sábado, 9 de noviembre de 2013

Página 17

- Ya me entiendes-. Continuó hablando.- La noche anterior, te dije que no era como vosotros-. Marcos asintió recordando ese momento, en el que se marchaba de ese mismo lugar y ella quedaba sentada en un sofá. Fue entonces cuando Ruth pasó a relatarle su pasado.
<< Todo ocurrió hace un par de meses-. Comenzó su historia.- Yo era una chica normal, que va al instituto, discute con sus padres y no llega a casa hasta bien entrada la madrugada. Pero todo cambió el día en el que me encontré con aquel hombre de negro-. Marcos se inclinó hacia delante escuchándole atentamente.- Era por la mañana y yo me dirigía al instituto-. El joven se sorprendió por la gran similitud que tenía su pasado con el de Ruth.- Aquel extraño me observaba a lo lejos, yo no le di importancia y seguí mi camino-. Hizo una larga pausa, tenía los ojos llorosos y la mirada perdida, le dolía recordar aquello, suspiró y continuó.- Mi vida cambió cuando llegué a casa, mis padres estaban alterados, aquel ser les estaba acechando a ellos también, fue entonces cuando me lo contaron>>
- ¿El que te contaron?-. Preguntó Marcos intrigado, las primeras lágrimas ya resbalaban por sus mejillas.
- Quien soy en realidad-. Marcos se acordó lo que le habían contado sus padres, si un hijo se entera de quien es antes de que sus poderes despierten, una parte de esos poderes quedará encerrados para siempre.
- Por culpa de ese hombre de negro mis padres se vieron obligados a contármelo-.
- No te preocupes Ruth todo....-.
- Yo pude huir-. El joven sabía lo que diría después.- Pero mato a mis padres, sin ninguna contemplación-. Marcos se quedó con la boca abierta, no sabía como reaccionar ante esos casos, no todos los días te cuentan que han asesinado a sus padres.- Estuve bagando sin descanso días y días, durmiendo en portales, debajo de los puentes, comiendo de la basura-. Marcos entendía lo duro que le estaba resultando contar todo aquello.- Y todo por no acabar muerta como mis padres, huyendo de alguien a quien no había visto ni siquiera la cara-. Su voz ahora sonaba entre cortada debido al llanto, sus lágrimas no cesaban y tenía la cara empapada, Marcos, no podía verle así, se levantó y se fue a sentar en uno de los reposa brazos de donde estaba sentada Ruth, le pasó un brazo por el hombro y la reconfortó secándole las lágrimas con el dedo.
'' Otra chica a la que consolar'' pensó Marcos, arrepintiéndose al momento por lo cruel de su pensamiento. La joven suspiro varias veces, y estuvo en silencio varios minutos mirando a la nada. Marcos tampoco sabía lo que decir ante tal noticia.
- Estuve sola durante semanas-. Sacando fuerzas de dentro, continuó su relato.- Hasta que ellos me encontraron-. El joven entendió que con ''ellos'' se refería a los guardianes.- Me trajeron aquí, donde decían que estaría a salvo, y así a sido por ahora-. Giró el cuello para mirarle a los ojos, aun seguía abrazándole.- Vi morir a mis padres, estuve sola sin saber a donde ir...-.
- Ruth, después de lo que me has contado, no hace falta que te excuses-. Se miraron unos instantes a los ojos.- Ya es hora de irnos a dormir, mañana nos esperan los entrenamientos-. Se levantó, y Ruth con el.

Salieron de la biblioteca en silencio, ninguno sabía lo que decir, a ninguno le apetecía tampoco empezar un tema algo animado, aquel tema les había quitado las ganas de hablar.
Marcos agradeció que se hubiera sincerado así con el, y esperaba que a partir de ahora se comportara de una manera mas sociable con los demás

- Buenas noches-. Dijo Marcos cuando llego a la puerta de su habitación, la de Ruth se encontraba algo mas alejada, la joven le contestó con una sonrisa, y continuó su camino, el joven no entró enseguida en su cuarto, si no que se quedó observando como se alejaba con una mano agarrando el pomo de la puerta, con un suspiro largo lo giró y entró. Se tiró en su cama sin desvestirse, estaba demasiado cansado, habían sido demasiadas emociones en poco tiempo.

Una duda le despertó en su mente, ¿Por que Niva, había agradecido tanto el que se lo tomara bien? Eso era algo que le rondó la cabeza hasta que se durmió, no tardó demasiado en hacerlo, el cansancio pudo con el.

Cuando despertó, al contrario que la mañana anterior, hacia poco que había amanecido y los demás aun dormían, así que bajó en silencio las escaleras, y después de desayunar se encaminó al bosque. Quería volver a ver a Niva, aun había cosas que no estaban claras, ademas de que estaba impaciente de empezar con los entrenamientos, con las prisas salió de la guarida sin su arma y tuvo que volver.
- Buenos días-. Escuchó nada mas entrar por la puerta, Toni ya se había despertado
Sin decir nada subió a su habitación y cogió el arma que estaba apoyada contra la pared enfrente de la cama, la espada estaba envainada en su respectiva funda con una correa para atarla a la espalda, y así lo hizo se la enganchó y bajó donde Toni se encontraba desayunando.
- Buenos días Toni-. Respondió unos minutos después, le esperaría para ir juntos.
- Que ganas tengo de empezar ya con los entrenamientos-. Dijo mojando una galleta en un tazón de leche.- ¿Crees que hoy aprenderemos ya a usar nuestros poderes?-. Parecía entusiasmado con la idea.
- No lo se, por lo que yo entendí niva se iba a encargar de nuestro entrenamiento cuerpo a cuerpo-. Contestó encogiéndose de hombros. El joven que desayunaba parecía decepcionado con esa noticia.

Cuando terminó de desayunar, cogió su arco y juntos se encaminaron al bosque, las chicas aun dormían cuando salieron, fueron todo el camino fantaseando sobre los movimientos que iban a aprender, fueron riendo. Cuando se adentraron en el bosque comenzaron a escuchar las vocecillas de los seres que vivían allí, ahora mucho mas relajantes que la primera vez que Marcos las escuchó.
- Tenéis mucho que aprender-. Escucharon a su espalda, cuando se volvieron, vieron a Niva apuntando a los chicos con dos dagas al cuello de cada uno, se sorprendieron al ver el sigilo con el que se había acercado, ninguno de los dos había notado nada.
- Tu eres un hada, sabes como moverte por el bosque para no hacer ruido-. Se quejó Toni levantando los brazos en señal de rendición.
- Eso no es escusa-. Nunca la habían visto tan seria.- Si no estáis alerta, en todo momento, os mataran sin que os deis cuenta si quiera-. Marcos tragó saliva, tenía razón, tenían mucho entrenamiento por delante, iba a ser duro, pero eso a el no le importaba.



Ya me han preguntado para cuando pongo mas de una página por día, me temo que eso no va a pasar, es una página por día nada mas, lo siento

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