lunes, 11 de noviembre de 2013

Página 19

Ninguno la volvió a contradecir, aquella escena les había dejado a todos mudos, ¿Como había podido desplazarse tan rápido? Marcos tenía siempre una respuesta para todas esas cosas inexplicables, ''Era un hada''.

Todos cerraron los ojos a la vez y esperaron a que Niva hablara, pero todo estaba en silencio, solo se escuchaban los ruidos ya típicos del bosque para Marcos, pero nada mas.

- Dejar la mente en blanco y concentraros todo lo que podáis-. Su voz era suave y tranquilizadora.- Como ya he dicho antes, vamos a entrenar los reflejos, y los oídos-.

Le estaba costando dejar la mente en blanco, no podía dejar de pensar en cosas, algunas mas tontas que otras, pensaba en aquellos que le pegaban en el instituto, pensaba en su familia (¿como les estaría yendo en aquella misión?), también en el y los demás hijos de los elementos, y en el futuro que les esperaba....

- Como veo que hay alguien que esta haciendo trampas-. Sin decir nada mas, se volvió a quedar en silencio, eso le incomodaba, no poder ver lo que hacía cada uno, sin darse cuenta unas manos le pasaron por los hombros hacia delante, Niva se había colocado detrás suya y ni se había dado cuenta ¿como era posible que fuese tan sigilosa? Un pañuelo le tapo los ojos, ahora si que no sabría que estaba pasando a su alrededor.

El claro volvió a quedar en silencio, y Marcos se sentía cada vez mas nervioso, y cada vez le costaba mas dejar la mente en blanco, sin el pañuelo en los ojos podría abrirlos lo suficiente como para saber que estaba pasando sin que Niva se diera cuenta, pero ahora eso era imposible, no escuchaba absolutamente nada.
- ¿Que podéis escuchar?-. Preguntó Niva, por su tono de voz, no se encontraba cerca de Marcos, no podía adivinar en que punto se encontraba exactamente, solo sabía la distancia, y eso le frustraba por dentro, y contra mas nervioso estaba, menos posibilidad veía de dejar la mente en blanco.
- Nada-. Contestaron todos al unísono.
- Estáis sordos entonces-. Dijo, esta vez si se encontraba cerca de Marcos, la escuchó mucho mas cerca que antes, supuso entonces que estaba caminando alrededor de los chicos- Yo ahora mismo, escucho los rumores del bosque, las voces de las criaturas que lo habitan-. Marcos eso también era capaz de escucharlo, no lo dijo por que creyó que eso era obvio y no vio oportuno decir algo así, pero Niva fue a mas.- Si me concentro, puedo llegar a escuchar vuestras respiraciones, como si respirarais en mi oído, puedo escuchar a los insectos que tengo a no mucha distancia, y si me lo propongo puedo llegar a escuchar vuestros corazones-. Marcos se quedó boquiabierto por lo que acababa de escuchar, siempre acababa sorprendiéndole.

Otra vez todo volvió a quedar en silencio, un silencio que Marcos lo aprovechó para intentar escuchar todo lo que Niva había dicho, pero por mas que se esforzara era inútil, no escuchaba mas allá de los ruidos del bosque, que hacía el viento al pasar por entre sus ramas moviéndolas levemente.

Entonces lo escuchó, fue una milésima de segundo, pero lo escuchó, un silbido cruzó rozando su oreja izquierda, que le hizo moverse al lado contrario intentando esquivar ese ruido, no sabía de que se había tratado, ni siquiera sabía si lo había escuchado realmente o formaba parte de su imaginación y de sus esfuerzos por escuchar cosas inaudibles.
- Demasiado lento-. Escuchó la voz de Niva, se estaba aproximando a el, no sabía a lo que se refería ni a quien se refería.- En una batalla, esas milésimas te pueden salvar la vida-. Cada vez estaba mas extrañado. ¿Que había pasado?.- En una batalla real, esa flecha se habría clavado en tu cabeza-. Entonces lo comprendió, aquel silbido no había sido cosa suya, si no que se trataba de una flecha. Niva le había lanzado una flecha ¿Se habría atrevido en serio a hacer algo así de peligroso?. No pudo aguantar mas y se quitó la venda de los ojos, palideció levemente al ver al hada con un arco en la mano, mirándole con su sonrisa característica, no se atrevía a mirar a su espalda, sabía lo que iba a encontrar cuando se diera la vuelta. Con miedo fue girándose poco a poco y allí estaba, en el tronco de un árbol una flecha se había clavado a la altura de su cabeza, entonces era cierto, si se había atrevido a hacerlo.
- Me podrías haber matado-. Había palidecido por completo al ver la realidad, no podía reaccionar, se dio cuenta de que sus compañeros poco a poco se iban quitando los pañuelos para ver la escena,
- No seas exagerado-. Hizo un movimiento de la mano restándole importancia.- Ha pasado demasiado lejos de ti, como para siquiera haberte rozado.
- ¿Demasiado lejos?-. Empezaba a alterarse, los demás solo podían mirar la escena, también estaban sorprendidos, poco a poco se iban dando cuenta de que había ocurrido.- He sentido el silbido, y la pluma me a rozado la oreja-. Estaba casi gritando, pero Niva no parecía alterada lo mas mínimo, le mirada con total tranquilidad, y su sonrisa no se le borraba de su cara.
- Pues eso estoy diciendo-. Dijo acercándose a el.- Ni siquiera te ha rozado la punta-. No dejaba de sonreír.

Se quedaron en silencio cruzando las miradas, pasaron varios segundos sin que ninguno de los dos reaccionara

- Estas loca-. Dijo Marcos comenzando a reírse, seguidamente Niva se unió a el, era imposible enfadarse con ella, le había cogido demasiado cariño, los demás no entendían el por que de sus risas, pero no les importaba.

- Espero que hayáis entendido el por que el oído es el órgano mas importante en una batalla-. Se puso seria de repente, todos la miraban.- Si no tienes buen oído puedes morir de una estocada, o una flecha por la espalda, no vale solo con tener buena vista-.

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