miércoles, 4 de diciembre de 2013

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Con un grito de Verorg los dos lados comenzaron a correr desenvainando sus armas. Comenzaba la batalla. El encontronazo fue terrible, el ruido de los metales fue ensordecedor, Marcos aun estaba desconcertado cuando tuvo que parar la primera estocada que le lanzaron ¿Que pintaba el en todo aquel asunto si no era Ignis? Ya habría tiempo para pensarlo, ahora tocaba luchar.

Una vez mas repasó todos los movimientos que Niva le había enseñado y los empleaba en el combate, agachó la cabeza para esquivar una estocada y acto seguido lanzó su espada hacía delante, para clavarla en el estómago del primer enemigo, este combate le había resultado mucho mas fácil que el primero, estaba mas concentrado y eso lo notaba en seguida.

Les superaban en número, pero eso no parecía asustar a ninguno de los presentes, cada uno estaba luchando con mas de dos enemigos a la vez, aun no había caído ninguno de los guardianes de la luz, luchaban con fuerza y violencia a la vez que con sutileza.

Mientras tanto, Marcos ahora se enfrentaba con dos que atacaban sin cesar, tenía serias dificultades por parar los golpes, justo en el momento en el que uno de ellos iba a lanzar una estocada mortal a la cabeza, se quedó quieto con una expresión de sorpresa, y acto seguido caía inerte al suelo con una flecha clavada en la espalda, Marcos buscó una explicación, y a lo lejos vio a Toni con el arco en posición, el había sido quien había lanzado la flecha, le dedicó una media sonrisa y volvió a centrarse en el combate, el contrincante que aun quedaba en pie le atacaba de nuevo, esta vez se veía mas seguro que luchando contra dos, y pronto se deshizo de el, y en seguida se centró en otro de los enemigos, había perdido a sus compañeros en medio del combate, esperaba que estuvieran bien, de vez en cuando un pinchazo en el brazo le recordaba que la herida seguía abierta, pero apretando los dientes aguantaba la situación.

En un momento en el que tuvo para darse un respiro, se fijó que a lo lejos se encontraban Verorg ¿Por que no luchaba? Al nuevo hijo del fuego tampoco lo había visto entre la batalla. Lo que vino a continuación pasó muy rápido, vio como Ruth se alejaba de la batalla para aproximarse al general de la oscuridad con sus dagas en posición de ataque, Verorg la esperó pacientemente, y cuando estuvo lo suficientemente cerca con un ágil movimiento la tenía aprisionada entre el y su espada.
- ¡Ruth!-. Su grito es escuchó por encima del ruido de los metales e inexplicablemente la batalla se detuvo para mirar la escena. Marcos se abrió paso entre las personas presentes hasta colocarse a escasos diez metros de Verorg y Ruth, sus amigos se colocaron a su lado.
-¡Suéltala!-. Gritó Marcos, no soportaba ver a su amiga en peligro, a pesar de tener una espada en su cuello, Ruth parecía muy tranquila.
- Nos volvemos a ver, Aqua-. Dijo el general de la oscuridad a Ruth lo suficientemente alto para que los demás lo escucharan.- Ha pasado mucho tiempo desde la última vez-. Esas palabras desconcertaron a Marcos ¿Acaso se conocían? Eso era imposible.
- ¡Te he dicho que la sueltes!-. Volvió a gritar, sus compañeros veían la escena seriamente sin involucrarse, pero preparados por si tenían que intervenir.
- Únete a mi, y la soltaré-. Esta vez se refería a el.
- ¿Por que yo? Ya has demostrado que no soy nadie-. Dijo extendiendo los brazos, no entendía por donde quería llevar la conversación. Verorg rio con su risa ya característica.
- Cuanto te queda por aprender, chico-. Esas fueron sus últimas palabras, no sabía cuando había podido pasar, ni como lo había hecho, pero ahora Niva se encontraba detrás del general con una de sus dagas clavadas en la espalda del enemigo que había mostrado un rostro de sorpresa, ¿Que había querido decir con aquello?¿que tenía que aprender?. Ruth echó a correr huyendo de su captor, pero a Verorg aun le quedaba un resquicio de fuerza, que lo aprovechó para lanzar una estocada hacía Ruth provocándole un profundo corte que recorría su espalda, Marcos vio a su amiga caer al suelo con un grito ahogado, Niva sorprendida por aquel ataque, le clavo la segunda daga en el cuello, dejándole sin vida, aunque demasiado tarde.
- ¡Ruth!-. Marcos corrió a socorrer a su amiga, que se encontraba tendida boca abajo en el suelo, no se movía cuando la recogió del suelo, no era consciente de lo que pasaba a su alrededor. Los secuaces del general muerto, se revelaron y ahora atacaban con mas violencia que anteriormente, a los guardianes les estaba costando pararlos, habían hecho un círculo alrededor de los dos jóvenes. Pero eso a Marcos no le importaba, Niva había perdido el conocimiento, y estaba perdiendo mucha sangre, podía ver como se iba formando un pequeño charco de color rojo debajo de ella, Marcos la zarandeaba con suavidad intentando que reaccionara sin ningún éxito, la joven palidecía por momentos.
- ¡Tenemos que irnos!-. Anunció Niva desde su posición
- ¡Tienes que curarla!-. Gritó con Ruth entre sus brazos, notaba como se le empezaban a humedecer los brazos, pero no le importaba.
- ¡Aquí no puedo hacer nada!-. Le contestó sin apartar la mirada de sus atacantes, el círculo se estrechaba por momentos, ya habían caído dos guardianes. Marcos pareció reaccionar y con un gran esfuerzo, debido a la herida del brazo, cogió en brazos a Ruth.
- ¡Vámonos entonces!-. Ordenó Marcos desde el centro del círculo, automáticamente se pusieron en marcha abriéndose camino entre los enemigos, parecía que el número había aumentado considerablemente. Marcos no dejaba de mirar a Ruth, no sabía si aun respiraba, estaba muy pálida y no parecía reaccionar por nada. Sabía que si seguía con vida no aguantaría mucho mas, y tenían que llegar cuanto antes.
<< ¡Cuanto falta!>>
- Tenemos que llegar una zona de teletransportación-. Le indicó Niva en el momento en que esquivaba una estocada, estaban rodeados por todos los lados, caminaban muy despacio, ''demasiado despacio'' pensó Marcos.
- ¡He dicho que cuanto falta, no adonde tenemos que llegar!-. Gritó el joven al hada de malas maneras.
- El mas cercano está a unos cien metros-. Esta no pareció darle importancia al tono de su amigo.
Cien metros, es lo que quedaba, a Marcos le pareció demasiada distancia, y al paso que estaban obligados a llevar mucho mas, el joven miró a su alrededor, vio a sus compañeros creando escudos de poder defendiéndose de sus enemigos, vio el círculo que habían formado alrededor de ellos, y el esfuerzo que les estaba costando mantenerlo, uno mas había caído, cada vez eran menos, no estaba seguro si aguantarían mucho mas las envestidas, el haber perdido a su general, les había echo atacar con mas violencia.

A lo lejos, Marcos vio al hijo del fuego, solo observaba sin intervenir.

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