domingo, 10 de noviembre de 2013

Página 18

- Eso no es escusa-. Nunca la habían visto tan seria.- Si no estáis alerta, en todo momento, os mataran sin que os deis cuenta si quiera-. Marcos tragó saliva, tenía razón, tenían mucho entrenamiento por delante, iba a ser duro, pero eso a el no le importaba.

Los tres se dirigieron al claro donde ahora unos maniquís de lucha, y unas cuantas dianas les estaban esperando. Los jóvenes se quedaron mirando todo aquello, estaban ansiosos por empezar no veían el momento de hacerlo. Decidieron esperar a las demás, ya que primero tenía que contar algunas cosas antes de empezar

- Ayer me sorprendió tu reacción por lo que me contaste-. Le dijo, Marcos, a Niva que estaban sentados con la espalda apoyadas en el tronco de un árbol, mientras tanto Toni estaba empezando a practicar con el arco, le estaba costando poder tensar la cuerda manteniendo la flecha centrada.- Y no se por que tuviste esa reacción-.
- Eso forma parte del pasado-. Dijo sin mirarle, estaba con los ojos puestos en Toni.- Hace años, quería descubrir el mundo mas allá del bosque en el que vivía.
<< Al principió, no era capaz de ocultar mi naturaleza. Pero un hechicero muy poderoso consiguió que adquiriese esta habilidad única en mi especie-. Lo recordaba con orgullo y añoranza, Marcos le escuchaba con total atención, y Toni ya había sido capaz de ajustar la flecha y ahora practicaba tirando a la diana, pero pasaba demasiado lejos de ella, pero el no se rendía y seguía intentándolo.- Emprendí un largo viaje hasta la ciudad mas cercana.
Estaba embobada con todo lo que estaba descubriendo de aquel lugar. Pasé varios días durmiendo donde encontraba, no me importaba.
Pero lo que no sabía era que los niños (que era el aspecto que daba) no pueden dormir solos en la calle, y me llevaron a un sitio muy raro donde vivían otros niños.
- Un orfanato-. Aclaró Marcos interrumpiéndola. Después continuó su historia
- Pasé varios años allí encerrada, no sabía por que. Yo no había hecho nada malo-. Recordarlo, le hacia sonreír.
<< Al cabo de un tiempo una familia adinerada me adoptó. Me trataban como uno mas, les acabé cogiendo cariño. Un gran error-. Su rostro se puso serio de repente.- Decidí mostrarme tal y como era-. Se quedó en silencio, Marcos la veía triste, pero no lloraba, el paso de los años habían cicatrizado las heridas.- Ya no me vieron como una mas, si no como un monstruo.>>
<< Me echaron de su casa como si fuera un perro, y tuve que volver con los míos, sin volver a confiar en los humanos-. Acabó su relato con un largo suspiro.
- Es por eso por lo que te alegraste tanto al ver mi reacción-. Entendió al imaginarse lo que debió haber pasado.- ¿Con los demás también tuviste esa reacción?-. Esta negó con la cabeza
- Les tengo cariño-. Comenzó a decir.- Pero me importaba mucho mas tu reacción, ya que entre tu y yo hay un lazo muy fuerte-. A si que no era cosa suya, lo que sintió la noche anterior era cierto, creía que se lo habría imaginado, pero ahora se daba cuenta de que no.- Asique ya no tengo por que esconderme mas-. Dijo cerrando los ojos, y como la noche anterior una luz se iluminó dentro de ella y se transformó en hada. Ahora Marcos la podía ver mejor, era un ser extraordinario, sus ojos eran de un tono mas oscuros que su piel que era verde, cientos de trenzas le formaban el pelo, y sus alas tenían brillo propio, una especie de escamas se formaba en su cuerpo simulando un vestido.
- Así mucho mejor-. Dijo mirándola asombrado por su belleza, Toni había parado de practicar para mirarle también.
- Toca entrenar-. Dijo con su sonrisa ya característica mientras se incorporaba, el joven del arco iba a protestar de que ni Ruth ni Meg habían llegado cuando las vio llegar por el sendero con sus respectivas armas.

Niva comenzó enseñándoles con lo que iban a entrenar, había un maniquí para cada uno, unos cuantos palos clavados en fila, y algunas cosas mas.

- Bien antes de comenzar quería comentaros, que esto no es ningún juego-. Se había puesto seria de repente.- Quiero que os lo toméis en serio ya que en una batalla de verdad, estaréis muertos en cuestión de minutos-. Los cuatro a la vez tragaron saliva, a ninguno se le había pasado por la cabeza bromear con esos asuntos, así que no entendían el por que de aquella charla.- Dicho esto, quiero que dejéis las armas a un lado y formar un círculo.

Así lo hicieron sin entender el por que les hacía dejar las armas, no sabían de que se trataba aquello. Una vez estuvo el círculo formado Niva desde el centro siguió hablando.

- Pensareis que para ganar una batalla, lo mas importante es tener unas buenas armas-. Todos estuvieron de acuerdo y asintieron, mirándose entre ellos.- Pues estáis muy equivocados-. Les contradijo.- Sin un buen oído, y por supuesto unos buenos reflejos, da igual que tengáis las mejores armas del mundo, estaréis muertos-. Agacharon la cabeza dándole la razón.- Ahora quiero que cerréis los ojos, eso es lo que entrenaremos por ahora-.
- ¿No es mejor empezar aprendiendo algunos movimientos de lucha?-. Preguntó Toni, Niva se giró para mirarle, le dedicó una sonrisa, con un ágil movimiento, en un abrir y cerrar de ojos el joven se encontraba tirado en el suelo y Niva con un pie apoyado en su pecho.
- E dicho, que cerréis los ojos-. Dijo amablemente con su sonrisa dibujada en los labios mientras ayudaba a levantar a un molesto Toni que se sacudía el polvo.

Ninguno la volvió a contradecir, aquella escena les había dejado a todos mudos, ¿Como había podido desplazarse tan rápido? Marcos tenía siempre una respuesta para todas esas cosas inexplicables, ''Era un hada''.

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