Una
vez estuvieron todos duchados bajaron a la biblioteca a charlar antes
de dormirse, puesto que a pesar del gran esfuerzo, ninguno se
encontraba con sueño.
-
¿Como creéis que nos irá en las batallas?-. Preguntó Ruth, a
Marcos aun le sonaba raro que de la noche a la mañana hubiera
cambiado tan de repente, pero lo agradecía.
-
Con Niva, acompañándonos, seguro que bien.- Contestó Meg, habían
colocado los sofás formando un círculo para poder verse todos.
-¿
Pero y si nos pasa algo a alguno de nosotros?-. Cualquiera podría
haber respondido con cualquier frase de ánimo a la pregunta
formulada por Ruth, pero todos tenían en la cabeza esa pregunta, ¿Y
si alguno de ellos no salia de la primera batalla? Ese miedo recorrió
la biblioteca durante varios minutos en silencio, nadie sabía que
decir, todos estaban con la mirada perdida sumidos en sus
pensamientos, esos pensamientos de temor, no habían luchado nunca,
se habían pegado en el colegio, pero nada serio, nunca se habían
enfrentado a alguien a vida o muerte, y eso les hacía temblar.
-
¿Como creéis que sera el hijo de la oscuridad?-. Rompió el
silencio Toni, los otros tres se sobresaltaron al escuchar su voz,
ninguno se la esperaba. Como si estuviese ensayado, los tres se
encogieron de hombros a la vez, no les habían contado mucho acerca
de aquel ser misterioso, también es verdad que no se sabía mucho
sobre el.
Pasaron
las horas y seguían hablando sobre diversos temas, pero todos
giraban en torno a un mismo tema, la batalla contra la oscuridad, no
se daban cuenta del paso del tiempo, olvidándose por completo que a
la mañana siguiente tendrían entrenamiento con Niva. Conforme los
minutos iban pasando los músculos se iban resintiendo debido al
esfuerzo del primer entrenamiento.
Al
cabo de unas horas mas todos decidieron irse a dormir, aunque seguían
sin sueño, pero tendrían que hacer un esfuerzo si querían estar
despiertos en los entrenamientos de Niva. Marcos entró en su
habitación, después de dar las buenas noches a los demás. El
cansancio lo notó de repente en el momento que se echó en la cama ,
le dolían los músculos debido a las agujetas, y sentía como si un
camión le hubiera pasado por encima. Se durmió en el momento en que
cerró los ojos.
El
sueño que tuvo aquella noche, ya lo había soñado anteriormente,
soñó con un recién nacido con todo su alrededor quemado, pero esta
vez el sueño se alargó. Una sombra sin rostro se acercó a el
tiñéndolo todo de oscuridad, vio como lo cogía en brazos y
desaparecían los dos.
Marcos
se despertó sobresaltado, bañado en sudor, nunca un sueño le había
producido tanto terror, y no sabía por que, no tenía nada de
aterrador, si tenía un punto de misterioso, y raro, pero llegó a la
conclusión que no había sido una pesadilla, pero entonces ¿Por que
se había despertado con tanto miedo?
Cuando
se fue a incorporar, un pinchazo le recorrió todo el cuerpo, no
había rincón de su cuerpo que no le doliera, no podía casi
moverse, ahora era cuando sentía el esfuerzo que realizo realmente
el día anterior, no podía mover ni un solo dedo sin que un pinchazo
le recorriera todo el cuerpo. Le costó varios minutos incorporarse
del todo y ponerse de pie, cuando lo hizo se vistió quejándose cada
vez que tenia que mover algún miembro de su cuerpo..
Cuando
se hubo vestido bajó a desayunar, no sabía si sus compañeros se
habían despertado ya y le estaban esperando en el claro, pero le
daba igual, se tomaría su tiempo para desayunar, y para llegar hasta
el bosque, le dolían demasiado los músculo como para darse prisa en
las cosas, cogió su arma y se encaminó caminando despacio hacia el
bosque
-
Señor Ignis-. Escuchó detrás suya, ese nombre lo había escuchado
en otro sitio, era así como el sabio había llamado a su espada pero
¿por que? Se giró con cuidado para que no le doliera demasiado para
saber de donde procedía aquella voz, vió a una joven de pelo rubio
largo y mas alta que Marcos, la reconoció al instante, era la elfa
que les había traído a su familia y a el, hacía ya tres días de
aquello, al joven le parecía una eternidad.
-¿Es
a mí?-. Preguntó Marcos dubitativo, una pregunta tonta debido a que
no había nadie mas a su alrededor, la joven elfa asintió esbozando
media sonrisa.
-
Adler, el líder del ejercito quiere verte-. Informó con una voz
firme
-
Bien, iré a decírselo a los demás-. Dijo, sorprendido de tanta
formalidad.
-
No, ha informado que quiere verte a ti solo-. Dijo, cuando Marcos ya
se marchaba, se encogió de hombros y la sigió a paso lento debido
al dolor que sentía por todo el cuerpo. Adalaerin(la elfa) parecía
nerviosa al tener que ir tan despacio, Marcos intentaba acelerar el
paso pero era inútil, un nuevo pinchazo le hacía frenar.
Entraron
en le pueblo, la gente se le quedaba mirando, el joven empezó a
pensar que no le miraban por ser el hijo del fuego, si no por los
andares que estaba obligado a llevar. Pasaron calles que reconocía
de la primera vez que paso por ellas, se empezó a preguntar, que era
aquello por lo que Adler quería verlo a el solo
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