jueves, 21 de noviembre de 2013

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- ¿Para que nos querías entonces señor?-. Se adelantó Marcos con las manos a la espalda, intuía que Niva ya lo sabía.
- No están preparados aun señor-. Se adelantó el hada antes de que el líder pudiera hablar. Marcos se imaginaba lo que vendría después, había llegado la hora.
- Lo se Niva, pero no nos queda otra opción-.
- Pero no nos servirá de nada-. El hada empezaba a alterarse.
- Ayudará para meter miedo a la oscuridad-. Adler también empezaba a alzar la voz.
El despacho quedó completamente en silencio mientras los dos se miraban desafiantes, finalmente Niva se dio la vuelta y salió con cara furiosa, los demás le siguieron sin comprender lo que pasaba.

-¿Que pasa Niva?-. Preguntó Meg, los cuatro iban detrás de ella, les estaba costando seguirle el ritmo. Marcos al ver que el hada no se paraba se adelanto corriendo y cortándole el paso la detuvo, sujetándole los hombros.
- ¿Vamos a la guerra verdad?-. Se atrevió preguntar mirándole los ojos, nunca había visto esos ojos furiosos, todo lo contrario, siempre habían sido unos ojos felices y optimistas, Niva asintió apartando la mirada.
- Pero no estamos preparados-. Repitió Ruth lo mismo que había dicho el hada momentos antes en el despacho del líder.
- ¡Pues ya has visto que no le importa mucho!-. Gritó furiosa, a lo que asustó a la joven.- Lo siento, no quería hablarte así-. Se disculpó.
- Pero nos habían dicho que no entraríamos en combate hasta que no estuviéramos preparados-. Dijo Marcos, el temor le recorría todo el cuerpo, irían a la guerra y ni siquiera era capaz de manifestar su poder.
- Pero parece ser que los planes han cambiado-.
- ¿Para cuando está planeado?-. Era una respuesta que ninguno quería escuchar, pero era esencial saberlo. Niva agachó la cabeza en silencio y así estuvo varios segundos eternos para los jóvenes, al fin decidió hablar, para decir algo que no les gustó a ninguna, ni siquiera para la persona que pronuncio la palabra.
- Mañana-. Ninguno podía creer lo que acababan de escuchar de boca de su amiga y guardiana.

Nuestra misión es la siguiente-. Comenzó a decir Niva, se encontraban reunidos en la biblioteca, todos estaban sentados en un sofá respectivamente, mientras tanto el hada se paseaba por delante de los jóvenes.- Nos ha llegado información, de que Sidney está sitiada por la oscuridad, y nuestro trabajo será recuperarla-.
-Y como vamos a hacer eso?-. Preguntó Meg que estaba inclinada hacía delante escuchando las instrucciones.
- Uno de los altos cargos de la oscuridad, gobierna la ciudad-.
- Y nosotros tenemos que acabar con el-. Le cortó Toni, a lo que el hada asintió.- Asique, nuestra primera misión, será eliminar a un pez gordo de la oscuridad-. Volvió a asentir.
- No tiene por que haber ninguna complicación-. Les tranquilizó haciendo movimientos con las manos.- Contamos con el factor sorpresa, no sabrán que vamos-.
- ¿Y si nos tienden una emboscada?-. Preguntó con cierto temor Marcos, recordando a su familia. Niva le miró a los ojos con preocupación, parecía no tener palabras para aquello.
- Iremos con un grupo de guardianes-. Continuó con el plan intentando ignorar las palabras de Marcos.- No debe de ser muy numeroso para no llamar la atención-.
- ¿Y si nos tienden una emboscada?-. Volvió a repetir la pregunta.
- Esperemos que eso no pase-. Contestó Niva empezando a irritarse.- Nos adentraremos en el cuartel general, donde suponemos que se encontrará Verorg-.
- ¿Verorg has dicho?-. Cortó Ruth con la mirada perdida.
- Si, así es como se llama el ser que debemos eliminar-. Concretó el hada girándose hacía la joven.- ¿Pasa algo?-.
- No nada, es solo que me ha parecido un nombre raro-. Contestó encogiendo los hombros, pero Marcos vio en ella cierta cara de temor, lo que le preocupó, de tal manera que estuvo pensando un buen rato en aquello.
- La misión es relativamente sencilla, y con un poco de suerte no tendremos que enfrentarnos a nadie-. Concluyó el hada.- Es hora de dormir, mañana nos espera un día duro, nos vemos mañana en la plaza al salir el sol-. Diciendo esto Niva se dirigió a la puerta y salió camino al bosque. Ninguno se movió en varios minutos, no sabían que decir, tenían miedo, había llegado el día en el que se enfrentarían a la oscuridad, y ahora todos dudaban al respecto, pasados la media hora, decidieron subir cada uno a su habitación.


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