sábado, 16 de noviembre de 2013

Página 24

Por mas vueltas que diera en la cama no conseguía dormirse, afuera seguía lloviendo fuertemente, pero aunque estaba oscuro Marcos sabía que no serían mas de las dos de la tarde, entonces se puso a pensar en que parte del mundo estaría situado la ciudad de los elementos, un lugar donde por la mañana hace calor y al empezar la tarde cae un diluvio.

No supo las horas que había estado allí encerrado a oscuras, tirado en la cama dando vueltas cuando tocaron la puerta, Marcos dirigió la mirada cuando esta se abria, y una cabeza se asomó, debido a que estaba todo muy oscuro, no podía adivinar de quien se trataba.
- ¿Estas dormido?-. Escuchó la voz de Ruth en forma de susurro.
- No, tranquila-. Respondió incorporándose en la cama, sentándose apoyando la espalda en la pared.- No soy capaz-. Ruth entró sin dar la luz y se acercó a el, llevaba una bandeja en las manos
- Hemos pensado que tendrías hambre-. Se quedó allí plantada esperando respuesta alguna por parte del joven, que alargó la mano para darle al interruptor encendiendo la luz, lo primero que vio cuando la habitación se iluminó fue la cara preocupada de su amiga, en sus ojos azules había tristeza. En sus manos, como ya había podido ver entre la oscuridad, una bandeja con un tazón humeante de sopa.
- Gracias, pero no tengo hambre-. Dijo esbozando una sonrisa triste, quería poder disimular y hacer creer a su amiga que no estaba triste, pero no era capaz. Ruth encogió los hombros dejando la bandeja en la mesita que tenía al lado de la cama y se sentó a su lado mirándole.
- No puedes quedarte aquí para siempre-. Dijo cruzando su mirada con la del joven, que se encogió de hombros sin saber muy bien que decir.- Así no vas a arreglar nada-.
- ¿Y haciendo como si no hubiera pasado nada si?-.
- No, tampoco, pero no creo que a tu familia le hubiese gustado verte así-. Tenía que reconocer que Ruth tenía razón, su familia siempre habría querido lo mejor para el, y en la situación en la que estaba no lo era.
- Supongo que tienes razón-. Dijo agachando la cabeza.- Pero dime ¿De donde saco las fuerzas para seguir?-.
-. Para eso yo no tengo la respuesta-. Contestó sonriendo, esta sonrisa no tenía ningún rasgo de tristeza, dicho esto se levantó de su lado y le miró.- Estamos abajo para cuando encuentres la respuesta-. Se dirigió a la puerta y echando una última mirada a su amigo, le sonrió y se marchó dejando de nuevo solo, sus palabras le reconfortaron, y estuvo pensando durante unas horas mas, finalmente con una sonrisa se levantó de la cama y salió para reencontrarse con sus compañeros, ya había encontrado su respuesta.

Las semanas siguientes transcurrieron con normalidad, Niva continuaba entrenando a los hijos de los elementos. Marcos volvió a sonreír sinceramente. Todo volvió a ser como antes, el joven se aferró a la idea de que su familia aun continuaba con vida, y eso le daba fuerzas para continuar entrenando con muchas ganas.
La relación entre ellos se estrechó, y ahora eran como una familia, que hacían todo juntos, y se contaban todos, aun continuaban sin saber cuando comenzarían a usar sus poderes y eso les ponía nerviosos, por que el momento en que se enfrentarían por primera vez a la oscuridad cada vez estaba mas cerca, y ellos aun ni siquiera habían empezado a familiarizarse con lo que tenían escondido en su interior.
Niva tardó unas semanas en enseñarles con las armas, algo que los jóvenes recibieron la noticia con alegría, al principio se mostraron algo torpes, y los primeros días hubo muchas lesiones debido a cortes, pero el hada se encargaba de curar con sus poderes, pero pronto adquirieron las habilidades necesarias para al menos no lesionarse.

- ¿Cuando comenzaremos a usar nuestros poderes?-. Preguntó Toni mientras disparaba una flecha a una de las dianas, esta se clavo lejos del centro, aun tenía que entrenar bastante antes de poder siquiera acercarse.
- Eso a ella no le concierne-. Contestó Meg sonriendo, mientras atacaba al aire con su lanza, quitándole la palabra de la boca a Niva, Toni preguntaba cada día acerca de los poderes y siempre recibía la misma respuesta, con un movimiento de mano el Hada le dio la razón a la joven. Marcos mientras tanto golpeaba con su espada a un tronco clavado en el suelo ,siempre había entrenado en el mismo sitio y el palo ya estaba despellejado por todos los lados, mientras que Ruth practicaba unos movimientos de defensa con sus dagas.
-Ya os avisaran cuando estéis preparados para empezar a usarlos-. Estaba cansada de repetir siempre lo mismo, mientras se paseaba entre sus alumnos, observando y corrigiendo lo que no le gustaba, ya se habían acostumbrado a verla en su forma natural.
- Pero estoy viendo que pasan los días y nadie dice nada-. Protestó, desde el primer día Toni se había mostrado muy ambicioso respecto al entrenamiento, siempre quería quedar por delante de todos.
- Se acabó el entrenamiento, vendaros los ojos-. Dijo encogiéndose de hombros sin contestarle. Los jóvenes hicieron caso y dejaron las armas a un lado, y sacaron de sus bolsillos unas vendas. Como el primer día, se lo llevaron a los ojos y se los taparon con los pañuelos, después de formar un círculo con Niva en el medio.


Marcos, al igual que los demás, había mejorado bastante la técnica, y ya era capaz de oír mas allá que de los simples sonidos del bosque, podía detectar los pasos del hada, podía llegar a escuchar las respiraciones de cada uno de los presentes, podía llegar a captar el leve sonido que hacía la cuerda del arco al destensarse proyectando la flecha a una velocidad vertiginosa, pero aun no era capaz de escuchar el silbido del proyectil acercarse peligrosamente a su cabeza, al contrario que Ruth, que hacía unos días había logrado moverse a tiempo para hacer un amago de esquivo de la flecha, el no lo había podido ver debido a que sus ojos estaban vendados, pero por el grito emocionado de Niva, había podido comprobar que lo había logrado.

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