Las
armas volvieron a chocar, Meg estaba teniendo serios problemas para
aguantar los golpes de Ignis, pero aun así luchaba con fuerza, y
seguía rechazando los ataques aunque con ciertas dificultades, su
oponente, al contrario que ella luchaba con total tranquilidad con
movimientos elegantes.
Meg
rodó por el suelo esquivando un ataque que iba directo a la cabeza,
se incorporó en seguida para parar otra lluvia de ataques, el último
de ellos no pudo y recibió un pequeño corte en el brazo, Marcos por
mucho que lo deseara no podía hacer nada, y eso le frustraba por
dentro, estaba viendo a su amiga tener serios problemas y no podía
intervenir, miró a sus compañeros y comprobó que estaban en la
misma situación.
Tras
varios minutos luchando a Meg se le veía cansada, estaba
acostumbrada a los entrenamientos durante horas, pero le costaba
seguir el ritmo de su oponente, pero a pesar de eso seguía
resistiendo, había sufrido cortes en diversas partes del cuerpo,
pero no parecía importarle, continuaba parando las estocadas que le
lanzaba.
-
Tiene que aguantar-. Susurró Marcos, se habían juntado los tres y
miraban juntos el combate sin poder hacer nada, ninguno dijo nada a
las palabras del joven pero los ojos de Niva la delataron, no iba a
aguantar mucho mas, Meg ya había perdido el combate, solo era
cuestión de tiempo, pero Marcos se negaba a creerlo, iba a salir
viva de aquel enfrentamiento.
-
Me he cansado de jugar-. Dijo Ignis.- Acabemos con esto de una vez-.
Su sonrisa hizo temblar a Meg, la joven giró la mirada hacía sus
amigos y sonrió, sabía lo que iba a pasar a continuación, con un
ágil movimiento de su oponente se colocó a apenas unos centímetros
de la joven, una joven con un gesto de sorpresa en su rostro, la
espada de su oponente le atravesaba el cuerpo.
-
¡No!-.Dijeron los tres al unísono a la vez que su amiga caía al
suelo inerte, comenzaron a golpear el escudo invisible con fuerza,
mientras tanto el hijo del fuego les miraba con una sonrisa en la
boca.
-
Acabarás formando parte de la oscuridad-. Dijo, y acto seguido
desapareció haciéndolo también el escudo mágico que impedían
acercarse a su amiga.
Cuando
pudieron avanzar corrieron a ayudar a Meg, que yacía en el suelo sin
moverse, un círculo rojo se había formado alrededor suya y cada
segundo se hacía mas grande.
El
primero en llegar fue Toni que se arrodilló delante de ella sin
importarle mancharse y la recogió sosteniendo su cabeza sobre las
piernas.
-
Tienes que salvarla-. Rogó Marcos, mirando a Niva, que no podía
apartar la mirada del cuerpo de la joven.- ¡A que esperas!-. El hada
continuaba en silencio, mientras Toni le acariciaba su cabello
castaño.
-
Ayudalá-. Mas que una petición sonó como una súplica, mientras le
resbalaban las lágrimas por sus mejillas, Toni parecía destrozado,
al igual que los demás. Mientras tanto Niva, que también tenía los
ojos llorosos seguía allí plantada sin hacer nada y sin poder decir
nada. Marcos intuía que era lo que le ocurría a su amiga pero no se
atrevía a decirlo en voz alta.
Toni
no apartaba los ojos de su amiga que no reaccionaba ante ningún
estímulo, seguía sosteniéndola entre sus brazos, cada vez estaba
mas pálida y había dejado de sangrar, ahora un enorme charco de
sangre rodeaba a ambos, ninguno hablaba, solo observaban a la joven,
todos tenían la misma cara de desolación al ver aquella imagen.
-
No puedo hacer nada-. Dijo al fin Niva rompiendo el silencio, los dos
jóvenes se giraron para mirarle.- Ruth ya no forma parte de este
mundo-. Dijo la noticia que ninguno quería oir pero que en el fondo
sabían, un escalofrío recorrió el cuerpo de Marcos, ninguno
reaccionó ante las palabras del hada.
Una
mano tocó la espalda de Marcos que se giró sobresaltado con la mano
en la empuñadura de su espada, no se encontraban en peligro, se
trataba del monje que había tenido retenido Ignis hacía ya una
eternidad, se pudo relajar entonces. Vio que sostenía un libro entre
las manos, que inmediatamente se lo tendió para que lo cogiera, y
eso hizo el joven, y cuando lo hizo el monje se alejó sin mediar
palabra. Marcos lo observó de arriba abajo, era un libro muy antiguo
debido al deterioro de la tapa, tenía un color blanco, y a pesar del
estado del libro seguía teniendo un color impoluto, en el centro de
este el símbolo que adornaba todas las armaduras del ejército de la
luz.
-
Aquí tienes, tu maldito libro-. Dijo Niva tirándoselo en la mesa
que tenía enfrente. Estaba furiosa y lo hizo notar- Espero que te
sea de utilidad-.
Se
encontraban en la casa del sabio que los había recibido de
inmediato. Ahora los tres se encontraban todos plantados en el salón
de su casa, Toni tenía una enorme mancha roja a la altura de las
rodillas que no parecía importarle.
-
Falta una presencia entre nosotros-. Dijo ignorando el comentario de
Niva.- ¿Que ha pasado?
-
Nos tendieron una emboscada-. Ahora era Toni el que hablaba, había
dejado de llorar hacía rato pero aun tenía los ojos rojos e
hinchados.
El
anciano pareció entenderlo al momento e hizo una mueca de lástima
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