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Sin
que nadie hiciese nada esa enorme puerta se abrió, y los hijos
entraron, Niva se había quedado en el bosque, Marcos pensó que
querría estar sola y pronto se reencontraría con ellos.
Entraron
a un amplio vestíbulo donde se abrían varias puertas a los lados y
en el centro de la estancia unas escaleras subían al piso superior.
-
Las habitaciones están en el piso de arriba-. Informó Toni.- Ya
iras conociendo el resto de salas. Ahora a descansar.
Le
llevaron a su habitación para que pudiera descansar, era un
habitáculo bastante amplio para lo que Marcos estaba acostumbrado,
con grandes ventanales, y un escritorio a los pies de la cama, y un
armario empotrado en una de las paredes.
Le
habían informado que en el armario encontraría ropa para dormir,
así que lo primero que hizo fue abrirlo y buscar el pijama. Se
cambió y se hecho en la cama.
Le
costó bastante dormirse, la cabeza le daba vueltas, no paraba de
pensar en todo lo que había vivido en pocas horas, pero a pesar de
lo que había sentido antes de conocer a sus nuevos compañeros, esta
vez no se arrepentía. Finalmente consiguió dormirse.
Se
despertó a mitad de la noche, estuvo bastante tiempo dando vueltas
intentando conciliar el sueño de nuevo inútilmente. Así que fue a
investigar el resto de la casa.
Salio
a un amplio pasillo donde se encontraban las habitaciones de sus
compañeros. Salió de aquel sitio lo mas sigiloso posible para no
despertar a ninguno. Bajó las escaleras y llegó al recibidor, solo
había cuatro puertas, pasó a abrir la primera, al otro lado se
encontraba una sala de estar con varias sillas y unos cuantos
sillones. En la segunda había una sala mas amplias que las demás,
pero solo había varias estanterías donde habían diversas armas de
madera. Marcos supuso que seria una especia de gimnasio. Cuando se
disponía a abrir la tercera se dio cuenta de que la luz estaba
encendida, la luz se escapaba por debajo de la puerta. Estuvo varios
minutos decidiendo si entrar o no, finalmente optó por entrar, en la
sala había una pequeña biblioteca con varios sofás y sillones, con
pequeñas mesas y lamparitas, en uno de esos sofás se encontraba
Ruth leyendo, que levantó la vista del libro en cuanto escucho la
puerta abrirse.
-
No sabia que estabas despierta a estas horas-. Fue lo único que se
le ocurrió decir, mientras se introducía en la estancia y cerraba
la puerta detrás suya. La joven no dijo nada simplemente apartó la
mirada y volvió a sumergirse en la lectura. Marcos se sentó en uno
de los sofás y abandonó la opción de poder charlar tranquilamente
antes de volver a coger el sueño, Meg y Toni le habían contado que
no había dicho mucho desde que la habían conocido, no sabían por
que, habían tratado de sacárselo muchas veces pero sin éxito.
Apoyo la cabeza en el respaldo y cerró los ojos.
-
Encantada de conocerte-. Escucho cuando ya empezaba a pensar en sus
cosas, bajó la mirada y vio a Ruth que no había sacado la mirada
del libro.
-
Igualmente-. Empezaba a pensar que era una chica un poco rara, pero
tenia que acostumbrarse ya que iban a pasar mucho tiempo juntos.-
¿Llevas mucho tiempo despierta?-. Intentó empezar una conversación,
pero la única respuesta que obtuvo por su parte fue una negación
con la cabeza.
Empezó
a darle vueltas a la cabeza para intentar averiguar que era lo que le
pasaba, pero no conseguía sacar ninguna hipótesis al respecto. Así
que tomo la decisión de hablar sobre ello con ella.
-
No se lo que te pasa Ruth-. Empezó diciendo, la joven pareció
reaccionar y levantó la mirada para mirarle, se dio cuenta una vez
mas que no era vergüenza lo que sentía, pero por primera vez pudo
ver claramente que era miedo lo que sentía.- Me gustaría saberlo,
se que no soy nadie para preguntarte algo así, y no lo voy a hacer,
pero quiero que sepas que siempre que quieras, puedes contar
conmigo-. Dicho esto se levantó y se acercó a la puerta dispuesto a
irse.- Buenas noches-.
-
No soy como vosotros-. Escucho a su espalda, cuando se dio la vuelta
vio que seguía sumergida en el libro, y supo que la conversación
había concluido, pero aun así esperó un instante en la puerta
plantado, como si esperara que se explicase, sabiendo que no lo iba a
hacer, no sabia a que se refería exactamente, lo que si sabia es que
esa noche no lo averiguaría.
-
Buenas noches Ruth-. Repitió, esta vez saliendo de la sala y
cerrando la puerta tras de si, no obtuvo respuesta por la joven, cosa
que no le extrañó. Subió las escaleras sin hacer ruidos, pensando
a que se podía referir con eso que le acababa de confesar. Llegó
hasta su cuarto, y se metió en la cama. No podía dejar de pensar en
aquello, tenia que averiguar que le ocurría, tenia la sensación que
tiempo atrás había sido una persona alegre y simpática, todo lo
contrario a lo que parece ser ahora, acabó durmiéndose con ese
pensamiento en la cabeza.
Cuando
despertó el sol había salido hacia horas, tubo que hacer esfuerzos
para poder recordar lo que había pasado el día anterior, tuvo que
mirar a su alrededor para hacerse a la idea de que ni había sido un
sueño ni donde se encontraba no era su habitación. Se incorporó y
pudo comprobar que los moratones de su cuerpo ya casi no le dolían,
y eso le reconfortó, ya que odiaba andar como un robot todo el día,
se vistió de calle y salio de su habitación, vio que en su puerta
había una nota pegada:
''Tienes
el desayuno en la sala de estar, te esperamos en el bosque''
Gente
desconocida, se había molestado en hacerle el desayuno, sonrió para
sí y bajo a desayunar.
Lo
hizo en silencio, le habían puesto en una bandeja varios bollos, un
vaso de zumo y otro de leche. Mientras desayunaba, se puso a pensar
que era la primera noche que la pasaba lejos de su familia y decidió
que después de pasar por el bosque iría a verlos
Fin de la página espero que os haya gustado y nos vemos mañana
Lo puse anteriormente pero lo vuelvo a poner...
Tengo una cuenta de Twitter donde me podéis seguir todos los que queráis, allí iré poniendo las actualizaciones
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