Espero que os guste
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Y
eso hizo, Marcos pasó a relatarles la misma historia que le había
contado a su hermano, que escucharon con interés, y al igual que
cuando se lo contó a Carlos notó ciertas miradas extrañas, Marcos
no las hizo caso, el dolor que sentía en todo el cuerpo le podían
estar haciendo ver cosas que no había.
Cuando
terminó sus padres le mandaron a descansar y eso hizo, se volvió a
meter en su habitación, se puso el pijama y se tumbo, le costó
coger la postura correcta para que el cuerpo le doliera lo menos
posible, no paraba de pensar lo que había sentido, y con ese
pensamiento se durmió.
Cuando
despertó ya había anochecido, por un momento se había olvidado de
lo ocurrido a la tarde e intento levantarse de la cama como de
costumbre y un pinchazo le recorrió todo el cuerpo que hizo
retorcerse de dolor. Después de eso trató de levantarse mas
despacio, le costo mas de un minuto hacerlo. Ahora le dolían mucho
mas los golpes y la cara sentía que le ardía debido a las heridas.
Escuchó las voces de sus padres y su hermano en el salón, no
entendía muy bien lo que decían, pero al parecer estaban hablando
en voz baja por alguna razón que el desconocía. Entre abrió la
puerta de su habitación y pudo escuchar mas claramente lo que
decían.
-
No podemos arriesgarnos de esa manera-. decía su padre, parecía
algo alterado.- ¿Y si solo a sido la adrenalina del momento?
-
Los tres sabemos que no ha sido nada de eso-. Le contradecía su
madre.- Ha despertado y tiene que saberlo cuanto antes-.
Marcos
no pudo esperar mas y decidió abrir la puerta. Los tres se callaron
al momento y le miraron intentando disimular
-¿Estas
mejor hijo?-. Le preguntó su padre intentando disimular.
-
Ehh...si, gracias-. Contestó Marcos mirándoles extrañado,¿de que
estarían hablando, y que le estarían ocultando? decidió no decir
lo que acaba de escuchar
-
Te noto extraño hijo-. Observó su madre extrañada.- ¿Seguro que
estas bien?-. Este asintió esbozando una sonrisa, produciéndole
dolor en las mejillas.
Decidieron
no seguir hablando del tema, durante la cena, Marcos mientras comía
no paraba de preguntarse de que habrían estado hablando, sentía que
de vez en cuando se seguían dirigiéndose miradas extrañas, pero
decidió no decir nada, ya que simplemente podía ser cosa suya.
Después de la cena este decidió irse a dormir, se encontraba
demasiado dolorido y quería que aquel día se acabase cuanto antes,
mañana seria otro día.
En
seguida se sumió en un profundo sueño, y en ese sueño aparecía un
recién nacido en medio de un bosque, alrededor suya parecía haber
ardido.
Se
despertó con el sueño en la cabeza, no paraba de darle vueltas,
había tenido sueños raros, pero aquel le despertó cierto interés.
Desayunó
con el sueño en la cabeza, a parte de la conversación que la noche
habían tenido su familia. ¿Quien había despertado, y porque seria
tan importante?
Cuando
hubo desayunado se vistió, colocó su mochila y salió dirección al
instituto cojeando y aun dolorido, pero Marcos sabia que después de
aquella agresión sabia que le dejarían en paz unos días.
Ya
caminando por la calle una voz le hace estremecerse de pies a cabeza,
al girarse ve a unos metros de el a un hombre vestido de una manera
muy extraña. Llevaba una gabardina que le llegaba a los pies y una
capucha le tapaba la cara.
Algo
dentro de Marcos le gritaba que se alejara de el lo antes posible, y
eso hizo, se dio la vuelta y salió corriendo, sabia que no le seguía
pero incomprensiblemente seguía corriendo, y no paraba correr hasta
saber que estaba muy lejos de aquel extraño, a pesar de que el
cuerpo le estaba suplicando a través de pinchazos de dolor que
parase.
Mientras
corría no paraba de preguntarse quien seria aquel tipo y que querría
de el.
Siguió
corriendo durante unos minutos, las sienes le palpitaban, nunca había
sentido tanto miedo como en aquel momento, problemas que el tenia
sobre la conversación que le habían ocultado su familia la noche
anterior se había esfumado y ahora solo quería huir.
Subió
una calle a toda velocidad, la gente que se cruzaba se le quedaba
mirando extrañado, pero eso a Marcos no le importaba, doblo la
esquina de la floristería por la que tantas veces había pasado por
delante. Al instante se maldijo a si mismo por haber hecho eso, ya
que donde se había metido era un callejón sin salida. Los nervios y
el miedo le habían jugado una mala pasada.
Se
quedó mirando la pared unos segundos, y finalmente se echo a reír.
¿Por
que corría? seguramente aquel hombre ni siquiera le había mirado a
el. Seguía riendo al imaginar la cara de aquel extraño al ver a un
adolescente huir de el. Se relajó y se dio la vuelta para seguir su
camino al instituto.
El
corazón se le paró durante un instante. Allí estaba, en la entrada
del callejón aquel extraño del que había huido. Marcos se pegó a
la pared sin poder reaccionar.
-
Hace tiempo que te buscaba Marcos-. Dijo el extraño mientras se iba
acercando, su voz le hacia estremecerse por completo, era fría y
escalofriante.
Marcos
no podía pensar, ni reaccionar. ¿Quien era el, y que quería de el?
-Ahora
no lo sabes, pero eres una persona muy especial-. Marcos no podía
verlo debido a la capucha que le tapaba la cara, pero sin saber por
que sabia que aquel hombre estaba sonriendo.- Ven conmigo y déjame
mostrártelo-. Seguía acercándose y no parecía querer detenerse
hasta estar a unos metros de el.
-
Qui...¿Quien eres?-. Pudo gesticular tartamudeando. A cada paso que
aquel extraño daba, su miedo aumentaba.
-¿Que
quien soy?-. Ya estaba a menos de dos metros de Marcos y se paró por
fin, el joven respiro hondo y pudo tranquilizarse un poco.- El que te
puede ofrecer un poder ilimitado si te unes a mi-.
¿Poder
ilimitado? a Marcos le daba vueltas la cabeza, su mente ahora
trabajaba lo mas rápido posible, ¿a que se refería con eso de
poder ilimitado?
El
extraño no dijo mas solo extendió el brazo tendiéndole la mano.
Marcos
le miró de arriba abajo, ¿por que iba a hacer caso a un chalado? el
joven negó con la cabeza, aun con miedo.
-
Bien, pues solo queda otra salida-. A toda respuesta, el extraño
hizo aparecer una espada que rápido levantó y apunto con ella el
cuello de Marcos.- No me dejas otra opción-.
Marcos
se quedó blanco como la cal, al ver todo aquello, aun así su mente
seguía pensando con rapidez, aunque solo para hacer preguntas ¿De
donde había sacado la espada?¿como no la ha podido ver antes?
Marcos
sabia que iba a morir, siempre había creído que no tenia miedo a la
muerte, pero ahora que estaba tan cerca no podía dejar de suplicar
en silencio que no lo hiciese. Algo dentro de el sabia que seria
inútil, hacer esas súplicas en voz alta, sabia que iba a morir,
cerró los ojos y esperó la estocada.
Fin de la página 3, espero que os haya gustado, y nos vemos mañana
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