viernes, 6 de diciembre de 2013

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Llegaron al claro donde practicaban con sus poderes, Meg y Toni les seguían, mientras que los demás se habían quedado en la plaza. Niva se detuvo, parecía que esperaba a algo, y así era. A los pocos segundos aparecieron dos hadas, parecían tener mas edad que la guardiana de los hijos de los elementos. Sin decir nada, cogieron a Ruth de los brazos de Marcos y se alejaron, el joven intentó seguirlas, pero Niva le detuvo, no podía adentrarse mas allá. Ahora solo quedaba confiar en que se pusiera bien, con las manos en la cabeza se tiró al suelo a esperar.
- Estas sangrando, deja que mire tu herida-. Marcos no reaccionó cuando le subió la manga del traje de batalla, tampoco mostró síntomas de sentir algo cuando se la inspeccionó, ni mostró su cara de impresión ya característica cuando volvió a sanar la herida del brazo, no parecía reaccionar ante nada. Solo tenía una cosa en mente, y era Ruth.

Estuvo allí plantado durante horas, se negaba a moverse sin saber como estaba su amiga. Niva les había mandado a Meg y Toni que se marcharan a descansar y estos obedecieron sin rechistar, sabían que allí no harían nada.

- A sido culpa mia-. Dijo Niva, sentada a su lado.
- ¿A que te refieres-. Preguntó girando el cuello para mirarla.
- Si yo no hubiese actuado así, Ruth ahora estaría viva-.
- Si tu no hubieses actuado así, Ruth ahora estaría muerta-. Corrigió el joven.
Se quedaron en silencio sin saber lo que decir, un pensamiento abordo la mente del joven ¿Para que le querría la oscuridad a el, ya había descubierto que era un chico normal y corriente. Iría a hablar con el viejo sabio, pero lo haría cuando estuviera seguro de que Ruth estaba bien.

Pasadas las horas un hada se salió de entre los árboles, sus alas al igual que las de niva tenían un brillo propio, y su piel era de un tono verdoso. Parecía tener mas edad que Niva. Los dos, se levantaron en seguida
- Ignis, Niva-. Saludó con una inclinación de cabeza, a lo que los presentes imitaron.- Hemos echo lo que hemos podido-. Comenzó a decir y Marcos ya se esperaba lo peor.- Tenía una herida muy profunda y había perdido mucha sangre-.
- ¿Quieres decir que ha...?-. No se atrevía a mencionar la palabra que le faltaba a aquella pregunta.
- No tranquilos-. Les calmó con su voz, una voz dulce y calmada.- Pero me temo que vuestra amiga ha entrado en un estado de sueño profundo-. Marcos no sabía a lo que se refería pero no debía de ser bueno debido a la cara que puso su amiga.
- Quiere decir, que a entrado en coma-. Dijo la joven hada con un hilo de voz Marcos palideció levemente al escuchar la noticia.
- ¿Podemos verla?-. Preguntó el joven seriamente, con los ojos rojos apunto de llorar, el hada que le había dado la noticia asintió, dándose la vuelta, comenzó a andar con los otros dos siguiéndola.

Se alejaron del claro y del sendero que daba a este, adentrándose en el bosque, pronto se vieron rodeados de árboles y arbustos de todo tipo. Marcos se tropezaba muy a menudo al no estar acostumbrado a caminar por esas zonas, mientras que Niva y la otra hada lo hacían de manera elegante, caminaban deprisa, por lo que al joven le costaba seguirles, en esa zona los murmullos del bosque eran mucho mas fuertes, y a veces creía entender lo que decían, eran palabras sueltas, pero sabía que estaban hablando de el, en otro momento les habría prestado mas atención, pero en este caso solo quería llegar adonde estaba Ruth.
Siguieron caminando por un camino invisible a los ojos de Marcos, pero que las hadas parecían saber por donde caminaban, había tramos que tenía que agacharse para no golpearse con alguna rama, o se veía obligado a saltar, debido a las exigencias del hada a que no pisara las flores que se encontraban debajo suya.

Caminaron durante unos minutos mas en silencio, Marcos no se atrevía a preguntar nada, sin ninguna razón aparente, hasta llegar a un nuevo claro mucho mas amplio que los que había visto anteriormente, allí se pararon.
-Hemos llegado-. Declaró el hada mas mayor, Marcos miró a su alrededor sin ver nada.
- ¿Que hemos llegado adonde?-. Preguntó el joven mirando a las dos hadas que le miraban.- Aquí no hay nada-.
- Mira bien, joven humano-. Dijo extendiendo los brazos hacía el claro.
Marcos miró mas detenidamente, y se quedó boquiabierto al verlo, entre los árboles había pequeñas casas camufladas entre la vegetación, miró hacía arriba, y vio que en las alturas también se situaban casas, y los árboles formaban escaleras naturales.
- Bienvenido a mi hogar-. Dijo Niva sonriendo ampliamente mirando el claro que se abría ante ellos.- Aquí es donde vivimos todas las criaturas exiliadas de los bosques-. Marcos escuchaba atentamente, a pesar de que no era el mejor momento para una conversaciones, solo le importaba ver a Ruth.

- Por aquí-. Indicó el hada mas mayor comenzando a caminar hacía el claro, Marcos y Niva la siguieron. Se encontraba completamente vacío, las criaturas que vivían allí, no querían que fueran vistos por un humano, Marcos que estaban allí, podía escuchar sus voces.

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