-
Ya es hora de dejarla descansar-. Informó su cuidadora, estos
asintieron y fueron saliendo, Marcos se quedó allí plantado.
-
Me gustaría pasar la noche aquí junto a ella-. Dijo el joven
mirando al hada.- Si a ella no le importa claro-. Dirigió la mirada
hacia la joven que le miraba, con ojos sorprendidos. Finalmente se
encogió de hombros aceptando la petición de su amigo.
-
Traeré una silla-. Dijo el hada saliendo de la cabaña dejándolos
solos, tardó unos minutos en volver con lo que había ido a buscar,
se la entregó a Marcos y se fue con una inclinación de cabeza, este
la colocó al lado de la cama y se sentó.
-
Creíamos que te habíamos perdido-. Dijo Marcos tras varios minutos
en silencio.
La
joven contestó inclinándose de hombros.
-
Las hadas no te daban mas de dos semanas de vida-. Continuó
hablando.- Pero tu les cerraste la boca aguantando un mes-. La joven
seguía en silencio y solo hacía gestos con su cuerpo.- Sabía que
despertarías-. A Marcos le extrañaba el comportamiento de su amigo,
no sabía a que se podía deber, pero tampoco quería preguntarlo,
asique hacía como si nada ocurriera entre ellos.
-
Ya estoy despierta-. Dijo al fin Ruth mirándole.- Ya nada de eso
importa supongo-. El joven asintió estando de acuerdo con la joven.
-
¿Te duele?-. Preguntó el joven, ya que no sabía como tenía la
herida producida por Verorg.
-
Solo cuando hago movimientos bruscos-. Contestó.- Pero tengo una
molestia constante.
Ruth
seguía teniendo una actitud bastante rara con Marcos, este pensó
que se debía al cansancio y no le daba demasiada importancia al
asunto pero aun así le preocupaba.
-
¿Por que estas aquí?-. Preguntó de repente la joven, a Marcos le
pilló por sorpresa.
-
Si te molesto me voy-. Dijo levantándose, no estaba ofendido pero si
sorprendido por aquella pregunta.
-
No es eso. Me encanta que estés aquí conmigo-. Contestó con media
sonrisa.- Pero no creo que debas estar aquí, por la noche se
escuchan ruidos raros, y hace frío-.
-
Somos amigos-. Contestó Marcos con una amplia sonrisa.- Me apetece
hacerte compañía-. Los dos se miraron, mientras sonreían, había
cariño en sus miradas.
-
¿Y piensas dormir en esa silla?-. Preguntó aun con la sonrisa en la
boca.
-
No te creas, es mas cómoda de lo que parece-. Mintió el joven
sonriendo.
-
Aquí hay sitio para los dos si lo prefieres-. Marcos notó que
sonrojaba levemente
-
Es un detalle por tu parte, lo tendré en cuenta-. Este hizo lo mismo
-
Siempre y cuando no se vaya a poner celosa-. Dijo mirándole.
-
¿A que te refieres?-. Preguntó Marcos extrañado, no sabía a que
había venido eso.
-
Ya sabes, tu y Niva-.
-
No pensarás que Niva y yo estamos juntos-. Dijo riéndose, la joven
se sonrojó aun mas y se encogió de hombros.
-
Como ayer os vi cogidos de la mano pensé que...-. Contestó aun con
los hombros encogidos
-
¿Como puedes pensar algo así?-. Preguntó aun riendo.- Nos une una
amistad muy fuerte, pero nada mas-. Ruth pareció relajarse ¿Era por
eso por lo que estaba tan rara? Y si era así ¿Por que?.
-
No todos los amigos caminan por ahí cogidos de la mano-. Se explicó
la joven, Marcos hizo un movimiento con la cabeza dándole la razón.
-
Pero es un hada, me sacará como cien años-.
Se
quedaron en silencio mirándose entre ellos, ninguno sabía que
decir, permanecieron simplemente unos segundos así, pero Marcos tuvo
la sensación de que el tiempo se había detenido, no podía dejar
de sonreír, y no pudo evitar pensar, que casi la pierde por culpa de
esa maldita organización, ¿que hubiese pasado si aquel día hubiese
muerto? No quería pensar en ello y se apartó ese pensamiento
inmediatamente de la mente.
-
Gracias por estar aquí conmigo-. Dijo Ruth rompiendo el silencio, el
joven sonrió levemente restándole importancia.
-
Gracias a ti por dejarme estar-. Respondió
Dicho
esto la joven cerró los ojos, debía de estar agotada y no dijo nada
para no molestarla, se acomodó en su silla y estuvo varias horas
mirando como dormía, no podía apartar la mirada, supo entonces que
no se arrepentía de lo que había dicho tiempo atrás a Niva, estaba
enamorado de aquella joven que dormía plácidamente en la cama que
se encontraba a su lado, sonrió solo de pensarlo, a su mente volvió
el pensamiento de que podría haberla perdido, y juró que se
vengaría de las sombras (ese era el nombre que les habían puesto
los hijos de los elementos a los guardianes de la oscuridad) y
acabaría con el hijo de la oscuridad, del que aun no sabían nada, y
tampoco se había mostrado ante ellos, tal vez ni siquiera existía y
estaban usando su persona para intimidar a los guardianes de los
elementos, mañana se lo comentaría a los demás sus sospechas
-
Buenos días-. Saludó Marcos al ver que Ruth abría los ojos, ya
había amanecido hacía horas, y el joven no había dormido un solo
minuto, sabía que la vida de la joven no corría peligro pero en su
interior existía el temor de que le ocurriera algo. La joven se
desperezó y le miró con media sonrisa.
-
¿Has conseguido dormir?-. Preguntó mirándole.
-
Si, no te preocupes-. Mintió, sabía que si le decía la verdad se
enfadaría con el.
-
¿Me puedes ayudar?-. Preguntó de repente, Marcos no supo que
contestar, ya que no sabía a que se refería.- Me gustaría
levantarme-.
-
Pero aun estás muy débil para eso-.
-
Sabrás tu mi estado-. Dijo sonriendo, a lo que el joven le devolvió
la sonrisa.
-
Venga, mi cuidadora no tardará en venir, y ella no me deja moverme-.
Le suplicó juntando las palmas de las manos. Con un suspiro accedió
levantándose de la silla.
-
Pero no esfuerces mas de lo debido-. Dijo apartando la silla a un
rincón de la sala, la joven asintió poniendo cara de niña pequeña.
Le
ayudó a incorporarse y sentarse al borde de la cama con los pies
tocando el suelo, Marcos vio como deslizaba los pies por el suelo
como si lo tocara, disfrutaba de ese momento, hacía mucho que no lo
hacía y era como si lo echara de menos, el joven sonrió por dentro
viendo aquella escena, de la que Ruth parecía no ser consciente de
ello.
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