miércoles, 13 de noviembre de 2013

Página 21

Una vez estuvieron todos duchados bajaron a la biblioteca a charlar antes de dormirse, puesto que a pesar del gran esfuerzo, ninguno se encontraba con sueño.
- ¿Como creéis que nos irá en las batallas?-. Preguntó Ruth, a Marcos aun le sonaba raro que de la noche a la mañana hubiera cambiado tan de repente, pero lo agradecía.
- Con Niva, acompañándonos, seguro que bien.- Contestó Meg, habían colocado los sofás formando un círculo para poder verse todos.
-¿ Pero y si nos pasa algo a alguno de nosotros?-. Cualquiera podría haber respondido con cualquier frase de ánimo a la pregunta formulada por Ruth, pero todos tenían en la cabeza esa pregunta, ¿Y si alguno de ellos no salia de la primera batalla? Ese miedo recorrió la biblioteca durante varios minutos en silencio, nadie sabía que decir, todos estaban con la mirada perdida sumidos en sus pensamientos, esos pensamientos de temor, no habían luchado nunca, se habían pegado en el colegio, pero nada serio, nunca se habían enfrentado a alguien a vida o muerte, y eso les hacía temblar.
- ¿Como creéis que sera el hijo de la oscuridad?-. Rompió el silencio Toni, los otros tres se sobresaltaron al escuchar su voz, ninguno se la esperaba. Como si estuviese ensayado, los tres se encogieron de hombros a la vez, no les habían contado mucho acerca de aquel ser misterioso, también es verdad que no se sabía mucho sobre el.

Pasaron las horas y seguían hablando sobre diversos temas, pero todos giraban en torno a un mismo tema, la batalla contra la oscuridad, no se daban cuenta del paso del tiempo, olvidándose por completo que a la mañana siguiente tendrían entrenamiento con Niva. Conforme los minutos iban pasando los músculos se iban resintiendo debido al esfuerzo del primer entrenamiento.

Al cabo de unas horas mas todos decidieron irse a dormir, aunque seguían sin sueño, pero tendrían que hacer un esfuerzo si querían estar despiertos en los entrenamientos de Niva. Marcos entró en su habitación, después de dar las buenas noches a los demás. El cansancio lo notó de repente en el momento que se echó en la cama , le dolían los músculos debido a las agujetas, y sentía como si un camión le hubiera pasado por encima. Se durmió en el momento en que cerró los ojos.

El sueño que tuvo aquella noche, ya lo había soñado anteriormente, soñó con un recién nacido con todo su alrededor quemado, pero esta vez el sueño se alargó. Una sombra sin rostro se acercó a el tiñéndolo todo de oscuridad, vio como lo cogía en brazos y desaparecían los dos.

Marcos se despertó sobresaltado, bañado en sudor, nunca un sueño le había producido tanto terror, y no sabía por que, no tenía nada de aterrador, si tenía un punto de misterioso, y raro, pero llegó a la conclusión que no había sido una pesadilla, pero entonces ¿Por que se había despertado con tanto miedo?

Cuando se fue a incorporar, un pinchazo le recorrió todo el cuerpo, no había rincón de su cuerpo que no le doliera, no podía casi moverse, ahora era cuando sentía el esfuerzo que realizo realmente el día anterior, no podía mover ni un solo dedo sin que un pinchazo le recorriera todo el cuerpo. Le costó varios minutos incorporarse del todo y ponerse de pie, cuando lo hizo se vistió quejándose cada vez que tenia que mover algún miembro de su cuerpo..

Cuando se hubo vestido bajó a desayunar, no sabía si sus compañeros se habían despertado ya y le estaban esperando en el claro, pero le daba igual, se tomaría su tiempo para desayunar, y para llegar hasta el bosque, le dolían demasiado los músculo como para darse prisa en las cosas, cogió su arma y se encaminó caminando despacio hacia el bosque

- Señor Ignis-. Escuchó detrás suya, ese nombre lo había escuchado en otro sitio, era así como el sabio había llamado a su espada pero ¿por que? Se giró con cuidado para que no le doliera demasiado para saber de donde procedía aquella voz, vió a una joven de pelo rubio largo y mas alta que Marcos, la reconoció al instante, era la elfa que les había traído a su familia y a el, hacía ya tres días de aquello, al joven le parecía una eternidad.
-¿Es a mí?-. Preguntó Marcos dubitativo, una pregunta tonta debido a que no había nadie mas a su alrededor, la joven elfa asintió esbozando media sonrisa.
- Adler, el líder del ejercito quiere verte-. Informó con una voz firme
- Bien, iré a decírselo a los demás-. Dijo, sorprendido de tanta formalidad.
- No, ha informado que quiere verte a ti solo-. Dijo, cuando Marcos ya se marchaba, se encogió de hombros y la sigió a paso lento debido al dolor que sentía por todo el cuerpo. Adalaerin(la elfa) parecía nerviosa al tener que ir tan despacio, Marcos intentaba acelerar el paso pero era inútil, un nuevo pinchazo le hacía frenar.


Entraron en le pueblo, la gente se le quedaba mirando, el joven empezó a pensar que no le miraban por ser el hijo del fuego, si no por los andares que estaba obligado a llevar. Pasaron calles que reconocía de la primera vez que paso por ellas, se empezó a preguntar, que era aquello por lo que Adler quería verlo a el solo

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