domingo, 1 de diciembre de 2013

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- Estamos en las afueras de la ciudad-. Comentó Adam tras varios segundos en silencio.- El resto del trayecto lo aremos a pie-. Tras esas palabras todos se pusieron a andar. Marcos se fijo a lo lejos, una luz roja iluminaba la ciudad de Sidney, no sabía a que se debía aquello, pero no podría ser nada bueno.

Los primeros signos de destrozos no se hicieron esperar, por las calles había cristales, los ventanales de las tiendas estaban destrozados, había coches en llamas, y aunque los edificios estaban aun en pie los cristales de las ventanas parecían rotos, no había ningún signo de que allí hubiera vivido nadie en años.
- Pueden estar en cualquier lados, así que estad atentos-. Informó el general mientras miraba hacía todos los lados, los demás le imitaron, Marcos se giró para mirar a sus amigos, todos excepto Niva parecían atemorizados, no se podían creer lo que estaban viendo, la ciudad de Sidney estaba completamente derruida. Conforme se iban acercando al centro de la ciudad los destrozos eran mayores, no había ningun edificio de la zona en pie. Marcos tragó saliva mientras miraba a su alrededor viendo aquella escena tan macabra.
- No tengáis miedo-. Dijo Niva en forma de susurro a los jóvenes, en ese momento Ruth soltó un grito ahogado, los cinco se giraron hacia donde ella miraba, una mujer de unos cincuenta años llacía inerte en el suelo, parte de su cuerpo estaba completamente carbonizado, Adam se dio cuenta de aquello y se acercó al cuerpo, se agachó a su lado para examinarlo.
- Hay algo que no me cuadra-. Comentó aun de cuclillas junto al cuerpo.- Este cuerpo ha sido carbonizado, no es el método de ataque de la oscuridad-. Se giró hacía Niva para mirarla a los ojos, que observaba la escena impasible.
- Es posible que se halla producido una explosión cerca de donde ella se encontraba-. Observó acercándose a donde estaba el general.
- Mira a tu alrededor Niva-. Dijo levantándose.- La calle está destruida si, pero no hay signos de ninguna explosión-. Niva miró fijándose alrededor suya buscando alguna pista, pero sin éxito.
- Es posible que la zona que explotó, halla quedado sepultada por los escombros-. Dijo Niva y con esto dejó por concluida la conversación, Adam estuvo de acuerdo y volvió a ponerse en marcha con su grupo detrás suya. Los hijos de los elementos no podían apartar la mirada de la mujer muerta, niva les tuvo que llamar la atención para que se pusieran también en marcha.

Conforme iban avanzando pudieron ver mas cadáveres tirados por las calles, pudieron ver cuerpos de hombres, mujeres, perros, incluso vieron algún cuerpo de adolescentes y niños.
- ¿Quien puede llegar a hacer algo así?-. Preguntó Meg con los ojos húmedos, la situación le había superado, sus compañeros no estaban mucho mejor que ella.
- Ya os hacéis a la idea de quien nos vamos a enfrentar-. Dijo Niva poniéndose a la altura de la joven, ella sin embargo parecía impasible ante el paisaje por el que caminaban, no parecía producirle ninguna emoción aquello.
- Nos estamos acercando al cuartel general-. Informó Adam, iba a la cabeza del grupo parecía estar alerta en todo momento.

Anduvieron varios metros antes de girar una esquina hacía la izquierda, tuvieron que esconderse rapidamente, tras la pared aunque inútilmente, al final de la calle había cinco seres vestidos completamente de negro, con capuchas tapándoles la cara les habían visto, Marcos ya había visto esa indumentaria anteriormente, el día en el que el hijo de la oscuridad lo persiguió.
- Nos han visto-. Se lamentó Niva echando las manos a las empuñaduras de sus dagas.
- No-. Dijo Adam deteniéndola cuando estaba apunto de salir de su escondite.- Veamos como se las arreglan nuestros salvadores-. Dirigió la mirada hacía donde se encontraban los cuatro jóvenes, que le miraban con temor.
- Es una locura, nunca han luchado-. Dijo Niva, también con temor.
- Siempre hay una primera vez para todo-. Su media sonrisa no mostraba maldad, si no simpatía y seguridad. A Marcos aquella mirada le dio confianza, y le hizo agarrar la empuñadura de su espada envainada con firmeza.
- Vamos allá-. Dijo el joven mirando a sus compañeros que lo miraban con temor.- Ha llegado la hora-. Ante lo dicho asintieron y desenvainaron sus respectivas armas, el miedo y el temor desaparecieron de sus rostros al instante mientras salían de su escondite.


Marcos repasó mentalmente los movimientos que le había enseñado Niva en los entrenamientos mientras los cuatro seres se acercaban desenfundando sus armas, parecían mas tranquilos que los cuatro hijos. Toni cogió una flecha de su carcaj y la colocó en el arco tensando la cuerda, respiró hondo y la soltó, esta salió despedida directa a la cabeza del guardián de la oscuridad que estaba en cabeza, pero este la esquivó con facilidad, sin ver si quiera la trayectoria de la flecha ya tenía tensada una segunda, que soltó sin esperar un segundo, esta si dio en el blanco y uno de ellos cayó al suelo, muerto con una flecha clavada en el pecho, sus compañeros gruñeron furiosos y comenzaron a correr hacía ellos. El combate comenzaba.

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