jueves, 12 de diciembre de 2013

Página 42

Las armas volvieron a chocar, Meg estaba teniendo serios problemas para aguantar los golpes de Ignis, pero aun así luchaba con fuerza, y seguía rechazando los ataques aunque con ciertas dificultades, su oponente, al contrario que ella luchaba con total tranquilidad con movimientos elegantes.

Meg rodó por el suelo esquivando un ataque que iba directo a la cabeza, se incorporó en seguida para parar otra lluvia de ataques, el último de ellos no pudo y recibió un pequeño corte en el brazo, Marcos por mucho que lo deseara no podía hacer nada, y eso le frustraba por dentro, estaba viendo a su amiga tener serios problemas y no podía intervenir, miró a sus compañeros y comprobó que estaban en la misma situación.

Tras varios minutos luchando a Meg se le veía cansada, estaba acostumbrada a los entrenamientos durante horas, pero le costaba seguir el ritmo de su oponente, pero a pesar de eso seguía resistiendo, había sufrido cortes en diversas partes del cuerpo, pero no parecía importarle, continuaba parando las estocadas que le lanzaba.

- Tiene que aguantar-. Susurró Marcos, se habían juntado los tres y miraban juntos el combate sin poder hacer nada, ninguno dijo nada a las palabras del joven pero los ojos de Niva la delataron, no iba a aguantar mucho mas, Meg ya había perdido el combate, solo era cuestión de tiempo, pero Marcos se negaba a creerlo, iba a salir viva de aquel enfrentamiento.

- Me he cansado de jugar-. Dijo Ignis.- Acabemos con esto de una vez-. Su sonrisa hizo temblar a Meg, la joven giró la mirada hacía sus amigos y sonrió, sabía lo que iba a pasar a continuación, con un ágil movimiento de su oponente se colocó a apenas unos centímetros de la joven, una joven con un gesto de sorpresa en su rostro, la espada de su oponente le atravesaba el cuerpo.
- ¡No!-.Dijeron los tres al unísono a la vez que su amiga caía al suelo inerte, comenzaron a golpear el escudo invisible con fuerza, mientras tanto el hijo del fuego les miraba con una sonrisa en la boca.
- Acabarás formando parte de la oscuridad-. Dijo, y acto seguido desapareció haciéndolo también el escudo mágico que impedían acercarse a su amiga.

Cuando pudieron avanzar corrieron a ayudar a Meg, que yacía en el suelo sin moverse, un círculo rojo se había formado alrededor suya y cada segundo se hacía mas grande.

El primero en llegar fue Toni que se arrodilló delante de ella sin importarle mancharse y la recogió sosteniendo su cabeza sobre las piernas.
- Tienes que salvarla-. Rogó Marcos, mirando a Niva, que no podía apartar la mirada del cuerpo de la joven.- ¡A que esperas!-. El hada continuaba en silencio, mientras Toni le acariciaba su cabello castaño.
- Ayudalá-. Mas que una petición sonó como una súplica, mientras le resbalaban las lágrimas por sus mejillas, Toni parecía destrozado, al igual que los demás. Mientras tanto Niva, que también tenía los ojos llorosos seguía allí plantada sin hacer nada y sin poder decir nada. Marcos intuía que era lo que le ocurría a su amiga pero no se atrevía a decirlo en voz alta.

Toni no apartaba los ojos de su amiga que no reaccionaba ante ningún estímulo, seguía sosteniéndola entre sus brazos, cada vez estaba mas pálida y había dejado de sangrar, ahora un enorme charco de sangre rodeaba a ambos, ninguno hablaba, solo observaban a la joven, todos tenían la misma cara de desolación al ver aquella imagen.
- No puedo hacer nada-. Dijo al fin Niva rompiendo el silencio, los dos jóvenes se giraron para mirarle.- Ruth ya no forma parte de este mundo-. Dijo la noticia que ninguno quería oir pero que en el fondo sabían, un escalofrío recorrió el cuerpo de Marcos, ninguno reaccionó ante las palabras del hada.

Una mano tocó la espalda de Marcos que se giró sobresaltado con la mano en la empuñadura de su espada, no se encontraban en peligro, se trataba del monje que había tenido retenido Ignis hacía ya una eternidad, se pudo relajar entonces. Vio que sostenía un libro entre las manos, que inmediatamente se lo tendió para que lo cogiera, y eso hizo el joven, y cuando lo hizo el monje se alejó sin mediar palabra. Marcos lo observó de arriba abajo, era un libro muy antiguo debido al deterioro de la tapa, tenía un color blanco, y a pesar del estado del libro seguía teniendo un color impoluto, en el centro de este el símbolo que adornaba todas las armaduras del ejército de la luz.

- Aquí tienes, tu maldito libro-. Dijo Niva tirándoselo en la mesa que tenía enfrente. Estaba furiosa y lo hizo notar- Espero que te sea de utilidad-.
Se encontraban en la casa del sabio que los había recibido de inmediato. Ahora los tres se encontraban todos plantados en el salón de su casa, Toni tenía una enorme mancha roja a la altura de las rodillas que no parecía importarle.
- Falta una presencia entre nosotros-. Dijo ignorando el comentario de Niva.- ¿Que ha pasado?
- Nos tendieron una emboscada-. Ahora era Toni el que hablaba, había dejado de llorar hacía rato pero aun tenía los ojos rojos e hinchados.

El anciano pareció entenderlo al momento e hizo una mueca de lástima 

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