lunes, 28 de octubre de 2013

Página 5

Aquí os traigo como cada día una nueva página de mi novela fantástica ''Los 4 Elementos'' que espero que os guste ;)



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- Eso no somos nosotros los que tenemos que contestar a esa pregunta-. Le dijo su padre, colocándole la mano sobre el hombro.- Hemos llegado.

Marcos miró a su alrededor, y no vio nada ni nadie, estaban en el descampado que tantas veces había cruzado para ir y volver del instituto, y donde se había ganado aquella paliza el día anterior, recordar aquello le produjo un pinchazo de dolor.
- ¿Que hemos llegado adonde?-. Preguntó empezándose a cuestionar la veracidad de toda la historia que le habían contado sus padres y hermano.
- No seas impaciente hijo-. A pesar de haberle ya confesado de que no era su madre, Marcos comprendió que seguiría llamándolo así, y el seguiría llamando a esos tres, ahora extraños, su familia, puesto que eran con quien se había criado y quienes les habían educado, protegido y dado de comer.
Marcos sonrió pensando todo aquello y asintió, la confianza por ellos volvió y esperó en silencio.

El joven comenzó a pensar en todo lo que había cambiado su vida en tan solo un par de horas, había pasado de ser un simple marginado al que sus compañeros de clase acosaban, a ser, como su familia había dicho, el hijo del fuego, que por ahora el no sabia que significaba, pero por lo que el había entendido, era algo muy importante.
Marcos iba a volver a hablar después de varios minutos en silencio pero tubo que ahogar un grito cuando delante de ellos una mujer se apareció de repente, su pelo era rubio, casi blanco, y una sonrisa, que parecía llevar de serie se le dibujaba en los labios, era mucho mas alta que Marcos, y este habría jurado que sus orejas eran puntiagudas.
Mientras intentaba reponerse del asombro su familia comenzó a hablar con la extraña mujer en un idioma que no lograba reconocer. De vez en cuando la recién llegada le dirigía miradas curiosas.
Cuando acabaron se giraron para mirarle y fue la de orejas puntiagudas la que habló.
- Hola Marcos-. Su voz era suave y delicada.- Mi nombre es Adalaerin, y pertenezco a los guardianes-. Marcos asintió, y se preguntó por que ese nombre tan raro.- Tu, eres una parte muy importante, te necesitamos para derrocar a la oscuridad-. Continuó hablando, su sonrisa seguía dibujada en su rostro.- Pero, seria muy egoísta por nuestra parte, obligarte a participar en una guerra, que hasta ahora se te hacia desconocida-. Hizo una pausa, aprovechó ese instante para mirar a la familia de Marcos.- Por eso, quiero que sepas, que la decisión, es solo tuya.
- ¿Que riesgos correría, si decido unirme?-. Preguntó tras unos instantes pensativo, aunque se podía hacer una idea tratándose de una guerra, como aquella mujer había llamado a aquello.
Se miraron unos a otros y fue su padre quien habló.
- Los riesgos son muy altos-. Comenzó a decir.- Nuestros antepasados llevan parando a la oscuridad durante siglos, esperando en que los cuatro hijos de los elementos se unan para derrocarla para siempre.
- Podríamos seguir frenándolos, pero tarde o temprano no podremos mas-. Fue su hermano quien habló.
- ¿Pero como es posible que no halla salido nada de eso en las noticias?-. Era una pregunta que le estaba dando vueltas en la cabeza desde hacia rato.
- Si que salen-. Contesto la mujer rubia.- Huracanes, terremotos, tornados-.
- Cuando hay una batalla-. Esta vez le tocaba hablar a su madre.- Nosotros nos hacemos invisibles para el resto de los mortales.
- Pero las consecuencias de esa batalla no-. Su padre se puso mas serio de lo que estaba.- Terremotos, Huracanes... Todo eso son los resultados de esta guerra.
Marcos no podía creer lo que estaba oyendo. Cada vez que había visto la noticia de un huracán o un tornado, en realidad era una batalla.

Estuvieron en silencio un rato que al joven se le hizo eterno, intentaba reordenar todos sus pensamientos, el era el hijo del fuego, sus padres y hermano, no eran su familia, si no una especie de protectores, que ahora le pedían su ayuda para derrotar a la oscuridad.

- Ese hombre que me atacó-. Rompió el silencio mirando a los presentes.- ¿De quien se trataba?-.
- Nadie sabe su nombre, ni que aspecto tiene-. Contestó su hermano.- Solo sabemos que es el líder de la oscuridad.
- Marcos, al principio de esta conversación te he hecho una pregunta-. Dijo la mujer rubia.- ¿Te unirás a nosotros?



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