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Marcos, al principio de esta conversación te he hecho una pregunta-.
Dijo la mujer rubia.- ¿Te unirás a nosotros?
Le
empezó a dar vueltas a la cabeza ¿Por que iba a fiarse de aquella
extraña? pero por otro lado también se lo proponía su familia,
siempre habían querido lo mejor para el, estaba muy confuso por todo
aquello, por un lado pensaba que seria lo mejor, habían estado
esperando a el (y a tres personas mas), para que juntos, se
deshicieran de la oscuridad, pero por otro lado no paraba de
repetirse que aquello era una locura, finalmente levantó la cabeza y
asintió seriamente.
Todos
sonrieron a la vez, a momento, la desconocida mujer mando cerrar los
ojos y eso hizo.
Al
momento sintió un cosquilleo en el estómago como si se acabara de
montar en la montaña rusa.
-Hemos
llegado-. Dijo la voz suave de la mujer, Marcos incrédulo abrió los
ojos, y tubo que sujetarse a su hermano para no caerse.- Bienvenido,
a la ciudad de los Elementos-.
Se
encontraban en medio de una plaza llena de gente, todos vestían con
túnicas de colores vivos, nadie parecía haber percatado su
presencia.
Marcos
miró al suelo y vio que estaban dentro de un círculo de diversos
símbolos.
Cuando
el joven comenzaba a reponerse de lo que acababa de experimentar por
primera vez los otros cuatro comenzaron a andar entre la gente,
Marcos les siguió no muy por detrás de los demás.
Estaba
fascinado por todo lo que veía, los edificios de la ciudad habían
sido cambiados por casas que al igual que las ropas de las gentes,
eran de colores vivos. Las calles de aquella ciudad eran anchas y muy
transitadas, había puestos ambulantes por las calles y los niños
corrían contentos.
Marcos
no paraba de mirar con mucho interés, quería recoger cada uno de
los pequeños detalles, para no dejarse nada por ver, pudo ver, gente
hablando tranquilamente, fuentes, señoras intentando ahorrarse
algunas monedas en la compra, mientras miraba todo aquello hubo algo
que le llamo la atención mas que otras cosas, Una enorme muralla se
levantaba en lo alto de una colina, se podía ver detrás de ella
varias torres.
-Esa
es la fortaleza de los guardianes-. Le dijo su hermano que se había
colocado a su lado. Este asintió y siguió quedándose con todos y
cada uno de los detalles.
-
La mujer esa-. Preguntó señalando con la cabeza a la mujer que les
había recogido en el descampado.
-
Si, es una elfa-. Contesto Carlos leyéndole la mente.- Es una de las
pocas que colabora con los guardianes-. Marcos se quedó con la boca
abierta, ya se le había pasado por la cabeza, pero se negaba a
aceptar aquella idea.
En
aquel momento se le pasaban muchísimas preguntas por la mente, pero
decidió no hacerlas, ya las iría haciendo poco a poco para no
acabar agobiando a su hermano.
Continuaron
andando un rato mas, siempre por calles principales donde había mas
gente, estuvieron el resto del trayecto en silencio, empezó a
preguntarse si la elfa le gustaría hablar o preferiría el silencio,
mientras andaba a Marcos se le ocurrieron miles de preguntas
estúpidas que podía hacerle a un elfo, una especie que hasta ese
momento creía que eran seres de cuentos de fantasía.
La
elfa se paró delante de una casita pequeña en mitad de una calle,
Marcos supuso que habían llegado, y no se equivocaba, estuvo
plantada delante de la puerta, y al cabo de unos instantes la puerta
se abrió y al otro lado vio a un hombre mayor de pelo blanco atado
con una coleta. Uno a uno fueron pasando, cuando Marcos se acerco a
aquel hombre, no pudo evitar fijarse en sus ojos, eran al igual que
su pelo, blancos, al instante comprendió que era ciego. Pero
extrañamente, el joven se sintió observado por el hombre.
-
Así que este es el joven elegido-. Dijo antes de quedarse en
silencio, una vez mas Marcos tuvo la sensación que era observado, y
eso era lo que parecía, fruncía el ceño como si estuviese
intentando mirar a través de el, como si realmente viera.- Su alma
es pura-. Dijo por fin.- A pesar de su miedo interior, es una persona
muy fuerte, y valiente, lo único que tiene que hacer es confiar en
si mismo, y podrá llegar a donde se lo proponga-. Marcos, al igual
que los demás le escucharon atentamente.
Su
madre iba a decir algo pero para sorpresa de Marcos el anciano le
mando callar con un movimiento de la mano.
-
Valla...-. El viejo parecía sorprendido por algo que había
descubierto.- Tiene un gran poder...Nunca había visto algo así-.
Hubo un largo silencio en el que nadie se atrevió a decir nada.-
Definitivamente, Marcos, es el hijo del fuego, y sus poderes han
despertado por si solos.
El
joven noto un alivio entre los presentes, algo que el no entendió el
por que.¿Y como que poderes?, lo que el entendió con esas palabras
fueron que no solo era el hijo del fuego, si no que tenia
poderes...¿Que poderes?
Entonces
se dio cuenta de que aquello era de lo que hablaban la noche anterior
su familia, y eso era lo que le estaban ocultando pero ¿por que?
Gracias a toda esa gente que lee mi novela (que se que estáis ahí) y bueno espero que sigáis por aquí cada día
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