Con
un grito de Verorg los dos lados comenzaron a correr desenvainando
sus armas. Comenzaba la batalla. El encontronazo fue terrible, el
ruido de los metales fue ensordecedor, Marcos aun estaba
desconcertado cuando tuvo que parar la primera estocada que le
lanzaron ¿Que pintaba el en todo aquel asunto si no era Ignis? Ya
habría tiempo para pensarlo, ahora tocaba luchar.
Una
vez mas repasó todos los movimientos que Niva le había enseñado y
los empleaba en el combate, agachó la cabeza para esquivar una
estocada y acto seguido lanzó su espada hacía delante, para
clavarla en el estómago del primer enemigo, este combate le había
resultado mucho mas fácil que el primero, estaba mas concentrado y
eso lo notaba en seguida.
Les
superaban en número, pero eso no parecía asustar a ninguno de los
presentes, cada uno estaba luchando con mas de dos enemigos a la vez,
aun no había caído ninguno de los guardianes de la luz, luchaban
con fuerza y violencia a la vez que con sutileza.
Mientras
tanto, Marcos ahora se enfrentaba con dos que atacaban sin cesar,
tenía serias dificultades por parar los golpes, justo en el momento
en el que uno de ellos iba a lanzar una estocada mortal a la cabeza,
se quedó quieto con una expresión de sorpresa, y acto seguido caía
inerte al suelo con una flecha clavada en la espalda, Marcos buscó
una explicación, y a lo lejos vio a Toni con el arco en posición,
el había sido quien había lanzado la flecha, le dedicó una media
sonrisa y volvió a centrarse en el combate, el contrincante que aun
quedaba en pie le atacaba de nuevo, esta vez se veía mas seguro que
luchando contra dos, y pronto se deshizo de el, y en seguida se
centró en otro de los enemigos, había perdido a sus compañeros en
medio del combate, esperaba que estuvieran bien, de vez en cuando un
pinchazo en el brazo le recordaba que la herida seguía abierta, pero
apretando los dientes aguantaba la situación.
En
un momento en el que tuvo para darse un respiro, se fijó que a lo
lejos se encontraban Verorg ¿Por que no luchaba? Al nuevo hijo del
fuego tampoco lo había visto entre la batalla. Lo que vino a
continuación pasó muy rápido, vio como Ruth se alejaba de la
batalla para aproximarse al general de la oscuridad con sus dagas en
posición de ataque, Verorg la esperó pacientemente, y cuando estuvo
lo suficientemente cerca con un ágil movimiento la tenía
aprisionada entre el y su espada.
-
¡Ruth!-. Su grito es escuchó por encima del ruido de los metales e
inexplicablemente la batalla se detuvo para mirar la escena. Marcos
se abrió paso entre las personas presentes hasta colocarse a escasos
diez metros de Verorg y Ruth, sus amigos se colocaron a su lado.
-¡Suéltala!-.
Gritó Marcos, no soportaba ver a su amiga en peligro, a pesar de
tener una espada en su cuello, Ruth parecía muy tranquila.
-
Nos volvemos a ver, Aqua-. Dijo el general de la oscuridad a Ruth lo
suficientemente alto para que los demás lo escucharan.- Ha pasado
mucho tiempo desde la última vez-. Esas palabras desconcertaron a
Marcos ¿Acaso se conocían? Eso era imposible.
-
¡Te he dicho que la sueltes!-. Volvió a gritar, sus compañeros
veían la escena seriamente sin involucrarse, pero preparados por si
tenían que intervenir.
-
Únete a mi, y la soltaré-. Esta vez se refería a el.
-
¿Por que yo? Ya has demostrado que no soy nadie-. Dijo extendiendo
los brazos, no entendía por donde quería llevar la conversación.
Verorg rio con su risa ya característica.
-
Cuanto te queda por aprender, chico-. Esas fueron sus últimas
palabras, no sabía cuando había podido pasar, ni como lo había
hecho, pero ahora Niva se encontraba detrás del general con una de
sus dagas clavadas en la espalda del enemigo que había mostrado un
rostro de sorpresa, ¿Que había querido decir con aquello?¿que
tenía que aprender?. Ruth echó a correr huyendo de su captor, pero
a Verorg aun le quedaba un resquicio de fuerza, que lo aprovechó
para lanzar una estocada hacía Ruth provocándole un profundo corte
que recorría su espalda, Marcos vio a su amiga caer al suelo con un
grito ahogado, Niva sorprendida por aquel ataque, le clavo la segunda
daga en el cuello, dejándole sin vida, aunque demasiado tarde.
-
¡Ruth!-. Marcos corrió a socorrer a su amiga, que se encontraba
tendida boca abajo en el suelo, no se movía cuando la recogió del
suelo, no era consciente de lo que pasaba a su alrededor. Los
secuaces del general muerto, se revelaron y ahora atacaban con mas
violencia que anteriormente, a los guardianes les estaba costando
pararlos, habían hecho un círculo alrededor de los dos jóvenes.
Pero eso a Marcos no le importaba, Niva había perdido el
conocimiento, y estaba perdiendo mucha sangre, podía ver como se iba
formando un pequeño charco de color rojo debajo de ella, Marcos la
zarandeaba con suavidad intentando que reaccionara sin ningún éxito,
la joven palidecía por momentos.
-
¡Tenemos que irnos!-. Anunció Niva desde su posición
-
¡Tienes que curarla!-. Gritó con Ruth entre sus brazos, notaba como
se le empezaban a humedecer los brazos, pero no le importaba.
-
¡Aquí no puedo hacer nada!-. Le contestó sin apartar la mirada de
sus atacantes, el círculo se estrechaba por momentos, ya habían
caído dos guardianes. Marcos pareció reaccionar y con un gran
esfuerzo, debido a la herida del brazo, cogió en brazos a Ruth.
-
¡Vámonos entonces!-. Ordenó Marcos desde el centro del círculo,
automáticamente se pusieron en marcha abriéndose camino entre los
enemigos, parecía que el número había aumentado considerablemente.
Marcos no dejaba de mirar a Ruth, no sabía si aun respiraba, estaba
muy pálida y no parecía reaccionar por nada. Sabía que si seguía
con vida no aguantaría mucho mas, y tenían que llegar cuanto antes.
<<
¡Cuanto falta!>>
-
Tenemos que llegar una zona de teletransportación-. Le indicó Niva
en el momento en que esquivaba una estocada, estaban rodeados por
todos los lados, caminaban muy despacio, ''demasiado despacio'' pensó
Marcos.
-
¡He dicho que cuanto falta, no adonde tenemos que llegar!-. Gritó
el joven al hada de malas maneras.
-
El mas cercano está a unos cien metros-. Esta no pareció darle
importancia al tono de su amigo.
Cien
metros, es lo que quedaba, a Marcos le pareció demasiada distancia,
y al paso que estaban obligados a llevar mucho mas, el joven miró a
su alrededor, vio a sus compañeros creando escudos de poder
defendiéndose de sus enemigos, vio el círculo que habían formado
alrededor de ellos, y el esfuerzo que les estaba costando mantenerlo,
uno mas había caído, cada vez eran menos, no estaba seguro si
aguantarían mucho mas las envestidas, el haber perdido a su general,
les había echo atacar con mas violencia.
A
lo lejos, Marcos vio al hijo del fuego, solo observaba sin
intervenir.
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