-
¿Es cierto que sois inmortales?-. Había escuchado y leído muchas
cosas acerca de eso, y ahora que tenia la oportunidad quería
preguntarlo.
-
Somos mas longevos que los humanos eso es cierto-. Contestó el
Hada.- Pero no inmortales-.
Estuvo
preguntándole cosas durante varios minutos, siempre le había
gustado las historias sobre seres mitológicos y leyendas, y ahora
tenia delante de el uno de esos seres y quería resolver todas sus
dudas.
Se
sentía muy agusto a su lado, en tan poco tiempo había surgido una
amistad entre ellos muy fuerte y disfrutaban de eso los dos.
-
Antes, el viejo sabio se ha referido a nosotros como los hijos de la
luz-. En ese momento le vino a la cabeza, con todo lo que había
pasado se le había olvidado por completo.- ¿ A que se refería con
eso?-
-
Se dice que los cuatro elementos juntos-. Comenzó a decir, no
apartaba la mirada del cielo, y en ese mismo momento una estrella
fugaz cruzó ante ellos, Marcos observó como desaparecía al
instante, no creía que concedieran deseos, así que simplemente la
dejó pasar escuchando atentamente a Niva.- cuando se juntan, crean
un elemento nuevo, la luz-. Marcos había girado la cabeza para
mirarle.- Es por eso que los cuatro tenéis que permanecer juntos,
para derrotar de una vez por todas a la oscuridad
-
Si uno de nosotros cae, la oscuridad habrá ganado-. Dijo
asegurándose de que había lo había entendido, a lo que obtuvo el asentimiento
del hada
- Se
hace tarde, es mejor que descanses, hoy a sido un día muy ajetreado
para todos-. Dijo incorporándose, el joven la siguió levantándose
y ofreciéndole la mano para ayudarle a levantarse
-
Buenas noches Niva-. Por toda respuesta, la joven se le abalanzó y
le abrazó fuertemente.
Una
vez separados Marcos se fue a la guarida de los elementos, dejando en
el bosque a Niva. Fue entonces cuando se dio cuenta de lo cansado que
se encontraba, y a pesar que la distancia que tenía que recorrer era
relativamente poca, el viaje se le hizo muy largo. Estaba deseando
echarse en su cama a dormir hasta bien entrada la mañana. Por
el camino no dejaba de pensar en Niva y en el momento en el que se
había transformado en lo que realmente era.
Dentro
de la guarida estaba todo en silencio, supuso que sus compañeros
llevarían dormidos horas, mientras que el subía las escaleras de
puntillas para hacer el menor ruido posible para no despertar a
nadie, pero cuando ya iba por la mitad de las escaleras, se dio
cuenta de que la luz de la biblioteca se encontraba encendida una
noche mas. Curioso volvió a bajarlas y se encaminó hacia la puerta
que se encontraba cerrada, y un hilo de luz se escapaba por la
rendija, toco un par de veces con los nudillos sin obtener respuesta
alguna, asique agarró firmemente el pomo y abrió la puerta.
En
un sofá que se encontraba en una esquina apartada de la puerta se
encontraba Ruth, leyendo un libro mientras escuchaba música.
Se
sobresaltó al ver a Marcos, dado que tenia los auriculares puestos
no le había escuchado entrar, y no se percató de su presencia hasta
que estuvo a unos metros de ella.
-
Buenas noches-. Dijo quitándose los auriculares y cerrando el
libro.- Parece ser que una noche mas no podemos dormir-. Marcos se
sorprendió de que aquella chica hubiese hablado, ya que lo único
que había salido de su boca habían sido monosílabos.
-
Acabo de llegar-. Aprovecharía ese momento en hablar con ella por si
no se volvía a presentar la ocasión.- He estado en el bosque con
Niva, ¿Sabias que era...?
-
Un hada, si, todos lo sabíamos ya-. Le cortó la pregunta.- Nos lo
dijo el primer dia, no se por que contigo ha tardado tanto-. Se
encogió de hombros, por fin Ruth se relacionaba, y eso le gustaba.
-.
Se le habrá pasado-. Se encogió de hombros sin darle importancia al
asunto. Y se quedó en silencio
-
Quería hablar contigo-. Dijo tras unos segundos en silencio.- Ya se
lo he contado a los demás, y me quedas tu-.
-
Una vez mas, soy el último en enterarme-. Bromeó riendo, a lo que
Ruth respondió con mas de lo mismo.
-
Antes de nada, quería pedirte perdón por mi comportamiento-. Marcos
hizo un movimiento con la cabeza restándole importancia.- Sabes que
he estado rara este tiempo-.
-
No se si has estado rara por que anteriormente no te conocía-. Le
cortó encogiendo los hombros.
-
Ya me entiendes-. Continuó hablando.- La noche anterior, te dije que
no era como vosotros-. Marcos asintió recordando ese momento, en el
que se marchaba de ese mismo lugar y ella quedaba sentada en un sofá.
Fue entonces cuando Ruth pasó a relatarle su pasado.
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