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La joven Aqua necesita descansar-. Escucharon detrás de ellos, se
trataba de su cuidadora que les miraba desde la entrada con una
amplia sonrisa.- Mañana podréis verla mas tiempo-. Sin mediar
palabra se despidieron de Ruth y uno a uno fueron saliendo, el último
en salir fue Marcos que dirigió una mirada a la joven antes de
salir, notó algo extraño en su mirada, lo achacó al cansancio, y
no le dio importancia.
Los
dos jóvenes se despidieron del hada a la salida del bosque y juntos
se encaminaron a la guarida, fue entonces cuando a modo de fogonazo,
Marcos se acordó de algo, que había dejado apartado en su mente.
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El día de la batalla en Sidney-. Comenzó el joven.- Verorg dijo
algo a Ruth-.
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¿Y pudiste oír lo que dijo?-. Preguntó Toni mirándole.
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‘’Nos volvemos a ver Aqua’’-. Repitió lo que el general de
la oscuridad dijo aquella noche.
Los
dos se quedaron en silencio pensativos en aquellas palabras, Marcos
no sabía a que se podía deber.
-
Es posible que el fuera quien le acechó cuando mataron a sus
padres-. Comentó Toni tras unos segundo en silencio-. Marcos hizo un
gesto aprobando las sospechas de su amigo.- Que el la conociera no
significa que ella le conociera a el-.Y dicho esto continuaron su
camino hacía la guarida en silencio
La
guarida ahora estaba muy en silencio, mas de lo normal, y de eso
Marcos se daba cuenta, faltaban dos de sus integrantes, y una de
ellas ya nunca regresaría, con un suspiro de pena subió las
escaleras detrás de Toni que parecía no darse cuenta de aquello que
en cambio Marcos si.
Se
metió en la cama después de desvestirse, y se quedó tendido
mirando al techo pensando todo lo ocurrido hasta ahora, pensó en su
vida pasada, pensó en su familia y en como los había perdido, pensó
en Meg, que ya no la vería nunca mas, y lloró en silencio, la
oscuridad les habían arrebatado uno de los miembros de la nueva
familia que se había formado a raíz de los hijos de los elementos,
pensó en Ruth y en las ganas que tenía de que se recuperara, iba a
ser despacio pero estaría con ella en todo momento, no le dejaría
en ningún momento. Sumido en sus pensamientos se quedó dormido.
Cuando
despertó el sol acababa de salir, se incorporó en la cama y se
desperezó en silencio, se vistió y después de coger su espada bajó
a desayunar. Continuaban entrenando con Niva todas las mañanas,
habían avanzado mucho desde el primer día.
Toni
aun dormía cuando Marcos salió de la guarida dirección al bosque.
Por el camino se encontraba con la misma gente que solía ver todas
las mañanas, se había convertido en su rutina diaria y le gustaba.
Después del entrenamiento iría a ver a Ruth, así lo había
decidido y así lo haría
-
Llegas tarde como siempre-. Dijo Niva cuando el joven llegó al
claro.
-
Para ti nunca se llega a tiempo-. Comentó Marcos sonriendo.- Y eso
pasa cuando no se estipula una hora de llegada-.
-
No me sueltes escusas y ponte en guardia-. Dijo el hada sacando sus
dos dagas de sus fundas que tenía atadas a la cintura.
El
joven se echó la mano a la espalda y desenfundó su arma y se puso
automáticamente en posición de defensa. Su entrenadora comenzó a
caminar alrededor suya, como era habitual en los de su especie
caminaba descalza, y las alas las tenía pegadas al cuerpo, su
sonrisa característica se dibujaba en su rostro, a Marcos le
encantaba esa sonrisa, y eso ella lo sabía.
Sin
mediar palabra, Niva se abalanzó hacía el joven soltando una
estocada a las costillas que el joven paró con su espada con
relativa facilidad, a continuación tuvo que dar un salto hacía
atrás para esquivar la segunda daga que iba directa a las piernas.
-
Ya estás con tus trampas-. Se quejó Marcos bromeando. Mientras que
ahora atacaba a el con una estocada a la rodilla izquierda que
esquivó levantando la rodilla con facilidad
-
¿Con mis trampas?-. Preguntó haciéndose la ofendida parando el
combate por unos segundos.- Eso me ha dolido que lo sepas-. Bromeó
mientras volvía a atacar con las dos dagas a la vez, el joven tuvo
que dar unos pasos hacía atrás para no encontrarse con ninguna de
las dos armas
-
Si no fuera así ya estarías en el suelo con mi arma en tu cuello y
lo sabes-. Dijo asestando una estocada dirigida a la cabeza de su
amiga, que esquivó con facilidad agachándose, se movía ágilmente,
al joven le costaba seguirle el ritmo.
-
¿Con que esas tenemos?-. Preguntó riéndose, y con un movimiento
tan rápido que por un momento el joven dejó de verla, se situó
detrás de el rodeándole con los brazos con las dagas situadas en su
cuello.- Estas muerto-. Dijo.
-
Te habría ganado si no hubieses usado esos poderes tuyos-. Dijo aun
apresado por su amiga.
-
¿Tan seguro estas de eso?-. Preguntó sonriendo. Este asintió
dándose la vuelta quedando a apenas unos centímetros de su rostro.-
Aun te queda mucho entrenamiento para estar a mi altura-. Dijo
orgullosa sin moverse mirándole a los ojos. Niva bajó sus armas y
se quedaron allí plantados sin moverse ni decir nada.
-
Bueno tortolitos ¿vamos a entrenar?-. Escucharon la voz de Toni, ya
había llegado, tenía el arco atado a la espalda y la daga que Niva
le dio tiempo atrás a la espalda. Al escuchar su voz los dos se
separaron y le miraron sonriendo. No sentían nada el uno por el
otro, pero a Marcos le gustaba esa profunda amistad que tenía con
Niva.
-
Como cada mañana poneros uno frente al otro y vendaros los ojos-.
Dijo el hada recogiendo su arco que se encontraba apoyado contra un
árbol, los dos jóvenes obedecieron y se situaron en sus posiciones
y después se taparon los ojos con una venda que llevaban en los
bolsillos.
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