Y
así se quedaron toda la noche, Ruth no tardó en dormirse, a Marcos
le costó un poco mas pensando en lo que le esperaba al día
siguiente, pretendían torturar a una sombra, no sentía ningún
aprecio por esas criaturas pero no creía que se mereciera algo así,
pero era lo que tenían que hacer si querían salvar la ciudad de los
elementos. Sin saber por que su mente se fue al día de antes de que
se enterara quien era realmente. A la paliza que le dieron sus
compañeros de clase, algo así tenían que hacer al día siguiente
con esa sombra. El agredido se tendrían que convertir en agresor.
Se
reunieron los tres a la hora estipulada por Niva, ninguno se retrasó
esta vez, Marcos había dejado a Ruth dormida en la cabaña y ahora
se encontraba en la plaza junto al hada y a Toni, estaban
concentrados y ninguno hablaba, la misión era sencilla, pero la
muerte de Meg les había advertido de que tenían que estar
totalmente concentrados antes de cada misión por muy fácil que
pareciera esta.
-
¿Quien es el infiltrado?-. Preguntó Niva con tono amenazante al
sombra que se encontraba tirado en el suelo en un rincón de la
pequeña habitación.
Ya
se habían desecho de los sombras que acompañaban al enemigo que
ahora estaba siendo interrogado por el hada mientras que los dos
jóvenes miraban la escena sin mostrar ningún sentimiento, por
dentro Marcos estaba aterrado por lo que estaban haciendo, y para
parecer fuerte ante aquella situación trataba de pensar en Ruth y en
como dormía cuando la había dejado en la cabaña cuando el había
tenido que irse a Rio de Janeiro que era donde se encontraban en ese
momento, era una cabaña perdida en medio de un pequeño bosque, era
un habitáculo minúsculo, podía pasar desapercibido perfectamente
para quien no la buscara. Cuando llegaron se encontraron con cinco
sombras que no mostraron casi resistencia debido al factor sorpresa
que jugaba a su favor, y ahora se encontraban frente al sombra que
habían decidido mantener vivo para torturarle para conseguir la
información que buscaban. No parecía asustado lo mas mínimo, al
contrario, no paraba de reír con risa perversa y mirarles con aires
de grandeza.
-
Nunca lo averiguareis-. Dijo y acto seguido escupió sangre a los
pies de Niva, el hada ya le había agredido momentos antes
intentándole hacer hablar inutilmente.
-
Yo creo que te equivocas-. Dijo Niva pegándole una patada en el
estómago, el sombra se encogió con las los brazos cubriéndose
donde le había golpeado, nuevamente rió.- Dinos ahora mismo, quien
os pasa información desde la ciudad de los elementos-. Le golpeó
una vez mas, esta vez en la cara, produciéndole una hemorragia en la
nariz.
-
Pronto el mundo será oscuro y no podréis hacer nada-. Volvió a
reír.
Marcos
echó un vistazo por la ventana por si veía movimiento fuera,
agradeció que no fuera así, los demás sombras no tardarían en
llegar.
-
Mientras yo siga viva eso no ocurrirá-. No parecía furiosa, pero
por los golpes que le propinaba dejaba entre ver otra cosa muy
distinta.
-
Me temo que te equivocas, Niva-. Dijo el sombra, al parecer sabía su
nombre y eso asustó a Marcos, si sabía el nombre, ¿Que otras cosas
sabría la oscuridad de ellos.- La oscuridad te está buscando y dará
contigo, y con vosotros también-.
-
Pues diles que les estaremos esperando-. Dijo amenazadoramente
propinándole otra patada en la cara, nuevamente volvió a reír.
-
¿Sufrió mucho vuestra amiga?-. Dijo, a Marcos le dio un vuelco el
corazón, estaba hablando de Meg.- Ignis disfrutó mucho al matarla,
dice que escuchó como su respiración se cortaba mientras le
atravesaba con su espada.
Marcos
estaba enfureciéndose poco a poco, y su rostro se endurecía por
momentos. De pronto sintió una sensación que ya había sentido
antes, el día en el que recibió la paliza, algo se iba calentando
poco a poco por dentro.
-
No te atrevas a hablar así de Terram-. Dijo desenfundando una de sus
dagas y poniéndosela en el cuello apretando lo justo para que un
hilo de sangre brotara de la herida que le acababa de hacer.
-
Era una joven débil, no tendríais que haberla llevado con
vosotros-. Los tres endurecieron aun mas sus rostros, estaban
furiosos con aquel sombra. A Marcos ya no le parecía tan mal que
torturaran a aquel ser. Aquello que sentía por dentro seguía
aumentando hasta quemarlo, había olvidado lo bien que se sentía
tras esa sensación tan extraña, sus padres le dijeron que era
debido a sus poderes pero, el no era Ignis, no tenía ningún poder,
entonces ¿Por que volvía a sentir aquella extraña sensación?
Eso
no le importaba, tenía que sacarlo fuera, y en un abrir y cerrar los
ojos se encontraba sentado encima del sombra y le estaba golpeando
con todas sus fuerzas, se sentía bien hacíendolo y no quería dejar
de hacerlo, pero Toni le agarró de los brazos y le tiró hacía
atrás, aquello seguía calentándolo por dentro, se deshizo de su
amigo y volvió a lo que estaba haciendo, el sombra sangraba y los
nudillos de Marcos estaban manchados, le dolían los puños debido a
los golpes pero no le importaba, seguía golpeándole. Unos brazos le
retiraron, miró furioso a quien le había apartado de su presa y vio
que era Niva que le miraba sin mostrar ningún sentimiento, pero esa
mirada le hizo relajarse automáticamente como por arte de magia a
pesar de que por dentro seguía ardiendo.
-
¿Nos vas a decir ahora quien es?-. El rostro del sombra había
cambiado rápidamente, ahora se mostraba asustado y estaba pegado a
la pared tratando de alejarse de sus captores todo lo que podía.
-
A despertado-. Dijo con un tono de terror en su voz, miraba a Marcos
que le miraba extrañado, los otros dos también se giraron para
mirarle.- A llegado la hora-. Dijo y acto seguido se desplomó sin
vida. Los tres se miraron extrañados.
-
¿Ha despertado?-. Preguntó Marcos levantándose del suelo.- El que
ha despertado-.
-
Al parecer tenemos que hacer una visita al sabio-. Dijo Niva.
-
¿Nadie se va a preguntar como ha muerto este sombra-. Dijo señalando
el cuerpo sin vida del torturado.
-
Si nuestras dudas son ciertas, alguien le ha quitado la vida
mentalmente-. Contestó Niva sin mirarle, no dejaba de mirar a Marcos
que parecía desconcertado.
-
Tenemos compañía-. Informó Niva desenfundando la daga que le
quedaba en el cinturón. Tenía razón, Marcos no le hizo falta
agudizar demasiado el oído para escuchar los pasos que se acercaban
a la cabaña, debido a lo ocurrido momentos antes se había olvidado
de sus entrenamientos.
Inmediatamente
sacó su espada de la funda enganchada a la espalda y se puso en
guardia.
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