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Como cada mañana poneros uno frente al otro y vendaros los ojos-.
Dijo el hada recogiendo su arco que se encontraba apoyado contra un
árbol, los dos jóvenes obedecieron y se situaron en sus posiciones
y después se taparon los ojos con una venda que llevaban en los
bolsillos.
Marcos
en seguida agudizó los oídos, lo que tiempo atrás le había
parecido imposible, ahora podía lograrlo con relativa facilidad,
podía escuchar los susurros del bosque, escuchaba el viento
moviéndose entre las ramas de los árboles, escuchaba los pasos de
Niva rodeándoles, escuchaba como tensaba el arco lista para
disparar, y si se esforzaba lo suficiente, era capaz de percibir al
escarabajo que caminaba bajo sus pies. En una milésima de segundo
también escuchó el silbido de la flecha que se acercaba veloz hacía
el, con un movimiento ágil giró la cabeza hacía la izquierda para
esquivarla, finalmente escuchó como se clavaba en uno de los árboles
que delimitaban el claro, escuchó el ruido de aprobación de Niva, a
la vez que volvía a escuchar el silbido, pero esta vez eran dos
flechas, se agachó rápidamente para no ser alcanzado por los
proyectiles.
Ahora
le tocaba a Toni, lo supo por que pudo oír como el silbido se
alejaba de el, supo que lo había logrado por el suspiro de
aprobación de su entrenadora.
Estuvieron
repitiendo el ejercicio media hora mas, después se pusieron con las
armas. Toni ya era capaz de lanzar hasta tres flechas a la vez y
clavarlas en el centro de la diana, había mejorado mucho desde la
primera vez que cogió un arco. Mientras tanto Marcos entrenaba con
dureza con su espada, lanzaba estocadas al aire y esquivaba golpes
invisibles, mientras que Niva entrenaba también con sus dagas, pero
al contrario que los jóvenes, ella prefería correr de un lado a
otro, subirse a los árboles y hacer movimientos mas agresivos.
Cuando Marcos la vio por primera vez, la vio como una chica débil y
frágil pero había demostrado estar a la altura para entrenar a los
hijos de los elementos, era una luchadora ágil y veloz, y temible en
las distancias cortas.
Marcos
se esforzaba al máximo, ya había olvidado que el no tenía poderes,
podía sustituirlos fácilmente por unas cuantas estocadas, la rabia
que había sentido al enterarse que el no era el hijo del fuego le
había valido para que se esforzara mas que los demás y aprendiera
mas rápido, y eso le hacía sentirse bien consigo mismo , Toni en
cambio combinaba las flechas con los poderes y en ocasiones los
combinaba. Ya había dejado de ir a su entrenamiento por que Aran le
informó de que no podía enseñarle mas, ahora le tocaba a el
aprender solo, y así lo hacía.
De
repente, Marcos escuchó un silbido que se aproximaba a el por la
espalda, sabía de que se trataba, con un movimiento ágil esquivó
la flecha que se dirigía a su cabeza, Niva les ponía a prueba
cuando estaban desconcentrados, ellos habían aprendido estar alerta
en todo momento gracias a ese ejercicio. Tras ver donde se había
clavado la flecha miró hacia donde se encontraba el hada y le
sonrió, esta le devolvió la sonrisa haciendo una inclinación en
señal de aprobación, a continuación siguió con lo suyo, en ese
momento estaba practicando posiciones de defensa.
Un
segundo silbido cruzó la distancia que había entre Niva y el joven,
este se apartó hacía la izquierda, la flecha le pasó muy cerca de
el.
-
Demasiado lenta-. Bromeó el joven mirando al hada que en ese momento
tensaba la cuerda y disparaba una flecha hacía Toni, que agachó la
cabeza a la vez que disparaba el otra flecha hacía la diana que
tenía enfrente.
-
¿Que tal estas hoy?-. Preguntó Marcos a Ruth, ya habían terminado
el entrenamiento después de varias horas, y ahora se encontraban los
tres en la cabaña viendo a su amiga que seguía tumbada en la cama.
-
Mucho mejor-. Contestó la joven incorporándose.- La comida que me
han dado me ha sabido a gloria-.
-
Suele ser lo normal después de un mes sin comer absolutamente nada-.
Dijo riendo Toni
-
Aun estas débil y es probable que te cueste andar los primeros
días-. Informó Niva.
-
Poco a poco-. Dijo Ruth encogiéndose de hombros.
Marcos
no podía quitar los ojos de la joven, y de eso se daba cuenta ella,
pero parecía estar esquivando sus miradas y no sabía por que. Le
contaron lo que habían avanzado desde la última vez que entrenó
junto a ellos, estuvieron charlando y riendo durante horas, Marcos
recorrió la mirada por los presentes y suspiro, era casi perfecto.
-
Ya es hora de dejarla descansar-. Informó su cuidadora, estos
asintieron y fueron saliendo, Marcos se quedó allí plantado.
-
Me gustaría pasar la noche aquí junto a ella-. Dijo el joven
mirando al hada.- Si a ella no le importa claro-. Dirigió la mirada
hacia la joven que le miraba, con ojos sorprendidos. Finalmente se
encogió de hombros aceptando la petición de su amigo.
-
Traeré una silla-. Dijo el hada saliendo de la cabaña dejándolos
solos, tardó unos minutos en volver con lo que había ido a buscar,
se la entregó a Marcos y se fue con una inclinación de cabeza, este
la colocó al lado de la cama y se sentó.
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