-
Pon todo lo que esté en tu mano para que esos poderes broten de tu
interior-. Le estrechó cariñosamente la mano, y esta asintió
durante ese tiempo se habían cogido mucho cariño uno al otro.
Estuvieron
hablando durante toda la noche, ninguno de los dos era consciente de
que estaba amaneciendo, cuando Meg y Toni entraron ya preparados.
-
¿Que hacéis así todavía?-. Preguntó Meg al ver que aun estaban
en pijama, estos se miraron y se echaron a reír, ante las caras de
incredulidad de sus amigos.- No me digáis que no habéis dormido-.
Dijo al observar las ojeras de cada uno, que negaron aun riendo.
-
Bueno venga, vestiros que ya estarán esperándonos-. Metió prisa
Toni sentándose en uno de los sofás mientras que los otros dos se
levantaban y subían corriendo a vestirse.
La
noche anterior ya se había preparado la ropa y la tenía toda
colocada a los pies de la cama, mientras se vestía. Marcos pensaba
que tal le iría en los entrenamientos del primer día, estaba muy
ilusionados por empezar, empezaría a hacer algo que nunca se había
pensado que sería capaz.
Cuando
terminó bajó corriendo a reunirse con los demás, Ruth ya estaba
con ellos también, salieron los cuatro juntos hacía el bosque,
donde les estaría esperando el elfo que se encargaría de su
entrenamiento.
-
Mi nombre es Aran-. Se presento el Elfo, que les estaba esperando en
la entrada del bosque,era bastante alto y su pelo era largo y rubio,
sus orejas, como las de cualquier elfo eran puntiagudas, no parecía
muy mayor, su rostro no mostraba ningún signo de la edad.- Y mi
cometido será enseñaros a despertar los poderes que lleváis en
vuestro interior, ahora si me seguís por aquí-. Se dio la vuelta y
se adentró en el bosque.
-
¿Despertar? Yo creía que ya habían despertado-. Dijo extrañado
Marcos, siguiéndolo, había cogido otro sendero distinto al que
llevaba al claro donde entrenaban.
-
Y así es-. Contestó sin volverse, sus andares eran elegantes con
las manos a la espalda.- Pero no están lo suficientemente
superficiales para que podáis usarlos-. El joven no lo comprendió,
y por la cara d los demás intuyó que tampoco. Se fijó en que Ruth
parecía mas nerviosa que los demás, Marcos le pasó el brazo por el
hombro dándole ánimos, esta sonrió agradecida, pero no pareció
dar el resultado que quería.
Al
fin llegaron a un claro mas pequeño que al que solían ir, Marcos se
quedó maravillado, aquel sitio era muy distinto al que solían
asistir para entrenar, estaba todo florido y los árboles crecían de
forma extraña.
-
¿Donde nos has traído?-. Preguntó Meg mirando a su alrededor.
-
Esto, jóvenes, es un pequeño trozo del hogar de las criaturas que
pueblan este bosque-. Dijo extendiendo los brazos abarcando el
claro.- Nos han cedido este pequeño claro para que entrenemos-.
-
¿Y podremos verlos?-. Preguntó Ruth, emocionada.
-
Me temo que no-. Contestó mirándola esbozando una sonrisa.- Me temo
que se han vuelto muy desconfiados desde que los humanos arrasaron
todos los bosques-. Marcos hizo una mueca de tristeza, el siempre
había respetado los bosque y los campos, era una lastima que no
todos los humanos pensaran como el, y vean esos terrenos verdes como
negocio y dinero.- Pero no hemos venido aquí para admirar los
paisajes, si no para entrenar-. Todos volvieron a la realidad y le
miraron seriamente.
Se
sentaron en el suelo formando un círculo, todos se miraban unos a
otros, por otro lado Aran caminaba por detrás de ellos con las manos
en la espalda en silencio.
-
Quiero que cerréis los ojos, y que pongáis la mente en blanco-.
Marcos automáticamente comenzó a agudizar los oídos esperando la
flecha que le lanzaría Niva, esbozó una sonrisa al darse cuenta de
que eso no sucedería, e inmediatamente comenzó a dejar la mente en
blanco.
<<Cuando
lo hayáis conseguido, quiero que busquéis dentro, ese poder que se
encuentra escondido en vuestro interior>>
Marcos
no entendió lo que había querido decir con aquello, por mucho que
se esforzaba no era capaz de ver lo que había dentro de el, no sabía
como se hacía lo que Aran había pedido que hicieran.
-
Quiero que cuando lo hayáis encontrado, lo dejéis que fluya, hasta
sacarlo fuera-. Dijo tras unos minutos en silencio, Marcos estaba tan
absorto en sus esfuerzos que lo sobresaltó, ya se había olvidado de
que estaba acompañado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario