-
Es probable que no hayamos leído bien las profecías-. Dijo mientras
seguía rebuscando entre los libros.
-
A que se refiere-. Dijo Niva frunciendo el ceño, pero no obtuvo
respuesta, simplemente siguió rebuscando mientras los demás
esperaban pacientemente a que hablara. Por fin pareció encontrar lo
que andaba buscando, cogió un libro grueso y se acercó a la mesa,
lo depositó suavemente y comenzó a rebuscar entre sus páginas.
-
¿Que es lo que esta buscando exactamente?-. Dijo el hada
inclinándose hacía delante fijándose en el libro que ojeaba, los
demás le imitaron. Una vez mas, no obtuvo respuesta, unos segundos
mas tarde pareció pararse en una página. Los demás se acercaron
mas para mirarla mejor, en ella se podía ver el símbolo que estaba
gravado en la armadura del ejército de los elementos, y debajo había
escritos que Marcos no podía leer, estaba en un idioma que le
resultaba incomprensible. Una vez mas Marcos se preguntó como podía
el sabio haber llegado a aquella página sin ver absolutamente nada.,
este señaló una frase y Niva se acercó para leerla
-''El
día que los cuatro elementos se unan formando uno, formaran la luz,
y será así que llegará el final de los años oscuros''-. Lo leyó
y se volvió a quedar en silencio mirando al sabio que parecía
pensativo.
-
No veo que puede resolver esa frase al enigma de quien soy yo-.
Rompió el silencio mirando al sabio.
-
Creo tener la respuesta-. Dijo el viejo.- Pero necesito que me
traigáis, el libro que resolverá todas mis preguntas-.
-
Bien y donde se encuentra ese libro-. Dijo Toni que hasta ahora había
estado en silencio, levantándose y poniéndose a rebuscar entre las
estanterías.
-
No vas a encontrar nada ahí A'ris-. Dijo sin mirarle.- El libro que
busco esta muy lejos de aquí-.
-
Cuanto de lejos quieres decir-. Dijo Meg mirándole.
-
En el Tíbet-. Contestó Niva por el sabio, sabía la respuesta, los
demás miraron a Niva asombrados.
-
¿Como que en el Tibet?-. Preguntó Marcos extrañado.
-
Allí se encuentra un templo que rinde culto a los cuatro elementos-.
Contestó el sabio.- Ellos tienen todas las respuestas. Iréis allí
a buscar el libro de la profecía de los cuatro elementos-.
-
Acabamos de llegar de una misión suicida-. Dijo Marcos acordándose
del rostro pálido de Ruth.- No puedes mandarnos otro cometido tan
pronto-.
-
No, tranquilos-. Dijo el sabio mirando a los presentes.- Solo cuando
estéis completamente recuperados, será la hora de ir a por ese
libro, ni antes ni después-. Marcos se quedó extrañado al no haber
entendido las palabras del anciano.
-
Así se hará entonces-. Dijo Niva con una inclinación de cabeza,
acto seguido, se levantó y miró a los cuatro jóvenes para que le
siguieran, y eso hicieron.
-¿Entonces cuando nos vamos al Tibet?-. Preguntó Toni, una vez que
estuvieron fuera, parecía entusiasmado por ir a otra misión.
-
Nos ha dado un tiempo para descansar-. Respondió Niva sin mirarle.
-
Y para que despierte Ruth, supongo-. Dijo Marcos mirando al hada que
iba a su lado. Esta no contestó, Marcos encontró la respuesta en el
silencio de su amiga, no la esperarían.
Continuaron
su camino en silencio, ya había anochecido hacía unas horas, asique
fueron directos a la guarida, había sido un día muy duro, todos
necesitaban descansar, Niva les dejó en la puerta y se fue al
bosque, a su hogar.
Subieron
agotados las escaleras, Marcos echó un vistazo a la puerta que daba
a la biblioteca recordando todas las noches que había pasado con
Ruth, charlando de cualquier cosa. Alejó esos pensamientos de la
cabeza, aun no había muerto, ni lo haría, dormiría durante un par
de días y se despertaría, el joven estaba convencido de eso, y
terminó de subir las escaleras con ese pensamiento en la cabeza, y
con ese pensamiento se durmió esa noche.
Los
días posteriores transcurrieron con normalidad, Marcos pasaba casi
todo el día con Ruth, que no parecía mejorar, seguía con el mismo
rostro pálido, a pesar de que la herida sanó gracias a los
tratamientos de las hadas, el resto del tiempo se lo pasaba
entrenando junto a Niva, había abandonado los entrenamientos con los
poderes, había perdido toda esperanza, el no era el hijo del fuego,
a pesar de lo que le dijera el sabio sobre el poder que tenía en su
interior, por mas que se esforzara no lograba manifestarlo, así que
una mañana que estaba practicando con Aran, se levantó y se marchó
sin mediar palabra, no volvió, desde entonces se esforzaba al máximo
con Niva para poder camuflar su falta de poder con sus movimientos de
lucha, y según Niva estaba muy avanzado.
Niva
y Marcos solían pasar también tiempo juntos, sus lazos se
estrecharon aun mas durante ese tiempo que estuvieron descansando de
la primera y por ahora la última batalla, Adler les llamó para una
nueva misión a lo que ellos se negaron rotundamente, un día, el
viejo sabio les mandó llamar una tarde que todos practicaban con el
hada, acudieron todos juntos a la fortaleza, donde les habían
informado que el viejo sabio estaría.
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