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Estamos en las afueras de la ciudad-. Comentó Adam tras varios
segundos en silencio.- El resto del trayecto lo aremos a pie-. Tras
esas palabras todos se pusieron a andar. Marcos se fijo a lo lejos,
una luz roja iluminaba la ciudad de Sidney, no sabía a que se debía
aquello, pero no podría ser nada bueno.
Los
primeros signos de destrozos no se hicieron esperar, por las calles
había cristales, los ventanales de las tiendas estaban destrozados,
había coches en llamas, y aunque los edificios estaban aun en pie
los cristales de las ventanas parecían rotos, no había ningún
signo de que allí hubiera vivido nadie en años.
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Pueden estar en cualquier lados, así que estad atentos-. Informó el
general mientras miraba hacía todos los lados, los demás le
imitaron, Marcos se giró para mirar a sus amigos, todos excepto Niva
parecían atemorizados, no se podían creer lo que estaban viendo, la
ciudad de Sidney estaba completamente derruida. Conforme se iban
acercando al centro de la ciudad los destrozos eran mayores, no había
ningun edificio de la zona en pie. Marcos tragó saliva mientras
miraba a su alrededor viendo aquella escena tan macabra.
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No tengáis miedo-. Dijo Niva en forma de susurro a los jóvenes, en
ese momento Ruth soltó un grito ahogado, los cinco se giraron hacia
donde ella miraba, una mujer de unos cincuenta años llacía inerte
en el suelo, parte de su cuerpo estaba completamente carbonizado,
Adam se dio cuenta de aquello y se acercó al cuerpo, se agachó a su
lado para examinarlo.
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Hay algo que no me cuadra-. Comentó aun de cuclillas junto al
cuerpo.- Este cuerpo ha sido carbonizado, no es el método de ataque
de la oscuridad-. Se giró hacía Niva para mirarla a los ojos, que
observaba la escena impasible.
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Es posible que se halla producido una explosión cerca de donde ella
se encontraba-. Observó acercándose a donde estaba el general.
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Mira a tu alrededor Niva-. Dijo levantándose.- La calle está
destruida si, pero no hay signos de ninguna explosión-. Niva miró
fijándose alrededor suya buscando alguna pista, pero sin éxito.
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Es posible que la zona que explotó, halla quedado sepultada por los
escombros-. Dijo Niva y con esto dejó por concluida la conversación,
Adam estuvo de acuerdo y volvió a ponerse en marcha con su grupo
detrás suya. Los hijos de los elementos no podían apartar la mirada
de la mujer muerta, niva les tuvo que llamar la atención para que se
pusieran también en marcha.
Conforme
iban avanzando pudieron ver mas cadáveres tirados por las calles,
pudieron ver cuerpos de hombres, mujeres, perros, incluso vieron
algún cuerpo de adolescentes y niños.
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¿Quien puede llegar a hacer algo así?-. Preguntó Meg con los ojos
húmedos, la situación le había superado, sus compañeros no
estaban mucho mejor que ella.
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Ya os hacéis a la idea de quien nos vamos a enfrentar-. Dijo Niva
poniéndose a la altura de la joven, ella sin embargo parecía
impasible ante el paisaje por el que caminaban, no parecía
producirle ninguna emoción aquello.
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Nos estamos acercando al cuartel general-. Informó Adam, iba a la
cabeza del grupo parecía estar alerta en todo momento.
Anduvieron
varios metros antes de girar una esquina hacía la izquierda,
tuvieron que esconderse rapidamente, tras la pared aunque
inútilmente, al final de la calle había cinco seres vestidos
completamente de negro, con capuchas tapándoles la cara les habían
visto, Marcos ya había visto esa indumentaria anteriormente, el día
en el que el hijo de la oscuridad lo persiguió.
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Nos han visto-. Se lamentó Niva echando las manos a las empuñaduras
de sus dagas.
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No-. Dijo Adam deteniéndola cuando estaba apunto de salir de su
escondite.- Veamos como se las arreglan nuestros salvadores-. Dirigió
la mirada hacía donde se encontraban los cuatro jóvenes, que le
miraban con temor.
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Es una locura, nunca han luchado-. Dijo Niva, también con temor.
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Siempre hay una primera vez para todo-. Su media sonrisa no mostraba
maldad, si no simpatía y seguridad. A Marcos aquella mirada le dio
confianza, y le hizo agarrar la empuñadura de su espada envainada
con firmeza.
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Vamos allá-. Dijo el joven mirando a sus compañeros que lo miraban
con temor.- Ha llegado la hora-. Ante lo dicho asintieron y
desenvainaron sus respectivas armas, el miedo y el temor
desaparecieron de sus rostros al instante mientras salían de su
escondite.
Marcos
repasó mentalmente los movimientos que le había enseñado Niva en
los entrenamientos mientras los cuatro seres se acercaban
desenfundando sus armas, parecían mas tranquilos que los cuatro
hijos. Toni cogió una flecha de su carcaj y la colocó en el arco
tensando la cuerda, respiró hondo y la soltó, esta salió despedida
directa a la cabeza del guardián de la oscuridad que estaba en
cabeza, pero este la esquivó con facilidad, sin ver si quiera la
trayectoria de la flecha ya tenía tensada una segunda, que soltó
sin esperar un segundo, esta si dio en el blanco y uno de ellos cayó
al suelo, muerto con una flecha clavada en el pecho, sus compañeros
gruñeron furiosos y comenzaron a correr hacía ellos. El combate
comenzaba.
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