viernes, 27 de diciembre de 2013

Página 52

Y así se quedaron toda la noche, Ruth no tardó en dormirse, a Marcos le costó un poco mas pensando en lo que le esperaba al día siguiente, pretendían torturar a una sombra, no sentía ningún aprecio por esas criaturas pero no creía que se mereciera algo así, pero era lo que tenían que hacer si querían salvar la ciudad de los elementos. Sin saber por que su mente se fue al día de antes de que se enterara quien era realmente. A la paliza que le dieron sus compañeros de clase, algo así tenían que hacer al día siguiente con esa sombra. El agredido se tendrían que convertir en agresor.

Se reunieron los tres a la hora estipulada por Niva, ninguno se retrasó esta vez, Marcos había dejado a Ruth dormida en la cabaña y ahora se encontraba en la plaza junto al hada y a Toni, estaban concentrados y ninguno hablaba, la misión era sencilla, pero la muerte de Meg les había advertido de que tenían que estar totalmente concentrados antes de cada misión por muy fácil que pareciera esta.

- ¿Quien es el infiltrado?-. Preguntó Niva con tono amenazante al sombra que se encontraba tirado en el suelo en un rincón de la pequeña habitación.

Ya se habían desecho de los sombras que acompañaban al enemigo que ahora estaba siendo interrogado por el hada mientras que los dos jóvenes miraban la escena sin mostrar ningún sentimiento, por dentro Marcos estaba aterrado por lo que estaban haciendo, y para parecer fuerte ante aquella situación trataba de pensar en Ruth y en como dormía cuando la había dejado en la cabaña cuando el había tenido que irse a Rio de Janeiro que era donde se encontraban en ese momento, era una cabaña perdida en medio de un pequeño bosque, era un habitáculo minúsculo, podía pasar desapercibido perfectamente para quien no la buscara. Cuando llegaron se encontraron con cinco sombras que no mostraron casi resistencia debido al factor sorpresa que jugaba a su favor, y ahora se encontraban frente al sombra que habían decidido mantener vivo para torturarle para conseguir la información que buscaban. No parecía asustado lo mas mínimo, al contrario, no paraba de reír con risa perversa y mirarles con aires de grandeza.
- Nunca lo averiguareis-. Dijo y acto seguido escupió sangre a los pies de Niva, el hada ya le había agredido momentos antes intentándole hacer hablar inutilmente.
- Yo creo que te equivocas-. Dijo Niva pegándole una patada en el estómago, el sombra se encogió con las los brazos cubriéndose donde le había golpeado, nuevamente rió.- Dinos ahora mismo, quien os pasa información desde la ciudad de los elementos-. Le golpeó una vez mas, esta vez en la cara, produciéndole una hemorragia en la nariz.
- Pronto el mundo será oscuro y no podréis hacer nada-. Volvió a reír.
Marcos echó un vistazo por la ventana por si veía movimiento fuera, agradeció que no fuera así, los demás sombras no tardarían en llegar.
- Mientras yo siga viva eso no ocurrirá-. No parecía furiosa, pero por los golpes que le propinaba dejaba entre ver otra cosa muy distinta.
- Me temo que te equivocas, Niva-. Dijo el sombra, al parecer sabía su nombre y eso asustó a Marcos, si sabía el nombre, ¿Que otras cosas sabría la oscuridad de ellos.- La oscuridad te está buscando y dará contigo, y con vosotros también-.
- Pues diles que les estaremos esperando-. Dijo amenazadoramente propinándole otra patada en la cara, nuevamente volvió a reír.
- ¿Sufrió mucho vuestra amiga?-. Dijo, a Marcos le dio un vuelco el corazón, estaba hablando de Meg.- Ignis disfrutó mucho al matarla, dice que escuchó como su respiración se cortaba mientras le atravesaba con su espada.
Marcos estaba enfureciéndose poco a poco, y su rostro se endurecía por momentos. De pronto sintió una sensación que ya había sentido antes, el día en el que recibió la paliza, algo se iba calentando poco a poco por dentro.
- No te atrevas a hablar así de Terram-. Dijo desenfundando una de sus dagas y poniéndosela en el cuello apretando lo justo para que un hilo de sangre brotara de la herida que le acababa de hacer.
- Era una joven débil, no tendríais que haberla llevado con vosotros-. Los tres endurecieron aun mas sus rostros, estaban furiosos con aquel sombra. A Marcos ya no le parecía tan mal que torturaran a aquel ser. Aquello que sentía por dentro seguía aumentando hasta quemarlo, había olvidado lo bien que se sentía tras esa sensación tan extraña, sus padres le dijeron que era debido a sus poderes pero, el no era Ignis, no tenía ningún poder, entonces ¿Por que volvía a sentir aquella extraña sensación?
Eso no le importaba, tenía que sacarlo fuera, y en un abrir y cerrar los ojos se encontraba sentado encima del sombra y le estaba golpeando con todas sus fuerzas, se sentía bien hacíendolo y no quería dejar de hacerlo, pero Toni le agarró de los brazos y le tiró hacía atrás, aquello seguía calentándolo por dentro, se deshizo de su amigo y volvió a lo que estaba haciendo, el sombra sangraba y los nudillos de Marcos estaban manchados, le dolían los puños debido a los golpes pero no le importaba, seguía golpeándole. Unos brazos le retiraron, miró furioso a quien le había apartado de su presa y vio que era Niva que le miraba sin mostrar ningún sentimiento, pero esa mirada le hizo relajarse automáticamente como por arte de magia a pesar de que por dentro seguía ardiendo.
- ¿Nos vas a decir ahora quien es?-. El rostro del sombra había cambiado rápidamente, ahora se mostraba asustado y estaba pegado a la pared tratando de alejarse de sus captores todo lo que podía.
- A despertado-. Dijo con un tono de terror en su voz, miraba a Marcos que le miraba extrañado, los otros dos también se giraron para mirarle.- A llegado la hora-. Dijo y acto seguido se desplomó sin vida. Los tres se miraron extrañados.
- ¿Ha despertado?-. Preguntó Marcos levantándose del suelo.- El que ha despertado-.
- Al parecer tenemos que hacer una visita al sabio-. Dijo Niva.
- ¿Nadie se va a preguntar como ha muerto este sombra-. Dijo señalando el cuerpo sin vida del torturado.
- Si nuestras dudas son ciertas, alguien le ha quitado la vida mentalmente-. Contestó Niva sin mirarle, no dejaba de mirar a Marcos que parecía desconcertado.
- Tenemos compañía-. Informó Niva desenfundando la daga que le quedaba en el cinturón. Tenía razón, Marcos no le hizo falta agudizar demasiado el oído para escuchar los pasos que se acercaban a la cabaña, debido a lo ocurrido momentos antes se había olvidado de sus entrenamientos.
Inmediatamente sacó su espada de la funda enganchada a la espalda y se puso en guardia.


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