Ninguno
la volvió a contradecir, aquella escena les había dejado a todos
mudos, ¿Como había podido desplazarse tan rápido? Marcos tenía
siempre una respuesta para todas esas cosas inexplicables, ''Era un
hada''.
Todos
cerraron los ojos a la vez y esperaron a que Niva hablara, pero todo
estaba en silencio, solo se escuchaban los ruidos ya típicos del
bosque para Marcos, pero nada mas.
-
Dejar la mente en blanco y concentraros todo lo que podáis-. Su voz
era suave y tranquilizadora.- Como ya he dicho antes, vamos a
entrenar los reflejos, y los oídos-.
Le
estaba costando dejar la mente en blanco, no podía dejar de pensar
en cosas, algunas mas tontas que otras, pensaba en aquellos que le
pegaban en el instituto, pensaba en su familia (¿como les estaría
yendo en aquella misión?), también en el y los demás hijos de los
elementos, y en el futuro que les esperaba....
-
Como veo que hay alguien que esta haciendo trampas-. Sin decir nada
mas, se volvió a quedar en silencio, eso le incomodaba, no poder ver
lo que hacía cada uno, sin darse cuenta unas manos le pasaron por
los hombros hacia delante, Niva se había colocado detrás suya y ni
se había dado cuenta ¿como era posible que fuese tan sigilosa? Un
pañuelo le tapo los ojos, ahora si que no sabría que estaba pasando
a su alrededor.
El
claro volvió a quedar en silencio, y Marcos se sentía cada vez mas
nervioso, y cada vez le costaba mas dejar la mente en blanco, sin el
pañuelo en los ojos podría abrirlos lo suficiente como para saber
que estaba pasando sin que Niva se diera cuenta, pero ahora eso era
imposible, no escuchaba absolutamente nada.
-
¿Que podéis escuchar?-. Preguntó Niva, por su tono de voz, no se
encontraba cerca de Marcos, no podía adivinar en que punto se
encontraba exactamente, solo sabía la distancia, y eso le frustraba
por dentro, y contra mas nervioso estaba, menos posibilidad veía de
dejar la mente en blanco.
-
Nada-. Contestaron todos al unísono.
-
Estáis sordos entonces-. Dijo, esta vez si se encontraba cerca de
Marcos, la escuchó mucho mas cerca que antes, supuso entonces que
estaba caminando alrededor de los chicos- Yo ahora mismo, escucho los
rumores del bosque, las voces de las criaturas que lo habitan-.
Marcos eso también era capaz de escucharlo, no lo dijo por que creyó
que eso era obvio y no vio oportuno decir algo así, pero Niva fue a
mas.- Si me concentro, puedo llegar a escuchar vuestras
respiraciones, como si respirarais en mi oído, puedo escuchar a los
insectos que tengo a no mucha distancia, y si me lo propongo puedo
llegar a escuchar vuestros corazones-. Marcos se quedó boquiabierto
por lo que acababa de escuchar, siempre acababa sorprendiéndole.
Otra
vez todo volvió a quedar en silencio, un silencio que Marcos lo
aprovechó para intentar escuchar todo lo que Niva había dicho, pero
por mas que se esforzara era inútil, no escuchaba mas allá de los
ruidos del bosque, que hacía el viento al pasar por entre sus ramas
moviéndolas levemente.
Entonces
lo escuchó, fue una milésima de segundo, pero lo escuchó, un
silbido cruzó rozando su oreja izquierda, que le hizo moverse al
lado contrario intentando esquivar ese ruido, no sabía de que se
había tratado, ni siquiera sabía si lo había escuchado realmente o
formaba parte de su imaginación y de sus esfuerzos por escuchar
cosas inaudibles.
-
Demasiado lento-. Escuchó la voz de Niva, se estaba aproximando a
el, no sabía a lo que se refería ni a quien se refería.- En una
batalla, esas milésimas te pueden salvar la vida-. Cada vez estaba
mas extrañado. ¿Que había pasado?.- En una batalla real, esa
flecha se habría clavado en tu cabeza-. Entonces lo comprendió,
aquel silbido no había sido cosa suya, si no que se trataba de una
flecha. Niva le había lanzado una flecha ¿Se habría atrevido en
serio a hacer algo así de peligroso?. No pudo aguantar mas y se
quitó la venda de los ojos, palideció levemente al ver al hada con
un arco en la mano, mirándole con su sonrisa característica, no se
atrevía a mirar a su espalda, sabía lo que iba a encontrar cuando
se diera la vuelta. Con miedo fue girándose poco a poco y allí
estaba, en el tronco de un árbol una flecha se había clavado a la
altura de su cabeza, entonces era cierto, si se había atrevido a
hacerlo.
-
Me podrías haber matado-. Había palidecido por completo al ver la
realidad, no podía reaccionar, se dio cuenta de que sus compañeros
poco a poco se iban quitando los pañuelos para ver la escena,
-
No seas exagerado-. Hizo un movimiento de la mano restándole
importancia.- Ha pasado demasiado lejos de ti, como para siquiera
haberte rozado.
-
¿Demasiado lejos?-. Empezaba a alterarse, los demás solo podían
mirar la escena, también estaban sorprendidos, poco a poco se iban
dando cuenta de que había ocurrido.- He sentido el silbido, y la
pluma me a rozado la oreja-. Estaba casi gritando, pero Niva no
parecía alterada lo mas mínimo, le mirada con total tranquilidad, y
su sonrisa no se le borraba de su cara.
-
Pues eso estoy diciendo-. Dijo acercándose a el.- Ni siquiera te ha
rozado la punta-. No dejaba de sonreír.
Se
quedaron en silencio cruzando las miradas, pasaron varios segundos
sin que ninguno de los dos reaccionara
-
Estas loca-. Dijo Marcos comenzando a reírse, seguidamente Niva se
unió a el, era imposible enfadarse con ella, le había cogido
demasiado cariño, los demás no entendían el por que de sus risas,
pero no les importaba.
-
Espero que hayáis entendido el por que el oído es el órgano mas
importante en una batalla-. Se puso seria de repente, todos la
miraban.- Si no tienes buen oído puedes morir de una estocada, o una
flecha por la espalda, no vale solo con tener buena vista-.
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