Página 4
Marcos
sabia que iba a morir, siempre había creído que no tenia miedo a la
muerte, pero ahora que estaba tan cerca no podía dejar de suplicar
en silencio que no lo hiciese. Algo dentro de el sabia que seria
inútil, hacer esas súplicas en voz alta, sabia que iba a morir,
cerró los ojos y esperó la estocada.
Pero
eso nunca ocurrió, y ruido de choque de metales, lo sobresaltó, no
se atrevía a abrir los ojos, en su mente aun persistía la imagen de
una espada pegada a su cuello.
Podía
oír mas ruidos de metales, Marcos se preguntaba si eso era lo que se
oía cuando ibas a morir.
-
¡ Marcos, abre los ojos de una vez!-. Esa voz la reconocía
demasiado bien, era la de su hermano,¿era producto de su
imaginación, o realmente lo había escuchado? decidió hacer caso y
los abrió, no podía creerse lo que estaba viendo en aquel momento.
Si
había sido su hermano quien había hablado, y ahora sostenía en
ristre una espada, y peleaba a muerte con aquel extraño.
-
¡Corre Marcos!-. Le gritó Carlos, sin apenas mirarle puesto que no
podía dejar de esquivar los golpes que su rival le asestaba una y
otra vez con una velocidad sobrenatural.- Vete a casa, y no mires
atrás-.
Marcos
seguía sin poder moverse, aquello que estaba viendo era algo
demasiado subrealista para ser cierto, pero lo estaba presenciando el
mismo con sus propios ojos.
Carlos
dio un empujón a su rival dejando un pasillo para que Marcos pasara,
y este lo aprovechó, y corrió a su casa.
Cuando
iba a entrar, se dio cuenta de que no tenia la mochila, pero eso poco
importaba ahora, acababa de dejar a su hermano, en una lucha a muerte
con espadas con un extraño vestido de negro. No paraba de
preguntarse si aquello realmente lo había visto.
Se
extrañó al ver a sus padres en casa, se les notaba nerviosos, pero
pareció que se tranquilizaron en cuanto vieron a su hijo.
-
Creíamos que te había pasado algo-. Dijo su madre abrazándole, su
padre les miraba desde el otro lado del salón.
-
¿Por que me iba a pasar algo malo mamá?-. Preguntó respondiendo al
abrazo que le daba, decidió callarse lo que acababa de vivir, puesto
que ni el mismo se lo creía.
-
Siéntate hijo-. Le indicó su padre mientras el mismo se sentaba en
uno de los sillones.- Tenemos que contarte algo-.
Marcos
les miró extrañados pero no rechistó, se sentó y esperó a que
hablaran.
-
Sabemos lo que acaba de pasar-. Marcos no se lo podía creer, su
padre tendría que estar hablando de otra cosa, entonces le vino a la
cabeza.
-
Si no he ido al instituto hoy es por que me encontraba mal y...-.
Mintió.
-
No se trata de eso Marcos y lo sabes-. Le interrumpió su madre
sujetándole la mano mientras sonreía, sus ojos marrones se cruzaron
con los de Marcos.
En
ese momento, Carlos entró en casa, Marcos se quedó mirando a su
hermano, ya no portaba la espada, pero sangraba de un brazo.
-
Tenemos que irnos ya-. Informó.- He conseguido despistarlo pero no
por mucho tiempo-.
-
¿Que coño esta pasando?-. El joven estaba mas confuso que nunca,
miro a sus padres que se habían puesto de pie.
-
No hay tiempo Marcos, te lo contaremos por el camino-. Su madre le
miraba, y eso le tranquilizó
-
¿Y donde vamos?-.
-
Lo sabrás cuando lleguemos-. Le contestó su padre ya abriendo la
puerta.
Le
extrañó que no hiciesen maletas ni nada para ese sitio al que iban,
pero no rechistó ni preguntó mas, su familia parecía nerviosa y
prefirió no entretenerlos mas con sus preguntas.
Permanecieron
en silencio durante unos minutos, pero finalmente fue su madre la que
hablo.
-
Esto que te vamos a contar te parecerá difícil de creer-. Comenzó.-
No somos tu familia-. Esa frase la recibió como un puñetazo en el
estomago.
-
¿Soy adoptado?-. Se atrevió a preguntar.
-
No, nada de eso-. Rió su padre, pero de inmediato volvió a ponerse
serio.- Nosotros formamos parte de una organización que trata de
defender a los cuatro elementos-. Marcos conocía esos cuatro
elementos, agua, fuego, tierra y aire.- Mas concretamente, a los
hijos de los elementos-.
-
Nos llamamos los guardianes-. Continuó su hermano.- Y desde hace
siglos hemos luchado contra un quinto elemento. La oscuridad-.
-
¿A donde queréis llegar?-. Preguntó Marcos puesto que no entendía
nada de lo que querían decir.
Continuaban
andando por las calles de la ciudad. El joven no sabia a donde se
dirigían simplemente les seguía sin preguntar a donde.
-
Marcos-. Su madre hizo una pausa antes de dar la noticia.- Tu no
naciste del vientre de una mujer-. No sabia como reaccionar ante esa
noticia, pero sin saber por que, una idea se le pasó por la mente, y
si.....
-
Eres el hijo del fuego-. Su padre contestó a la duda que le rondaba
por la mente.
-
¿Que soy quien?-. Preguntó incrédulo.
-
Se que es difícil, pero lo eres Marcos-. Dijo Carlos.- Y nuestra
misión, desde que naciste a sido protegerte
-
¿Y por que no me lo dijisteis desde el principio?-. Preguntó,
barajando la opción de que aquello fuese verdad.
-
Eso no somos nosotros los que tenemos que contestar a esa pregunta-.
Le dijo su padre, colocándole la mano sobre el hombro.- Hemos
llegado.
Fin de la cuarta página, como he dicho antes espero que os haya gustado y nos vemos mañana con la quinta página de ''Los 4 Elementos''
No hay comentarios:
Publicar un comentario