domingo, 17 de noviembre de 2013

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Marcos, al igual que los demás, había mejorado bastante la técnica, y ya era capaz de oír mas allá que de los simples sonidos del bosque, podía detectar los pasos del hada, podía llegar a escuchar las respiraciones de cada uno de los presentes, podía llegar a captar el leve sonido que hacía la cuerda del arco al destensarse proyectando la flecha a una velocidad vertiginosa, pero aun no era capaz de escuchar el silbido del proyectil acercarse peligrosamente a su cabeza, al contrario que Ruth, que hacía unos días había logrado moverse a tiempo para hacer un amago de esquivo de la flecha, el no lo había podido ver debido a que sus ojos estaban vendados, pero por el grito emocionado de Niva, había podido comprobar que lo había logrado.

Como cada día puso la mente en blanco y escuchó atentamente los sonidos que le rodeaban, volvió a escuchar los pasos de Niva recorriendo el círculo lentamente, escuchó la breve brisa que soplaba entre las ramas de los árboles, escuchó las respiraciones de cada uno de los que formaban el círculo, al principio le había extrañado no haber escuchado la del hada, pero ella le dijo que su respiración era indetectable por cualquier humano. Un leve sonido le llegó a sus oídos y supo que había lanzado la primera flecha, en seguida se puso en tensión, pero no iba dirigido a el, ya que escuchó como se clavaba a lo lejos.
- Estas muerto Toni-. Escuchó la voz de Niva, y automáticamente después un suspiro molesto del joven, detectó que estaba enfrente suya.
Una segunda flecha salió disparada y de nuevo se puso alerta, pero esta tampoco iba dirigida a el, y pudo relajarse levemente, El hada hizo un leve ruido con la boca de desaprobación, al parecer a quien iba dirigido aquella flecha tampoco había estado hábil
- Agudizar mas vuestros oídos, si no, nunca seréis capaces de captar la flecha-. Mientras estaba hablando Marcos escuchó un leve silbido en su oído izquierdo, al parecer había lanzado la flecha mientras hablaba, era otro método que tenía, los jóvenes tenían que escuchar la flecha acercarse mientras había ruido alrededor, tendrían que ser capaces de separar los ruidos, pero eso resultaba aun mas difícil.
Una cuarta flecha salió disparada de su arco, y una vez mas la escuchó pasar cerca suya y clavarse en el árbol que tenía detrás suya.
- Céntrate, por que ya es la segunda vez que mueres-. Sabía que se refería a el y asintió, no sabía a lo que se refería con lo de que se centrara, intentaba con todas sus fuerzas escuchar la flecha acercarse, pero era inútil. Una vez mas una flecha salió disparada, pero esta vez no iba dirigida a el.
- Cada vez mas ágil, me gusta-. Había ido dirigida a Ruth, escuchó un suspiro aliviado por parte de la joven.

Cuando hubieron acabado con el entrenamiento todos fueron a la guarida a relajarse, ya estaba atardeciendo cuando ya se habían reunido como cada día en la biblioteca a hablar de sus cosas. Allí era donde pasaban la mayor parte del día a parte del claro del bosque.
- Hoy hace un mes que os conocí-. Dijo Marcos, algo que no tenía nada que ver con la conversación. Todos sonrieron mirándose unos a otros.
- ¿Un mes ya?-. Preguntó Meg con una amplia sonrisa en los labios.- Que rápido pasa el tiempo-. Lo que Marcos tenía realmente en mente, era que hacía casi un mes que vio a su familia por última vez, pero no lo dijo en voz alta.
Habían pasado mucho juntos en todo aquel tiempo, cuatro extraños se habían convertido en una familia en cuestión de días, sin olvidarse de Niva, también formaba parte del grupo, se habían contado los temores que tenían acerca de la primera batalla contra la oscuridad, tenían miedo, ninguno lo decía en público, pero cuando se reunían, lo mostraban con la que ya era su familia.

Tuvieron que pasar varias semanas mas, para que comenzaran los entrenamientos con sus poderes, un elfo se encargaba de enseñarlos. La noche de antes Marcos se encontraba en su habitación dando vueltas en la cama, estaba nervioso y deseoso por comenzar, poder sacar afuera todo el poder que según el sabio, tenía dentro. Decidió levantarse e ir a la biblioteca, como solía hacer cuando no tenía sueño, salió de su habitación en silencio para no molestar a nadie, el pasillo estaba completamente oscuro, tuvo que ir a tientas con las manos por delante para no chocarse con nada. Bajó las escaleras y se aproximó a la puerta, por la rendija pudo comprobar como adentro estaba oscuro, La abrió y se introdujo adentro encendiendo la luz, se quedó en la puerta mirando el interior, se acercó a una de las estanterías y cogió un libro al azar, y fue a sentarse en uno de los sofás, allí se quedó leyendo durante un buen rato.
- ¿Que lees?-. Escuchó desde la puerta, estaba tan inmerso en la lectura que no había escuchado la puerta abrirse y cerrarse a continuación, levantó la mirada y allí estaba Ruth. Sus reuniones nocturnas se habían convertido en habituales.
- Una novela fantástica sobre dragones y duendes-. Contestó cerrando el libro.- Esta bastante interesante, podrías leerlo tu también-.
- Lo tendré en cuenta-. Asintió con una amplia sonrisa mientras se aproximaba a uno de los sofás cerca de Marcos.- Tu tampoco puedes dormir por lo que veo-. Observó.
- Estoy nervioso por lo que pasará mañana-. Admitió el joven encogiéndose de hombros, observó que Ruth ponía cara de preocupación.- ¿Te ocurre algo?-.
- Nada, es solo que...-. Comenzó a decir encogiéndose de hombros.- Ya te conté que parte de mis poderes quedaron atrapados-.
- Si, lo se, pero ¿cual es el problema?-. Preguntó interesado inclinándose hacía delante.
- ¿Y si quedaron atrapados todos mis poderes?-. Sus ojos mostraban preocupación y tristeza.- ¿Y si después de todo no puedo usarlos?-. No sabía que responder ante aquellas preguntas. No sabía mucho al respecto.
- Eso es una tontería-. Comenzó a decir para intentar animarla.- El sabio ya te dijo que tenías mucho poder ¿ Por que piensas que no podrás utilizarlos?-.
- Cabe esa posibilidad-. Sus ojos se cruzaron con los de Marcos que intentaba animarla por todos los medios.
- No te voy a engañar-. Comenzó a decir agarrándole la mano.- No se lo que puede pasar, pero lo que si se, es que pase lo que pase, tu seguirás siendo la hija del agua...Seguirás siendo Aqua, eso parecía haberle reconfortado, y una amplia sonrisa lo demostró, y a continuación un fuerte abrazo por parte de la chica.
- Gracias Marcos-. Dijo separándose de el.
- Pon todo lo que esté en tu mano para que esos poderes broten de tu interior-. Le estrechó cariñosamente la mano, y esta asintió durante ese tiempo se habían cogido mucho cariño uno al otro.


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