viernes, 20 de diciembre de 2013

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- Ya es hora de dejarla descansar-. Informó su cuidadora, estos asintieron y fueron saliendo, Marcos se quedó allí plantado.
- Me gustaría pasar la noche aquí junto a ella-. Dijo el joven mirando al hada.- Si a ella no le importa claro-. Dirigió la mirada hacia la joven que le miraba, con ojos sorprendidos. Finalmente se encogió de hombros aceptando la petición de su amigo.
- Traeré una silla-. Dijo el hada saliendo de la cabaña dejándolos solos, tardó unos minutos en volver con lo que había ido a buscar, se la entregó a Marcos y se fue con una inclinación de cabeza, este la colocó al lado de la cama y se sentó.

- Creíamos que te habíamos perdido-. Dijo Marcos tras varios minutos en silencio.
La joven contestó inclinándose de hombros.
- Las hadas no te daban mas de dos semanas de vida-. Continuó hablando.- Pero tu les cerraste la boca aguantando un mes-. La joven seguía en silencio y solo hacía gestos con su cuerpo.- Sabía que despertarías-. A Marcos le extrañaba el comportamiento de su amigo, no sabía a que se podía deber, pero tampoco quería preguntarlo, asique hacía como si nada ocurriera entre ellos.
- Ya estoy despierta-. Dijo al fin Ruth mirándole.- Ya nada de eso importa supongo-. El joven asintió estando de acuerdo con la joven.
- ¿Te duele?-. Preguntó el joven, ya que no sabía como tenía la herida producida por Verorg.
- Solo cuando hago movimientos bruscos-. Contestó.- Pero tengo una molestia constante.
Ruth seguía teniendo una actitud bastante rara con Marcos, este pensó que se debía al cansancio y no le daba demasiada importancia al asunto pero aun así le preocupaba.
- ¿Por que estas aquí?-. Preguntó de repente la joven, a Marcos le pilló por sorpresa.
- Si te molesto me voy-. Dijo levantándose, no estaba ofendido pero si sorprendido por aquella pregunta.
- No es eso. Me encanta que estés aquí conmigo-. Contestó con media sonrisa.- Pero no creo que debas estar aquí, por la noche se escuchan ruidos raros, y hace frío-.
- Somos amigos-. Contestó Marcos con una amplia sonrisa.- Me apetece hacerte compañía-. Los dos se miraron, mientras sonreían, había cariño en sus miradas.
- ¿Y piensas dormir en esa silla?-. Preguntó aun con la sonrisa en la boca.
- No te creas, es mas cómoda de lo que parece-. Mintió el joven sonriendo.
- Aquí hay sitio para los dos si lo prefieres-. Marcos notó que sonrojaba levemente
- Es un detalle por tu parte, lo tendré en cuenta-. Este hizo lo mismo
- Siempre y cuando no se vaya a poner celosa-. Dijo mirándole.
- ¿A que te refieres?-. Preguntó Marcos extrañado, no sabía a que había venido eso.
- Ya sabes, tu y Niva-.
- No pensarás que Niva y yo estamos juntos-. Dijo riéndose, la joven se sonrojó aun mas y se encogió de hombros.
- Como ayer os vi cogidos de la mano pensé que...-. Contestó aun con los hombros encogidos
- ¿Como puedes pensar algo así?-. Preguntó aun riendo.- Nos une una amistad muy fuerte, pero nada mas-. Ruth pareció relajarse ¿Era por eso por lo que estaba tan rara? Y si era así ¿Por que?.
- No todos los amigos caminan por ahí cogidos de la mano-. Se explicó la joven, Marcos hizo un movimiento con la cabeza dándole la razón.
- Pero es un hada, me sacará como cien años-.
Se quedaron en silencio mirándose entre ellos, ninguno sabía que decir, permanecieron simplemente unos segundos así, pero Marcos tuvo la sensación de que el tiempo se había detenido, no podía dejar de sonreír, y no pudo evitar pensar, que casi la pierde por culpa de esa maldita organización, ¿que hubiese pasado si aquel día hubiese muerto? No quería pensar en ello y se apartó ese pensamiento inmediatamente de la mente.
- Gracias por estar aquí conmigo-. Dijo Ruth rompiendo el silencio, el joven sonrió levemente restándole importancia.
- Gracias a ti por dejarme estar-. Respondió
Dicho esto la joven cerró los ojos, debía de estar agotada y no dijo nada para no molestarla, se acomodó en su silla y estuvo varias horas mirando como dormía, no podía apartar la mirada, supo entonces que no se arrepentía de lo que había dicho tiempo atrás a Niva, estaba enamorado de aquella joven que dormía plácidamente en la cama que se encontraba a su lado, sonrió solo de pensarlo, a su mente volvió el pensamiento de que podría haberla perdido, y juró que se vengaría de las sombras (ese era el nombre que les habían puesto los hijos de los elementos a los guardianes de la oscuridad) y acabaría con el hijo de la oscuridad, del que aun no sabían nada, y tampoco se había mostrado ante ellos, tal vez ni siquiera existía y estaban usando su persona para intimidar a los guardianes de los elementos, mañana se lo comentaría a los demás sus sospechas

- Buenos días-. Saludó Marcos al ver que Ruth abría los ojos, ya había amanecido hacía horas, y el joven no había dormido un solo minuto, sabía que la vida de la joven no corría peligro pero en su interior existía el temor de que le ocurriera algo. La joven se desperezó y le miró con media sonrisa.
- ¿Has conseguido dormir?-. Preguntó mirándole.
- Si, no te preocupes-. Mintió, sabía que si le decía la verdad se enfadaría con el.
- ¿Me puedes ayudar?-. Preguntó de repente, Marcos no supo que contestar, ya que no sabía a que se refería.- Me gustaría levantarme-.
- Pero aun estás muy débil para eso-.
- Sabrás tu mi estado-. Dijo sonriendo, a lo que el joven le devolvió la sonrisa.
- Venga, mi cuidadora no tardará en venir, y ella no me deja moverme-. Le suplicó juntando las palmas de las manos. Con un suspiro accedió levantándose de la silla.
- Pero no esfuerces mas de lo debido-. Dijo apartando la silla a un rincón de la sala, la joven asintió poniendo cara de niña pequeña.

Le ayudó a incorporarse y sentarse al borde de la cama con los pies tocando el suelo, Marcos vio como deslizaba los pies por el suelo como si lo tocara, disfrutaba de ese momento, hacía mucho que no lo hacía y era como si lo echara de menos, el joven sonrió por dentro viendo aquella escena, de la que Ruth parecía no ser consciente de ello.

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