecas de dolor cada vez que la gasa empapada en alcohol tocaba su
piel. Carlos no dijo nada mas, simplemente se quedó allí como si lo
examinara, Marcos tenia la sensación que su hermano le miraba de una
forma extraña.
-¿Te
pasa algo?-. Marcos no podía aguantar mas esa mirada clavándose en
el. Carlos negó con la cabeza y sonrió
-
Papá y mamá están apunto de llegar-. Informó alejándose del
baño.- Intenta disimular esas heridas todo lo que puedas o te la
cargarás-. Sus padres, ese día saldrían antes de trabajar.
Pasaron
unos minutos mas hasta que consiguió que el labio le dejara de
sangrar, pero la mejilla izquierda comenzaba a amoratarse, y eso iba
a ser imposible ocultarlo. Cuando hubo acabado guardó cada cosa en
su sitio y se encerró en su habitación a escuchar música. Al poco
rato escucho la puerta de la entrada, sus padres acababan de llegar.
Apagó la radio y salió al salón, sus padres tenían dibujadas sus
sonrisas en los labios, que se esfumaron en cuanto vieron a su hijo.
-¿Que
te ha pasado hijo?-. Le dijo su madre cogiéndole la cara como había
hecho su hermano, que en ese momento salia también de su habitación.
Su madre era una mujer alegre y muy positiva, demasiado pensaba
Marcos en ocasiones, llevaba su pelo rubio de media melena recogido
en una coleta y su mirada era de preocupación.
-
Nada, me he pegado en el instituto-. Marcos no había contado nada a
sus padres sobre el acoso que sufría.
-
Mentira-. Dijo su hermano detrás suya, Carlos nunca le había
delatado cuando había hecho algo malo y siempre se habían apoyado.-
Marcos, ya esta bien de mentir, cuéntales lo mismo que me has
contado a mí-. Su mirada transmitía seguridad, y el enfado que
empezaba a sentir por su hermano al haber dicho eso se esfumó al
momento.
Y
eso hizo, Marcos pasó a relatarles la misma historia que le había
contado a su hermano, que escucharon con interés, y al igual que
cuando se lo contó a Carlos notó ciertas miradas extrañas, Marcos
no las hizo caso, el dolor que sentía en todo el cuerpo le podían
estar haciendo ver cosas que no había.
Cuando
terminó sus padres le mandaron a descansar y eso hizo, se volvió a
meter en su habitación, se puso el pijama y se tumbo, le costó
coger la postura correcta para que el cuerpo le doliera lo menos
posible, no paraba de pensar lo que había sentido, y con ese
pensamiento se durmió.
Fin de la página 2 espero que os haya gustado tanto como a mi escribirla y nos vemos mañana ;)
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