Le
ayudó a incorporarse y sentarse al borde de la cama con los pies
tocando el suelo, Marcos vio como deslizaba los pies por el suelo
como si lo tocara, disfrutaba de ese momento, hacía mucho que no lo
hacía y era como si lo echara de menos, el joven sonrió por dentro
viendo aquella escena, de la que Ruth parecía no ser consciente de
ello.
La
joven pasó el brazo por los hombros de Marcos y este hizo lo mismo
por su cintura, con cuidado de no tocarle los vendajes que tapaban la
herida, se miraron un instante y fue cuando Ruth hizo un esfuerzo
sobrehumano por levantarse pero no fue capaz, pero no pareció
desanimarla por que lo volvió a intentar, una vez mas sin éxito.
-
No te preocupes-. La tranquilizó su amigo.- Nadie dijo que fuera
facil.- La joven lo miró con cariño y sonrió, Marcos sabía que le
estaba dando las gracias por ayudarle.
Al
tercer intento, Marcos hizo un esfuerzo por ayudarla a levantarse, y
esta vez con esa pequeña ayuda lo consiguió, pero al ponerse recta
le tambalearon las piernas y estuvo apunto de caerse, pero su amigo
estuvo rápido y la sujetó a tiempo, la volvió a sentar en la cama.
-
Parecen de goma-. Dijo la joven refiriéndose a sus piernas.
-
Es normal, has estado un mes sin moverlas-. Le explicó y esta
asintió y lo volvió a intentar, esta vez Marcos hizo mas esfuerzo y
se levantó con mas facilidad, le temblaron las piernas, pero esta
vez no cayó debido a que el joven estaba sosteniendo el peso de Ruth
lo suficiente como para que no cayera todo el peso de la joven sobre
sus piernas. Esta sonrió ampliamente al verse de pie, se notaba rara
y eso Marcos lo sabía y sonrió con ella.
-
¿Que tal si intentas caminar?-. Preguntó mirándola, esta le
devolvió la mirada y asintió.
Acto
seguido levantó un pie y lo adelantó, su movimiento parecía torpe
y sin coordinación ninguno, pero Ruth parecía feliz por poder
realizarlo.
Poco
a poco Marcos fue relajándose poniéndole su peso, con cuidado de
que no volviera a caer, pero le volvieron a temblar las piernas y la
volvió a coger rápidamente. Mientras tanto Ruth seguía avanzando
lentamente por la sala, levantar un pié detrás de otro le parecía
un ejercicio ahora complicado, pero poco a poco, esos movimientos
iban agilizándose mas y mas, y aunque aun no podía sostener su
propio peso, si podía dar un par de pasos seguidos.
-
Aun estás muy débil-. Explicó Marcos ante la insistencia de Ruth a
que la dejara intentarlo sola.- Tus piernas necesitan coger fuerzas,
finalmente la joven aceptó resignada.
-
Llévame a la cama, me duelen las piernas-. Marcos hizo caso y
comenzaron a caminar lentamente hacía la cama, Marcos aun sostenía
la mayor parte de su peso, para no forzar las piernas de la joven.
-
Gracias por todo lo que estas haciendo por mi-. Dijo la joven ya de
nuevo tumbada en su cama, este hizo un movimiento con la mano
restándole importancia.- No lo habría conseguido sin ti-.
-
Me tengo que ir al entrenamiento con Niva-. Informó mirándola.-
Pero si tu quieres cuando acabe vuelvo a hacerte compañía-. La
joven asintió sin decir nada.- En un par de horas estoy de vuelta-.
Dijo dándose la vuelta y caminando hacía la entrada.
-
¿Sabes?-. Dijo Ruth antes de que se marchara.- Al creer que estabas
con Niva, me puse celosa al pensar que había perdido mi
oportunidad-. A Marcos le dio un vuelco al corazón escuchar eso,
pero disimuló y la miró sonriendo, acto seguido salió por la
puerta sin mediar palabra.
Durante
el entrenamiento, no estuvo del todo concentrado ya que no paraba de
pensar en las palabras de Ruth momentos antes, y Niva no paraba de
reprochárselo, pero su mente estaba en la cabaña con su amiga. Un
dolor punzante en el brazo le devolvió a la realidad. Niva le había
hecho un pequeño corte con una de sus dagas. Estaban entrenando,
mientras que Toni esperaba su turno a un lado para no entorpecer.
-
Si sigues tan distraído acabarás peor-. Le reprochó su
entrenadora, Marcos agachó la cabeza avergonzado.
-
Tienes razón, lo siento-. Acto seguido se volvió a poner en guardia
esperando el ataque de su amiga.
No
se hizo esperar, al momento en el que vio listo a su contrincante
saltó dando una estocada que el joven paró con dificultad, mientras
saltaba, Marcos pudo comprobar como sus alas se ponían en una
posición distinta a como les tenía acostumbrados, era como si
tuvieran vida propia en ese ataque.
Con
un empujón alejó a Niva, y acto seguido contraataco con un ataque
que esquivó fácilmente saltando hacía atrás, el hada aprovechó
la ocasión para atacar de nuevo, y las armas chocaron, hubo un
instante en que sus miradas se encontraron y fue en ese momento en el
que Niva se dio cuenta de muchas cosas.
Se
alejó lo suficiente y bajó las armas.
-
Tu entrenamiento ha concluido por hoy-. Marcos le miró sorprendido,
aun quedaban un par de horas para el final del entrenamiento, de
pronto vio como su amiga le guiñaba un ojo mientras sonreía, le
estaba dejando irse para estar con Ruth, el joven hizo una
inclinación con la cabeza y enfundando su arma se adentró en el
bosque dejando a Niva y a Toni solos en el claro.
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