Llegaron
al claro donde practicaban con sus poderes, Meg y Toni les seguían,
mientras que los demás se habían quedado en la plaza. Niva se
detuvo, parecía que esperaba a algo, y así era. A los pocos
segundos aparecieron dos hadas, parecían tener mas edad que la
guardiana de los hijos de los elementos. Sin decir nada, cogieron a
Ruth de los brazos de Marcos y se alejaron, el joven intentó
seguirlas, pero Niva le detuvo, no podía adentrarse mas allá. Ahora
solo quedaba confiar en que se pusiera bien, con las manos en la
cabeza se tiró al suelo a esperar.
-
Estas sangrando, deja que mire tu herida-. Marcos no reaccionó
cuando le subió la manga del traje de batalla, tampoco mostró
síntomas de sentir algo cuando se la inspeccionó, ni mostró su
cara de impresión ya característica cuando volvió a sanar la
herida del brazo, no parecía reaccionar ante nada. Solo tenía una
cosa en mente, y era Ruth.
Estuvo
allí plantado durante horas, se negaba a moverse sin saber como
estaba su amiga. Niva les había mandado a Meg y Toni que se
marcharan a descansar y estos obedecieron sin rechistar, sabían que
allí no harían nada.
-
A sido culpa mia-. Dijo Niva, sentada a su lado.
-
¿A que te refieres-. Preguntó girando el cuello para mirarla.
-
Si yo no hubiese actuado así, Ruth ahora estaría viva-.
-
Si tu no hubieses actuado así, Ruth ahora estaría muerta-. Corrigió
el joven.
Se
quedaron en silencio sin saber lo que decir, un pensamiento abordo la
mente del joven ¿Para que le querría la oscuridad a el, ya había
descubierto que era un chico normal y corriente. Iría a hablar con
el viejo sabio, pero lo haría cuando estuviera seguro de que Ruth
estaba bien.
Pasadas
las horas un hada se salió de entre los árboles, sus alas al igual
que las de niva tenían un brillo propio, y su piel era de un tono
verdoso. Parecía tener mas edad que Niva. Los dos, se levantaron en
seguida
-
Ignis, Niva-. Saludó con una inclinación de cabeza, a lo que los
presentes imitaron.- Hemos echo lo que hemos podido-. Comenzó a
decir y Marcos ya se esperaba lo peor.- Tenía una herida muy
profunda y había perdido mucha sangre-.
-
¿Quieres decir que ha...?-. No se atrevía a mencionar la palabra
que le faltaba a aquella pregunta.
-
No tranquilos-. Les calmó con su voz, una voz dulce y calmada.- Pero
me temo que vuestra amiga ha entrado en un estado de sueño
profundo-. Marcos no sabía a lo que se refería pero no debía de
ser bueno debido a la cara que puso su amiga.
-
Quiere decir, que a entrado en coma-. Dijo la joven hada con un hilo
de voz Marcos palideció levemente al escuchar la noticia.
-
¿Podemos verla?-. Preguntó el joven seriamente, con los ojos rojos
apunto de llorar, el hada que le había dado la noticia asintió,
dándose la vuelta, comenzó a andar con los otros dos siguiéndola.
Se
alejaron del claro y del sendero que daba a este, adentrándose en el
bosque, pronto se vieron rodeados de árboles y arbustos de todo
tipo. Marcos se tropezaba muy a menudo al no estar acostumbrado a
caminar por esas zonas, mientras que Niva y la otra hada lo hacían
de manera elegante, caminaban deprisa, por lo que al joven le costaba
seguirles, en esa zona los murmullos del bosque eran mucho mas
fuertes, y a veces creía entender lo que decían, eran palabras
sueltas, pero sabía que estaban hablando de el, en otro momento les
habría prestado mas atención, pero en este caso solo quería llegar
adonde estaba Ruth.
Siguieron
caminando por un camino invisible a los ojos de Marcos, pero que las
hadas parecían saber por donde caminaban, había tramos que tenía
que agacharse para no golpearse con alguna rama, o se veía obligado
a saltar, debido a las exigencias del hada a que no pisara las flores
que se encontraban debajo suya.
Caminaron
durante unos minutos mas en silencio, Marcos no se atrevía a
preguntar nada, sin ninguna razón aparente, hasta llegar a un nuevo
claro mucho mas amplio que los que había visto anteriormente, allí
se pararon.
-Hemos
llegado-. Declaró el hada mas mayor, Marcos miró a su alrededor sin
ver nada.
-
¿Que hemos llegado adonde?-. Preguntó el joven mirando a las dos
hadas que le miraban.- Aquí no hay nada-.
-
Mira bien, joven humano-. Dijo extendiendo los brazos hacía el
claro.
Marcos
miró mas detenidamente, y se quedó boquiabierto al verlo, entre los
árboles había pequeñas casas camufladas entre la vegetación, miró
hacía arriba, y vio que en las alturas también se situaban casas, y
los árboles formaban escaleras naturales.
-
Bienvenido a mi hogar-. Dijo Niva sonriendo ampliamente mirando el
claro que se abría ante ellos.- Aquí es donde vivimos todas las
criaturas exiliadas de los bosques-. Marcos escuchaba atentamente, a
pesar de que no era el mejor momento para una conversaciones, solo le
importaba ver a Ruth.
-
Por aquí-. Indicó el hada mas mayor comenzando a caminar hacía el
claro, Marcos y Niva la siguieron. Se encontraba completamente vacío,
las criaturas que vivían allí, no querían que fueran vistos por un
humano, Marcos que estaban allí, podía escuchar sus voces.
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