Marcos,
al igual que los demás, había mejorado bastante la técnica, y ya
era capaz de oír mas allá que de los simples sonidos del bosque,
podía detectar los pasos del hada, podía llegar a escuchar las
respiraciones de cada uno de los presentes, podía llegar a captar el
leve sonido que hacía la cuerda del arco al destensarse proyectando
la flecha a una velocidad vertiginosa, pero aun no era capaz de
escuchar el silbido del proyectil acercarse peligrosamente a su
cabeza, al contrario que Ruth, que hacía unos días había logrado
moverse a tiempo para hacer un amago de esquivo de la flecha, el no
lo había podido ver debido a que sus ojos estaban vendados, pero por
el grito emocionado de Niva, había podido comprobar que lo había
logrado.
Como
cada día puso la mente en blanco y escuchó atentamente los sonidos
que le rodeaban, volvió a escuchar los pasos de Niva recorriendo el
círculo lentamente, escuchó la breve brisa que soplaba entre las
ramas de los árboles, escuchó las respiraciones de cada uno de los
que formaban el círculo, al principio le había extrañado no haber
escuchado la del hada, pero ella le dijo que su respiración era
indetectable por cualquier humano. Un leve sonido le llegó a sus
oídos y supo que había lanzado la primera flecha, en seguida se
puso en tensión, pero no iba dirigido a el, ya que escuchó como se
clavaba a lo lejos.
-
Estas muerto Toni-. Escuchó la voz de Niva, y automáticamente
después un suspiro molesto del joven, detectó que estaba enfrente
suya.
Una
segunda flecha salió disparada y de nuevo se puso alerta, pero esta
tampoco iba dirigida a el, y pudo relajarse levemente, El hada hizo
un leve ruido con la boca de desaprobación, al parecer a quien iba
dirigido aquella flecha tampoco había estado hábil
-
Agudizar mas vuestros oídos, si no, nunca seréis capaces de captar
la flecha-. Mientras estaba hablando Marcos escuchó un leve silbido
en su oído izquierdo, al parecer había lanzado la flecha mientras
hablaba, era otro método que tenía, los jóvenes tenían que
escuchar la flecha acercarse mientras había ruido alrededor,
tendrían que ser capaces de separar los ruidos, pero eso resultaba
aun mas difícil.
Una
cuarta flecha salió disparada de su arco, y una vez mas la escuchó
pasar cerca suya y clavarse en el árbol que tenía detrás suya.
-
Céntrate, por que ya es la segunda vez que mueres-. Sabía que se
refería a el y asintió, no sabía a lo que se refería con lo de
que se centrara, intentaba con todas sus fuerzas escuchar la flecha
acercarse, pero era inútil. Una vez mas una flecha salió disparada,
pero esta vez no iba dirigida a el.
-
Cada vez mas ágil, me gusta-. Había ido dirigida a Ruth, escuchó
un suspiro aliviado por parte de la joven.
Cuando
hubieron acabado con el entrenamiento todos fueron a la guarida a
relajarse, ya estaba atardeciendo cuando ya se habían reunido como
cada día en la biblioteca a hablar de sus cosas. Allí era donde
pasaban la mayor parte del día a parte del claro del bosque.
-
Hoy hace un mes que os conocí-. Dijo Marcos, algo que no tenía nada
que ver con la conversación. Todos sonrieron mirándose unos a
otros.
-
¿Un mes ya?-. Preguntó Meg con una amplia sonrisa en los labios.-
Que rápido pasa el tiempo-. Lo que Marcos tenía realmente en mente,
era que hacía casi un mes que vio a su familia por última vez, pero
no lo dijo en voz alta.
Habían
pasado mucho juntos en todo aquel tiempo, cuatro extraños se habían
convertido en una familia en cuestión de días, sin olvidarse de
Niva, también formaba parte del grupo, se habían contado los
temores que tenían acerca de la primera batalla contra la oscuridad,
tenían miedo, ninguno lo decía en público, pero cuando se reunían,
lo mostraban con la que ya era su familia.
Tuvieron
que pasar varias semanas mas, para que comenzaran los entrenamientos
con sus poderes, un elfo se encargaba de enseñarlos. La noche de
antes Marcos se encontraba en su habitación dando vueltas en la
cama, estaba nervioso y deseoso por comenzar, poder sacar afuera todo
el poder que según el sabio, tenía dentro. Decidió levantarse e ir
a la biblioteca, como solía hacer cuando no tenía sueño, salió de
su habitación en silencio para no molestar a nadie, el pasillo
estaba completamente oscuro, tuvo que ir a tientas con las manos por
delante para no chocarse con nada. Bajó las escaleras y se aproximó
a la puerta, por la rendija pudo comprobar como adentro estaba
oscuro, La abrió y se introdujo adentro encendiendo la luz, se quedó
en la puerta mirando el interior, se acercó a una de las estanterías
y cogió un libro al azar, y fue a sentarse en uno de los sofás,
allí se quedó leyendo durante un buen rato.
-
¿Que lees?-. Escuchó desde la puerta, estaba tan inmerso en la
lectura que no había escuchado la puerta abrirse y cerrarse a
continuación, levantó la mirada y allí estaba Ruth. Sus reuniones
nocturnas se habían convertido en habituales.
-
Una novela fantástica sobre dragones y duendes-. Contestó cerrando
el libro.- Esta bastante interesante, podrías leerlo tu también-.
-
Lo tendré en cuenta-. Asintió con una amplia sonrisa mientras se
aproximaba a uno de los sofás cerca de Marcos.- Tu tampoco puedes
dormir por lo que veo-. Observó.
-
Estoy nervioso por lo que pasará mañana-. Admitió el joven
encogiéndose de hombros, observó que Ruth ponía cara de
preocupación.- ¿Te ocurre algo?-.
-
Nada, es solo que...-. Comenzó a decir encogiéndose de hombros.- Ya
te conté que parte de mis poderes quedaron atrapados-.
-
Si, lo se, pero ¿cual es el problema?-. Preguntó interesado
inclinándose hacía delante.
-
¿Y si quedaron atrapados todos mis poderes?-. Sus ojos mostraban
preocupación y tristeza.- ¿Y si después de todo no puedo
usarlos?-. No sabía que responder ante aquellas preguntas. No sabía
mucho al respecto.
-
Eso es una tontería-. Comenzó a decir para intentar animarla.- El
sabio ya te dijo que tenías mucho poder ¿ Por que piensas que no
podrás utilizarlos?-.
-
Cabe esa posibilidad-. Sus ojos se cruzaron con los de Marcos que
intentaba animarla por todos los medios.
-
No te voy a engañar-. Comenzó a decir agarrándole la mano.- No se
lo que puede pasar, pero lo que si se, es que pase lo que pase, tu
seguirás siendo la hija del agua...Seguirás siendo Aqua, eso
parecía haberle reconfortado, y una amplia sonrisa lo demostró, y a
continuación un fuerte abrazo por parte de la chica.
-
Gracias Marcos-. Dijo separándose de el.
-
Pon todo lo que esté en tu mano para que esos poderes broten de tu
interior-. Le estrechó cariñosamente la mano, y esta asintió
durante ese tiempo se habían cogido mucho cariño uno al otro.
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