sábado, 7 de diciembre de 2013

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- Por aquí-. Indicó el hada mas mayor comenzando a caminar hacía el claro, Marcos y Niva la siguieron. Se encontraba completamente vacío, las criaturas que vivían allí, no querían que fueran vistos por un humano, Marcos que estaban allí, podía escuchar sus voces.

Llegaron a una pequeña casa, bien escondida entre arbustos y árboles, el hada se paró en la puerta y les indicó que pasaran, estos les hicieron caso y se adentraron en el habitáculo, era pequeño, y solo había una cama en el centro, donde dormía profundamente una joven de pelo rubio, de cara ahora pálida, tapada hasta el cuello y un trapo húmedo en la frente. Marcos y Niva al verla se acercaron a la cama, seguía teniendo el mismo tono de color de piel que cuando la dejó con las dos hadas en el claro. Podía ver como frágil respiración subía y bajaba levemente las mantas.
- A sido culpa mía-. Repitió el hada lo que había dicho momentos antes en el claro.
- La culpa de todo a sido de la oscuridad-. Dijo intentando tranquilizar a Niva, que en ese momento una lágrima resbalaba por su mejilla. Esta negó con la cabeza.
- Te equivocas-. Le contradijo.- Si yo no hubiera actuado de esa manera tan precipitada nada de esto habría pasado-.
- No sirve de nada martirizarte de esa manera-. Dijo rodeando los hombros con su brazo.- Ahora solo queda esperar que se recupere-. Esas palabras sonaron con esperanza, estaba seguro que se recuperaría. Niva pareció animarse un poco, y con media sonrisa agradeció las palabras de Marcos.

Estuvieron en silencio un largo rato mirando a Ruth, tendida en la cama, ya entendía por que el hada había nombrado al coma, el profundo sueño, era como si estuviera dormida, Marcos sonrió mientras le apartaba un mechón rubio de la cara.

- ¡Te dije que no estaban preparados!-. Gritó niva a Adler, se encontraban en su despacho, habían ido directamente allí cuando salieron del bosque.
- Era necesario-. Se defendió el general.- Yo no sabía que aquello podría pasar-.
- Te equivocas-. Le contradijo el hada, Marcos observaba en silencio la escena.- No estaban preparados, y ocurrió lo que tenía que ocurrir debido a tu ineptitud-.
- Lo siento-. Se derrumbó tirándose en su silla detrás del escritorio.- La próxima vez irá mejor, te lo aseguro-.
- No asegures nada-. Dijo mirándole desafiante.- A partir de ahora, haremos la guerra por nuestra cuenta-. Dijo dándose la vuelta para marcharse, Marcos se dispuso a seguirle.
- Eso es una locura-. Dijo volviendo a levantarse apoyándose sobre el escritorio.
- También era una locura mandar a unos jóvenes sin experiencia a la guerra-. Dicho esto abrió la puerta y salió con Marcos detrás que no se molestó en cerrarla, dejando a Adler en el despacho viendo como se alejaban.

- Vamos a visitar al sabio-. Dijo Niva una vez fuera de la fortaleza, Meg y Toni se unieron a ellos, que les estaban buscando. Entraron al pueblo en silencio, Marcos quería respuestas y pensaba encontrarlas en aquel viejo ciego

-Queríamos hablar con usted si nos lo permites-. Dijo Niva al sabio al abrirles la puerta de su humilde hogar. Este los dejó pasar y les invitó a sentarse.
- Ya me he enterado de lo de vuestra amiga-. Dijo una vez estuvieron todos sentados.- ¿Se encuentra bien?-. Parecía realmente preocupado.
- Esta muy débil-. Contestó Niva, Meg y Toni la escucharon, hasta ahora no sabían como estaba su amiga.- Esperemos que se recupere-.
- Pero no hemos venido por eso-. Cortó Marcos dirigiéndose al sabio.- En Sidney ocurrió algo-. El viejo, dirigió su mirada hacía el joven que hablaba, parecía realmente que le estaba observando.- Allí, dimos muerte a Verorg
- Tengo constancia de ello-. Asintió y volvió a quedarse en silencio para escuchar lo que Marcos tenía que decir.
- Pero no iba solo-. Continuó.- Tenemos la certeza, que aquel con quien iba, se trataba de Ignis, el verdadero hijo del fuego-. El viejo enmudeció por un instante, no parecía creérselo.
- No puede ser-. Contradijo, levantándose y empezando a caminar por la habitación.- Yo vi el poder en tu interior, lo estoy viendo ahora mismo-. Había fijado su mirada en el joven.
- Pues, algo aquí no encaja-. Dijo Niva, que había estado en silencio hasta ahora, al igual que Meg y Toni
- Estoy viendo un poder dentro de ti-. Insistió acercándose a Marcos.- Mucho mas poderoso que cualquier otro poder que haya visto anteriormente-.
- ¿Estas diciendo que hay dos hijos del fuego?-. Preguntó Meg inclinándose hacía delante.
- No, eso es imposible-. Negó el viejo rascándose la cabeza pensativo.- Aunque es probable que hayan descubierto la manera de clonar los poderes de los cuatro elementos-.
- Eso es una locura y lo sabes-. Le contradijo Niva con tranquilidad, todos parecían confusos. El viejo paró de repente, parecía haber encontrado alguna solución, sin decir nada, se acercó a una de sus estanterías repletas de libro y se pusó a buscar, Marcos no entendía como siendo ciego pudiera buscar con esa rapidez libros.
- Es probable que no hayamos leído bien las profecías-. Dijo mientras seguía rebuscando entre los libros.

- A que se refiere-. Dijo Niva frunciendo el ceño, pero no obtuvo respuesta, simplemente siguió rebuscando mientras los demás esperaban pacientemente a que hablara. Por fin pareció encontrar lo que andaba buscando, cogió un libro grueso y se acercó a la mesa, lo depositó suavemente y comenzó a rebuscar entre sus páginas.

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