Niva
y Marcos solían pasar también tiempo juntos, sus lazos se
estrecharon aun mas durante ese tiempo que estuvieron descansando de
la primera y por ahora la última batalla, Adler les llamó para una
nueva misión a lo que ellos se negaron rotundamente, un día, el
viejo sabio les mandó llamar una tarde que todos practicaban con el
hada, acudieron todos juntos a la fortaleza, donde les habían
informado que el viejo sabio estaría.
-
Ya sabéis por que os e hecho llamar-. Comenzó la conversación el
viejo sabio, una vez estuvieron todos reunidos en el despacho del
general, este también estaba presente.
-
Nuestra misión al Tibet supongo-. Contestó Niva a lo que el viejo
asintió.
-
No es un cometido peligroso-. Dijo Adler.- Ya que el templo de la
luz, como ellos lo llaman, nunca ha penetrado la oscuridad-.
-
Creo recordar que nuestro anterior cometido-. Dijo Marcos en tono
desafiante.- Tampoco era peligroso-. Sus miradas se cruzaron durante
unos segundos.
-
Adler tiene razón-. Rompió el silencio el viejo.- Es imposible que
encontréis resistencia en esta misión-. Se miraron unos a otros,
aun no se encontraban muy convencidos, la última vez que alguien les
dijo eso, acabaron con un miembro de su grupo postrada en una cama en
coma ¿por que iban a fiarse ahora?
-
Estaremos alerta-. Comentó Meg.- Por lo que pudiera llegar a pasar-.
-
Vuestro objetivo es sencillo-. Comenzó el sabio ignorando las
palabras de la joven.- Ir al templo, ellos os estarán esperando para
entregaros el libro de la profecía de los cuatro elementos, lo
traéis y listo-.
-
Que hay en ese libro-. Preguntó Marcos interesado, los demás
escucharon atentamente la respuesta.
-
El contenido de ese libro, puede hacernos cambiar las ideas que
tenemos acerca de los cuatro elementos-. La habitación se quedó
completamente en silencio, nadie sabía de que hablaba el sabio, pero
nadie le contradijo ni le pidió explicaciones.
-
Mañana partiréis desde la zona de teletransportación-. Informó el
sabio, y con esto dio por concluida la conversación, y en silencio
fueron saliendo uno a uno del despacho del general del ejército de
los elementos.
Una
vez fuera Marcos se despidió de sus amigos y se fue directo al
bosque a ver a Ruth, el primer día que había ido solo, Niva le
encontró dando vueltas sin saber donde ir, pero después de tanto
repetir el camino ya se lo sabía de memoria. En todo el tiempo que
llevaba yendo, aun no se había encontrado con ninguna criatura del
bosque, se escondían antes de que llegara el, o eso pensaba, la
única criatura con la que tenía algún contacto era el hada que
cuidaba a la joven.
-
Mañana iremos al Tibet-. Dijo Marcos una vez solo con Ruth en la
cabaña, solía hablarle, tenía la sensación que le podía
escuchar.- Es una pena que no puedas venir-. Se quedó en silencio
mientras le quitaba un mechón de pelo de la cara, en tiempo que
había estado allí postrada, no había mejorado, había ganado algo
de color, y Marcos ese día se alegró pero el hada le dio la mala
noticia que eso no quería decir nada, ya habían pasado dos semanas
desde la trágica batalla, pero Marcos no perdía la esperanza de que
despertaría algún día.
Estuvo
hablándole el resto del día, ya que los días anteriores a alguna
misión no entrenaban. Ya había anochecido cuando salió de la
cabaña después de despedirse de la joven con un beso en la frente,
no veía casi por donde andaba, pero eso a el no le importaba, ya
conocía demasiado bien el terreno, y había aprendido a agudizar los
otros cuatro sentidos, cuando la vista le fallaba.
-
No podré escuchar las flechas acercarse a mi-. Dijo parándose en
medio del bosque, se le dibujo media sonrisa.- Pero haces demasiado
ruido al caminar, Niva-.
El
hada se dejó ver, no podía ver su rostro pero sabía que estaba
sonriendo como de costumbre.
-
Veo que vas mejorando con tu agudeza -. Dijo acercándose a el, como
era costumbre se acercó demasiado, pero eso era algo que ya no le
molestaba, y a veces se extrañaba al recordar lo incómodo que se
sentía cuando hacía eso.- ¿Vienes de ver a Ruth?-. Esa pregunta
era algo obvia, así que Marcos no la respondió. Comenzó a andar
entre los árboles con el hada a su lado.
-
Hoy la he visto mejor-. Dijo engañándose así mismo, sabía que eso
no era así, pero tal vez si decía lo contrario en voz alta se
alegraría.
-
Cuanto me alegro-. Escuchó Marcos de la boca de su amiga, estaba
tratando de animarle, pero el sabía que la sonrisa se le había
borrado de su sonrisa.
-
Tu también piensas que no despertará-. Preguntó parándose
enfrente suya.
-
¿Como puedes pensar eso Marcos?-. Preguntó alarmada.- No hay nadie
que piense eso-.
-
La de tu especie-. Contestó volviendo a andar.- No lo ha dicho, pero
es un defecto que tenéis las hadas, os delatan vuestros ojos.
-
Te voy a ser sincera Marcos-. Comenzó a decir.- Lleva dos semanas
sin alimentarse, y traga difícilmente los líquidos, como no
despierte pronto, me temo que morirá-. Su respuesta fue tajante,
pero Marcos entendió que tenía que decirlo así.
-
Va a despertar, lo se-. Dijo después de unos segundos en silencio.-
Estoy seguro-. Niva le cogió de la mano y se la estrechó, a lo que
el joven respondió estrechando también la suya.
-
¿Que sientes por ella?-. Preguntó Niva una vez salieron del bosque,
se habían parado allí. A Marcos le cogió aquella pregunta por
sorpresa, nunca se había parado a preguntarse algo así, pero tuvo
clara su respuesta cuando abrió la boca para contestar.
-
Estoy enamorado de ella-. Su voz sonó firme, ya podía ver mejor el
rostro de su amiga que sonrió ampliamente, su sonrisa era de alegría
sincera.
-
Procura que lo sepa en cuanto despierte, le harás muy feliz-. Dijo,
y acto seguido le dio un cariñoso beso en la mejilla.- Buenas noches
Marcos-. Dicho esto se dio la vuelta y volvió a internarse en el
bosque.
Marcos
se quedó allí plantado repasando las últimas palabras de su
amiga¿Le harás muy feliz? Que quería decir con eso. Con ese
pensamiento se dio media vuelta y se encaminó hacía la guarida, que
estaba en silencio, los demás ya estarían durmiendo, se tiró en la
cama y al instante se durmió.
No hay comentarios:
Publicar un comentario