jueves, 31 de octubre de 2013

Página 8

Como ya he dicho aquí esta la página numero 8, que espero que os guste ;



                                                       Página 8


- Ya hemos llegado-. Le informó parándose delante de la entrada del bosque.- No quieras saber todo el primer día, acabaras saturado.

Marcos se quedó mirando la profundidad del bosque, habría jurado haber visto a alguien allí dentro, respiró hondo y comenzó a andar, cuando había dado un par de pasos se dio cuenta de que su hermano no le seguía.
- Yo me quedo aquí Marcos-. Le informó Carlos.- Pero siguiendo ese sendero de allí llegaras a un claro donde te estarán esperando
- Pero no me puedes dejar ahora-. Se quejó el joven mirándole seriamente.- No estoy preparado para enfrentarme a todo esto solo-.A su hermano se le dibujó una amplia sonrisa.
- Pero no vas a estar solo Marcos-. Le tranquilizó.- Yo ya no soy tu compañero de aventuras, pero eso no quita que no vaya a estar siempre que me necesites, Ahora tendrás, a la hija del agua, al hijo del aire y a la hija de la tierra-. Le puso una mano sobre el hombro.- Y ahora te dejo, que tengo cosas que hacer, nos vemos Marcos. Siempre seré tu hermano no lo olvides.
Los dos se fundieron en un abrazo, se volverían a ver, los dos lo sabían pero entendían que allí llegaba el final de algo, y por ello se despedían.

Vio alejarse a su hermano, y se quedó allí solo sin saber muy bien que hacer, lo único que tenia que hacer era andar por donde le había indicado Carlos, pero el problema es que no se atrevía.
Una vez mas mil preguntas se agolpaban en su mente, y todas se podían responder cruzando aquel bosque, pero la pregunta mas importante era si realmente quería cruzar el bosque, o ya empezaba a arrepentirse de haber aceptado la misión.
Estuvo allí plantado en el mismo sitio varios minutos mas, preguntándose si aun podía elegir, o una vez habiendo aceptado, no había vuelta atrás.
Las dudas venían acompañadas del miedo a toda la responsabilidad que le había caído sobre los hombros.
Simplemente eran unos críos de diecisiete, que les habían encomendado la misión de acabar con algo que amenazaba con acabar con el mundo.
Finalmente respiró hondo apartando todas esas ideas de la cabeza y decidió adentrarse en el bosque.
Al cabo de unos minutos los nervios comenzaron a jugarle una mala pasada, escuchaba ruidos raros y de vez en cuando veía alguna silueta, para tranquilizarse todo aquello lo achacaba a las ramas de los arboles, pero no estaba muy convencido.
Continuó caminando, y lo que eran metros andados a el le parecían kilómetros.
Los ruidos pasaron a ser susurros, Marcos cada vez tenia mas miedo, y tenia la sensación de que dentro de poco no podría controlar a sus piernas y echaría a correr para salir de allí lo antes posible. Cada vez estaba mas seguro que aquellos susurros eran voces, y aquellas siluetas no eran simplemente ramas, se sentía observado y eso le hacia ponerse mas nervioso.
Empezaba a preguntarse si había hecho bien en adentrarse en aquel bosque, o si se había perdido. Ya había andado lo que a el le parecía varios kilómetros sin ver a nadie. Excepto las siluetas que no dejaban de aparecerse entre los susurros. No podía dar dos pasos sin mirar a su espalda, cada vez la sensación de que le observaban era mas fuerte y cada vez se sentía mas asustado.
Cuando ya estaba a punto de darse la vuelta y echar a correr a lo lejos vio lo que parecía ser un claro.

Comenzó a andar mas y mas rápido, solo quería sentirse a salvo, o al menos creerse que lo estaba para tranquilizarse, Sentía pinchazos en el estómago mientras andaba pero no le importaba, quería salir de allí cuanto antes, dejar de oír aquellas voces, cada vez estaba mas cerca de aquel claro y el ruido parecía haberse intensificado, Marcos no pudo aguantar mas y hecho a correr, hasta llegar al claro. Pero cuando llego no vio nada.

Simplemente era un espacio donde el sol podía pasar a través de los arboles que formaban un círculo casi perfecto alrededor de ese claro de luz, como si no pudiesen pasa y estuviesen esperando a que les hicieran una señal para llenar ese hueco donde no había nada.
Marcos miró a su alrededor con la esperanza de que no hubiese visto bien. Pero como había visto la primera vez que había entrado, no había nadie, estaba completamente solo, en aquel sitio. No era posible que se hubiese equivocado de camino, habría jurado que en ningún momento se había salido del sendero que su hermano le había indicado, pero entonces, ¿Donde estaban los demás hijos?, Carlos le había dicho que estarían esperando. El joven se dio la vuelta y vio por donde había llegado y un escalofrío le recorrió todo el cuerpo. No pensaba volver por ahí, al menos por ahora.
Se acercó a un árbol y se sentó con la espalda apoyada en el tronco, lo hizo lo mas cuidadoso posible para hacerse el menor daño posible, aun le dolían los golpes, y tal y como le dolían, Marcos sabia que aun duraría un par de días mas hasta que pudiese moverse con naturalidad.
Se llevó las manos a la cabeza e intentó tranquilizarse, y a hacerse a la idea de que tendría que volver por donde había llegado, no le hacia ninguna gracia pero tenia que hacerlo. No podía quedarse en aquel claro para siempre.
- Debe ser el-. Escuchó delante de el, a levantar la cabeza vio a dos chicas y un chico de su edad, le miraban sin interés.- ¿Quienes sois vosotros?-. Preguntó Marcos levantándose con cierta dificultad apoyándose en el tronco del árbol. Se fijó en ellos, tenia la sensación que ya les conocía de antes.

- No te asustes-. Dijo el chico acercándose.- Supongo que somos tus compañeros. Somos los hijos de los elementos.

Fin de la página y bueno como digo cada día, espero que os halla gustado y nos vemos mañana
y perdón de nuevo por la tardanza ;)

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