-
Por aquí-. Indicó el hada mas mayor comenzando a caminar hacía el
claro, Marcos y Niva la siguieron. Se encontraba completamente vacío,
las criaturas que vivían allí, no querían que fueran vistos por un
humano, Marcos que estaban allí, podía escuchar sus voces.
Llegaron
a una pequeña casa, bien escondida entre arbustos y árboles, el
hada se paró en la puerta y les indicó que pasaran, estos les
hicieron caso y se adentraron en el habitáculo, era pequeño, y solo
había una cama en el centro, donde dormía profundamente una joven
de pelo rubio, de cara ahora pálida, tapada hasta el cuello y un
trapo húmedo en la frente. Marcos y Niva al verla se acercaron a la
cama, seguía teniendo el mismo tono de color de piel que cuando la
dejó con las dos hadas en el claro. Podía ver como frágil
respiración subía y bajaba levemente las mantas.
-
A sido culpa mía-. Repitió el hada lo que había dicho momentos
antes en el claro.
-
La culpa de todo a sido de la oscuridad-. Dijo intentando
tranquilizar a Niva, que en ese momento una lágrima resbalaba por su
mejilla. Esta negó con la cabeza.
-
Te equivocas-. Le contradijo.- Si yo no hubiera actuado de esa manera
tan precipitada nada de esto habría pasado-.
-
No sirve de nada martirizarte de esa manera-. Dijo rodeando los
hombros con su brazo.- Ahora solo queda esperar que se recupere-.
Esas palabras sonaron con esperanza, estaba seguro que se
recuperaría. Niva pareció animarse un poco, y con media sonrisa
agradeció las palabras de Marcos.
Estuvieron
en silencio un largo rato mirando a Ruth, tendida en la cama, ya
entendía por que el hada había nombrado al coma, el profundo sueño,
era como si estuviera dormida, Marcos sonrió mientras le apartaba un
mechón rubio de la cara.
-
¡Te dije que no estaban preparados!-. Gritó niva a Adler, se
encontraban en su despacho, habían ido directamente allí cuando
salieron del bosque.
-
Era necesario-. Se defendió el general.- Yo no sabía que aquello
podría pasar-.
-
Te equivocas-. Le contradijo el hada, Marcos observaba en silencio la
escena.- No estaban preparados, y ocurrió lo que tenía que ocurrir
debido a tu ineptitud-.
-
Lo siento-. Se derrumbó tirándose en su silla detrás del
escritorio.- La próxima vez irá mejor, te lo aseguro-.
-
No asegures nada-. Dijo mirándole desafiante.- A partir de ahora,
haremos la guerra por nuestra cuenta-. Dijo dándose la vuelta para
marcharse, Marcos se dispuso a seguirle.
-
Eso es una locura-. Dijo volviendo a levantarse apoyándose sobre el
escritorio.
-
También era una locura mandar a unos jóvenes sin experiencia a la
guerra-. Dicho esto abrió la puerta y salió con Marcos detrás que
no se molestó en cerrarla, dejando a Adler en el despacho viendo
como se alejaban.
-
Vamos a visitar al sabio-. Dijo Niva una vez fuera de la fortaleza,
Meg y Toni se unieron a ellos, que les estaban buscando. Entraron al
pueblo en silencio, Marcos quería respuestas y pensaba encontrarlas
en aquel viejo ciego
-Queríamos
hablar con usted si nos lo permites-. Dijo Niva al sabio al abrirles
la puerta de su humilde hogar. Este los dejó pasar y les invitó a
sentarse.
-
Ya me he enterado de lo de vuestra amiga-. Dijo una vez estuvieron
todos sentados.- ¿Se encuentra bien?-. Parecía realmente
preocupado.
-
Esta muy débil-. Contestó Niva, Meg y Toni la escucharon, hasta
ahora no sabían como estaba su amiga.- Esperemos que se recupere-.
-
Pero no hemos venido por eso-. Cortó Marcos dirigiéndose al sabio.-
En Sidney ocurrió algo-. El viejo, dirigió su mirada hacía el
joven que hablaba, parecía realmente que le estaba observando.-
Allí, dimos muerte a Verorg
-
Tengo constancia de ello-. Asintió y volvió a quedarse en silencio
para escuchar lo que Marcos tenía que decir.
-
Pero no iba solo-. Continuó.- Tenemos la certeza, que aquel con
quien iba, se trataba de Ignis, el verdadero hijo del fuego-. El
viejo enmudeció por un instante, no parecía creérselo.
-
No puede ser-. Contradijo, levantándose y empezando a caminar por la
habitación.- Yo vi el poder en tu interior, lo estoy viendo ahora
mismo-. Había fijado su mirada en el joven.
-
Pues, algo aquí no encaja-. Dijo Niva, que había estado en silencio
hasta ahora, al igual que Meg y Toni
-
Estoy viendo un poder dentro de ti-. Insistió acercándose a
Marcos.- Mucho mas poderoso que cualquier otro poder que haya visto
anteriormente-.
-
¿Estas diciendo que hay dos hijos del fuego?-. Preguntó Meg
inclinándose hacía delante.
-
No, eso es imposible-. Negó el viejo rascándose la cabeza
pensativo.- Aunque es probable que hayan descubierto la manera de
clonar los poderes de los cuatro elementos-.
-
Eso es una locura y lo sabes-. Le contradijo Niva con tranquilidad,
todos parecían confusos. El viejo paró de repente, parecía haber
encontrado alguna solución, sin decir nada, se acercó a una de sus
estanterías repletas de libro y se pusó a buscar, Marcos no
entendía como siendo ciego pudiera buscar con esa rapidez libros.
-
Es probable que no hayamos leído bien las profecías-. Dijo mientras
seguía rebuscando entre los libros.
-
A que se refiere-. Dijo Niva frunciendo el ceño, pero no obtuvo
respuesta, simplemente siguió rebuscando mientras los demás
esperaban pacientemente a que hablara. Por fin pareció encontrar lo
que andaba buscando, cogió un libro grueso y se acercó a la mesa,
lo depositó suavemente y comenzó a rebuscar entre sus páginas.
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