-
¿Para que nos querías entonces señor?-. Se adelantó Marcos con
las manos a la espalda, intuía que Niva ya lo sabía.
-
No están preparados aun señor-. Se adelantó el hada antes de que
el líder pudiera hablar. Marcos se imaginaba lo que vendría
después, había llegado la hora.
-
Lo se Niva, pero no nos queda otra opción-.
-
Pero no nos servirá de nada-. El hada empezaba a alterarse.
-
Ayudará para meter miedo a la oscuridad-. Adler también empezaba a
alzar la voz.
El
despacho quedó completamente en silencio mientras los dos se miraban
desafiantes, finalmente Niva se dio la vuelta y salió con cara
furiosa, los demás le siguieron sin comprender lo que pasaba.
-¿Que
pasa Niva?-. Preguntó Meg, los cuatro iban detrás de ella, les
estaba costando seguirle el ritmo. Marcos al ver que el hada no se
paraba se adelanto corriendo y cortándole el paso la detuvo,
sujetándole los hombros.
-
¿Vamos a la guerra verdad?-. Se atrevió preguntar mirándole los
ojos, nunca había visto esos ojos furiosos, todo lo contrario,
siempre habían sido unos ojos felices y optimistas, Niva asintió
apartando la mirada.
-
Pero no estamos preparados-. Repitió Ruth lo mismo que había dicho
el hada momentos antes en el despacho del líder.
-
¡Pues ya has visto que no le importa mucho!-. Gritó furiosa, a lo
que asustó a la joven.- Lo siento, no quería hablarte así-. Se
disculpó.
-
Pero nos habían dicho que no entraríamos en combate hasta que no
estuviéramos preparados-. Dijo Marcos, el temor le recorría todo el
cuerpo, irían a la guerra y ni siquiera era capaz de manifestar su
poder.
-
Pero parece ser que los planes han cambiado-.
-
¿Para cuando está planeado?-. Era una respuesta que ninguno quería
escuchar, pero era esencial saberlo. Niva agachó la cabeza en
silencio y así estuvo varios segundos eternos para los jóvenes, al
fin decidió hablar, para decir algo que no les gustó a ninguna, ni
siquiera para la persona que pronuncio la palabra.
-
Mañana-. Ninguno podía creer lo que acababan de escuchar de boca de
su amiga y guardiana.
Nuestra
misión es la siguiente-. Comenzó a decir Niva, se encontraban
reunidos en la biblioteca, todos estaban sentados en un sofá
respectivamente, mientras tanto el hada se paseaba por delante de los
jóvenes.- Nos ha llegado información, de que Sidney está sitiada
por la oscuridad, y nuestro trabajo será recuperarla-.
-Y
como vamos a hacer eso?-. Preguntó Meg que estaba inclinada hacía
delante escuchando las instrucciones.
-
Uno de los altos cargos de la oscuridad, gobierna la ciudad-.
-
Y nosotros tenemos que acabar con el-. Le cortó Toni, a lo que el
hada asintió.- Asique, nuestra primera misión, será eliminar a un
pez gordo de la oscuridad-. Volvió a asentir.
-
No tiene por que haber ninguna complicación-. Les tranquilizó
haciendo movimientos con las manos.- Contamos con el factor sorpresa,
no sabrán que vamos-.
-
¿Y si nos tienden una emboscada?-. Preguntó con cierto temor
Marcos, recordando a su familia. Niva le miró a los ojos con
preocupación, parecía no tener palabras para aquello.
-
Iremos con un grupo de guardianes-. Continuó con el plan intentando
ignorar las palabras de Marcos.- No debe de ser muy numeroso para no
llamar la atención-.
-
¿Y si nos tienden una emboscada?-. Volvió a repetir la pregunta.
-
Esperemos que eso no pase-. Contestó Niva empezando a irritarse.-
Nos adentraremos en el cuartel general, donde suponemos que se
encontrará Verorg-.
-
¿Verorg has dicho?-. Cortó Ruth con la mirada perdida.
-
Si, así es como se llama el ser que debemos eliminar-. Concretó el
hada girándose hacía la joven.- ¿Pasa algo?-.
-
No nada, es solo que me ha parecido un nombre raro-. Contestó
encogiendo los hombros, pero Marcos vio en ella cierta cara de temor,
lo que le preocupó, de tal manera que estuvo pensando un buen rato
en aquello.
-
La misión es relativamente sencilla, y con un poco de suerte no
tendremos que enfrentarnos a nadie-. Concluyó el hada.- Es hora de
dormir, mañana nos espera un día duro, nos vemos mañana en la
plaza al salir el sol-. Diciendo esto Niva se dirigió a la puerta y
salió camino al bosque. Ninguno se movió en varios minutos, no
sabían que decir, tenían miedo, había llegado el día en el que se
enfrentarían a la oscuridad, y ahora todos dudaban al respecto,
pasados la media hora, decidieron subir cada uno a su habitación.
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