-
¿Están muertos?-. Preguntó sin atreverse a oír la respuesta, se
llevó las manos a la cabeza, no podía ser
-
Lo último que sabemos de ellos era que les habían tendido una
emboscada-. Contestó poniéndole una mano sobre el hombro intentando
consolarlo.- Al parecer ya sabían que iban a aparecer-.
Marcos
perdió la noción del tiempo y no supo el tiempo que había estado
en el despacho de Adler, cuando, salió de la fortaleza una ráfaga
de aire le golpeó la cara, miró al cielo y vio que unas nubes
negras cubrían el sol, al parecer llovería ese día. Al joven eso
no le importaba, el líder le había dado la peor noticia que le
podrían haber dado, su familia había desaparecido, aun quedaba la
esperanza que siguieran vivos, pero Marcos no podía dejar de pensar
en aquello.
Las
primeras gotas comenzaron a caer cuando ya entraba en el pueblo, la
gente corría a sus casas para resguardarse de la lluvia, Marcos les
esquivaba de manera automáticamente con la mirada al suelo, notaba
como se iba mojando poco a poco, conforme las gotas golpeaban su
cuerpo y ropa, pero eso a el no parecía importarle demasiado,
mientras caminaba no podía dejar de pensar en los recuerdos que
tenía de su familia, las vacaciones a la playa, las excursiones a la
montaña, sus escapadas con su hermano, y probablemente se le
olvidaba alguna, pero ya lo recordaría mas tarde.
La
lluvia aumentó su intensidad, y cuando tomó el camino que daba a
parar a la guarida, y en menos de un minuto no había centímetro de
el que no estuviese mojado. Pero cuando iba a abrir la puerta decidió
darse la vuelta, no le apetecía ver a nadie, y con la que caía
seguramente los entrenamientos con Niva se habían cancelado y ahora
estarían los tres en la biblioteca hablando de cualquier chorrada.
Estuvo
andando hacía ninguna parte sin seguir los caminos su ropa se pegaba
a su cuerpo, comenzó a tiritar de frio y sus labios cogieron un tono
azulado, cuando había salido de la guarida hacía calor así que se
había puesto una camiseta de manga corta y unos pantalones vaqueros.
Llegó a una zona donde había unas rocas como colocadas aposta, y
decidió sentarse en el suelo apoyando la espalda en una de ellas, no
le importaba que el suelo estuviera embarrado, no le importaba el
frio que tenía, no le importaba la lluvia que caía y le mojaba
entero, no le importaba nada, lo único que le apetecía era quedarse
allí sentado abrazando sus piernas y tiritando violentamente, hacía
rato que no sentía los dedos pero eso tampoco le importaba
demasiado, ¿Como era posible que su familia hubiese desaparecido?
Por mas que intentaba hacerse a la idea no lo conseguía. Escuchó
unos pasos rápidos delante suya, pero no se molestó en levantar la
cabeza.
-
Marcos -. Había escuchado pocas veces esa voz, pero la reconoció en
seguida, era la de Ruth, sintió su brazo rodeándole los hombros.-
Estas empapado, será mejor que vayamos a la guarida o cogerás una
pulmonía-. Se había puesto de cuclillas delante suya.
El
joven levantó la mirada sin ganas para mirarle a los ojos, fue
entonces cuando lágrimas resbalaron por sus mejillas, Ruth
automáticamente le abrazó.
-
Mis padres han...-. No era capaz de decirlo, se veía incapaz, y se
quedó callado llorando en silencio con la joven abrazándole.
-
Si, lo se-. Dijo frotándole la espalda intentando consolarle.- Nos
lo ha contado Niva cuando hemos llegado al bosque.- Estábamos todos
muy preocupados por ti-. Había dejado de abrazarle y ahora le
sujetaba con las manos la cara para que no volviera a agacharla.-
Venga vámonos, estas muerto de frio-. Ya se había olvidado del
frio, se había olvidado de todo.
Al
principio se mostró contrario a irse, pero poco a poco Ruth
consiguió convencerlo para se levantara del suelo embarrado en el
que estaba sentado y juntos se marcharon de aquel lugar, la joven le
rodeó los hombros transmitiéndole su calor, tiritaba violentamente
mientras caminaban, tenía las piernas agarrotadas y sintió un dolor
punzante al comenzar a andar pero poco a poco se le fue pasando, de
vez en cuando Ruth le miraba con gesto preocupado, unas miradas que
Marcos no devolvía, sus ojos estaban dirigidos al suelo, con la
mirada perdida y la mente puesta en su familia.
Cuando
entraron en la guarida le recibió Niva con un fuerte abrazo, no
parecía importarle que le empapara.
-
¿Donde le has encontrado?-. Dijo Toni cubriendo a Ruth con una
toalla seca.
-
En unas rocas no muy lejos de aquí-. Contestó envolviéndose con
ella, Había otra para Marcos que ya la tenía sobre sus hombros,
pero no se percato de ella, Niva continuaba abrazada a el, el joven
volvió a llorar en silencio mientras sus compañeros le intentaban
consolar.
Al
poco rato se calmó agradecido por tanta preocupación por parte de
sus compañeros. Después de haberse secado se despidió de sus
compañeros y se metió en su habitación, no tenía ganas de ver a
nadie.
Por
mas vueltas que diera en la cama no conseguía dormirse, afuera
seguía lloviendo fuertemente, pero aunque estaba oscuro Marcos sabía
que no serían mas de las dos de la tarde, entonces se puso a pensar
en que parte del mundo estaría situado la ciudad de los elementos,
un lugar donde por la mañana hace calor y al empezar la tarde cae un
diluvio.
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