miércoles, 18 de diciembre de 2013

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- La joven Aqua necesita descansar-. Escucharon detrás de ellos, se trataba de su cuidadora que les miraba desde la entrada con una amplia sonrisa.- Mañana podréis verla mas tiempo-. Sin mediar palabra se despidieron de Ruth y uno a uno fueron saliendo, el último en salir fue Marcos que dirigió una mirada a la joven antes de salir, notó algo extraño en su mirada, lo achacó al cansancio, y no le dio importancia.

Los dos jóvenes se despidieron del hada a la salida del bosque y juntos se encaminaron a la guarida, fue entonces cuando a modo de fogonazo, Marcos se acordó de algo, que había dejado apartado en su mente.
- El día de la batalla en Sidney-. Comenzó el joven.- Verorg dijo algo a Ruth-.
- ¿Y pudiste oír lo que dijo?-. Preguntó Toni mirándole.
- ‘’Nos volvemos a ver Aqua’’-. Repitió lo que el general de la oscuridad dijo aquella noche.
Los dos se quedaron en silencio pensativos en aquellas palabras, Marcos no sabía a que se podía deber.
- Es posible que el fuera quien le acechó cuando mataron a sus padres-. Comentó Toni tras unos segundo en silencio-. Marcos hizo un gesto aprobando las sospechas de su amigo.- Que el la conociera no significa que ella le conociera a el-.Y dicho esto continuaron su camino hacía la guarida en silencio

La guarida ahora estaba muy en silencio, mas de lo normal, y de eso Marcos se daba cuenta, faltaban dos de sus integrantes, y una de ellas ya nunca regresaría, con un suspiro de pena subió las escaleras detrás de Toni que parecía no darse cuenta de aquello que en cambio Marcos si.

Se metió en la cama después de desvestirse, y se quedó tendido mirando al techo pensando todo lo ocurrido hasta ahora, pensó en su vida pasada, pensó en su familia y en como los había perdido, pensó en Meg, que ya no la vería nunca mas, y lloró en silencio, la oscuridad les habían arrebatado uno de los miembros de la nueva familia que se había formado a raíz de los hijos de los elementos, pensó en Ruth y en las ganas que tenía de que se recuperara, iba a ser despacio pero estaría con ella en todo momento, no le dejaría en ningún momento. Sumido en sus pensamientos se quedó dormido.

Cuando despertó el sol acababa de salir, se incorporó en la cama y se desperezó en silencio, se vistió y después de coger su espada bajó a desayunar. Continuaban entrenando con Niva todas las mañanas, habían avanzado mucho desde el primer día.
Toni aun dormía cuando Marcos salió de la guarida dirección al bosque. Por el camino se encontraba con la misma gente que solía ver todas las mañanas, se había convertido en su rutina diaria y le gustaba. Después del entrenamiento iría a ver a Ruth, así lo había decidido y así lo haría

- Llegas tarde como siempre-. Dijo Niva cuando el joven llegó al claro.
- Para ti nunca se llega a tiempo-. Comentó Marcos sonriendo.- Y eso pasa cuando no se estipula una hora de llegada-.
- No me sueltes escusas y ponte en guardia-. Dijo el hada sacando sus dos dagas de sus fundas que tenía atadas a la cintura.
El joven se echó la mano a la espalda y desenfundó su arma y se puso automáticamente en posición de defensa. Su entrenadora comenzó a caminar alrededor suya, como era habitual en los de su especie caminaba descalza, y las alas las tenía pegadas al cuerpo, su sonrisa característica se dibujaba en su rostro, a Marcos le encantaba esa sonrisa, y eso ella lo sabía.

Sin mediar palabra, Niva se abalanzó hacía el joven soltando una estocada a las costillas que el joven paró con su espada con relativa facilidad, a continuación tuvo que dar un salto hacía atrás para esquivar la segunda daga que iba directa a las piernas.
- Ya estás con tus trampas-. Se quejó Marcos bromeando. Mientras que ahora atacaba a el con una estocada a la rodilla izquierda que esquivó levantando la rodilla con facilidad
- ¿Con mis trampas?-. Preguntó haciéndose la ofendida parando el combate por unos segundos.- Eso me ha dolido que lo sepas-. Bromeó mientras volvía a atacar con las dos dagas a la vez, el joven tuvo que dar unos pasos hacía atrás para no encontrarse con ninguna de las dos armas
- Si no fuera así ya estarías en el suelo con mi arma en tu cuello y lo sabes-. Dijo asestando una estocada dirigida a la cabeza de su amiga, que esquivó con facilidad agachándose, se movía ágilmente, al joven le costaba seguirle el ritmo.
- ¿Con que esas tenemos?-. Preguntó riéndose, y con un movimiento tan rápido que por un momento el joven dejó de verla, se situó detrás de el rodeándole con los brazos con las dagas situadas en su cuello.- Estas muerto-. Dijo.
- Te habría ganado si no hubieses usado esos poderes tuyos-. Dijo aun apresado por su amiga.
- ¿Tan seguro estas de eso?-. Preguntó sonriendo. Este asintió dándose la vuelta quedando a apenas unos centímetros de su rostro.- Aun te queda mucho entrenamiento para estar a mi altura-. Dijo orgullosa sin moverse mirándole a los ojos. Niva bajó sus armas y se quedaron allí plantados sin moverse ni decir nada.
- Bueno tortolitos ¿vamos a entrenar?-. Escucharon la voz de Toni, ya había llegado, tenía el arco atado a la espalda y la daga que Niva le dio tiempo atrás a la espalda. Al escuchar su voz los dos se separaron y le miraron sonriendo. No sentían nada el uno por el otro, pero a Marcos le gustaba esa profunda amistad que tenía con Niva.

- Como cada mañana poneros uno frente al otro y vendaros los ojos-. Dijo el hada recogiendo su arco que se encontraba apoyado contra un árbol, los dos jóvenes obedecieron y se situaron en sus posiciones y después se taparon los ojos con una venda que llevaban en los bolsillos.

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