viernes, 15 de noviembre de 2013

Página 23

- ¿Están muertos?-. Preguntó sin atreverse a oír la respuesta, se llevó las manos a la cabeza, no podía ser
- Lo último que sabemos de ellos era que les habían tendido una emboscada-. Contestó poniéndole una mano sobre el hombro intentando consolarlo.- Al parecer ya sabían que iban a aparecer-.

Marcos perdió la noción del tiempo y no supo el tiempo que había estado en el despacho de Adler, cuando, salió de la fortaleza una ráfaga de aire le golpeó la cara, miró al cielo y vio que unas nubes negras cubrían el sol, al parecer llovería ese día. Al joven eso no le importaba, el líder le había dado la peor noticia que le podrían haber dado, su familia había desaparecido, aun quedaba la esperanza que siguieran vivos, pero Marcos no podía dejar de pensar en aquello.

Las primeras gotas comenzaron a caer cuando ya entraba en el pueblo, la gente corría a sus casas para resguardarse de la lluvia, Marcos les esquivaba de manera automáticamente con la mirada al suelo, notaba como se iba mojando poco a poco, conforme las gotas golpeaban su cuerpo y ropa, pero eso a el no parecía importarle demasiado, mientras caminaba no podía dejar de pensar en los recuerdos que tenía de su familia, las vacaciones a la playa, las excursiones a la montaña, sus escapadas con su hermano, y probablemente se le olvidaba alguna, pero ya lo recordaría mas tarde.

La lluvia aumentó su intensidad, y cuando tomó el camino que daba a parar a la guarida, y en menos de un minuto no había centímetro de el que no estuviese mojado. Pero cuando iba a abrir la puerta decidió darse la vuelta, no le apetecía ver a nadie, y con la que caía seguramente los entrenamientos con Niva se habían cancelado y ahora estarían los tres en la biblioteca hablando de cualquier chorrada.

Estuvo andando hacía ninguna parte sin seguir los caminos su ropa se pegaba a su cuerpo, comenzó a tiritar de frio y sus labios cogieron un tono azulado, cuando había salido de la guarida hacía calor así que se había puesto una camiseta de manga corta y unos pantalones vaqueros. Llegó a una zona donde había unas rocas como colocadas aposta, y decidió sentarse en el suelo apoyando la espalda en una de ellas, no le importaba que el suelo estuviera embarrado, no le importaba el frio que tenía, no le importaba la lluvia que caía y le mojaba entero, no le importaba nada, lo único que le apetecía era quedarse allí sentado abrazando sus piernas y tiritando violentamente, hacía rato que no sentía los dedos pero eso tampoco le importaba demasiado, ¿Como era posible que su familia hubiese desaparecido? Por mas que intentaba hacerse a la idea no lo conseguía. Escuchó unos pasos rápidos delante suya, pero no se molestó en levantar la cabeza.

- Marcos -. Había escuchado pocas veces esa voz, pero la reconoció en seguida, era la de Ruth, sintió su brazo rodeándole los hombros.- Estas empapado, será mejor que vayamos a la guarida o cogerás una pulmonía-. Se había puesto de cuclillas delante suya.
El joven levantó la mirada sin ganas para mirarle a los ojos, fue entonces cuando lágrimas resbalaron por sus mejillas, Ruth automáticamente le abrazó.
- Mis padres han...-. No era capaz de decirlo, se veía incapaz, y se quedó callado llorando en silencio con la joven abrazándole.
- Si, lo se-. Dijo frotándole la espalda intentando consolarle.- Nos lo ha contado Niva cuando hemos llegado al bosque.- Estábamos todos muy preocupados por ti-. Había dejado de abrazarle y ahora le sujetaba con las manos la cara para que no volviera a agacharla.- Venga vámonos, estas muerto de frio-. Ya se había olvidado del frio, se había olvidado de todo.
Al principio se mostró contrario a irse, pero poco a poco Ruth consiguió convencerlo para se levantara del suelo embarrado en el que estaba sentado y juntos se marcharon de aquel lugar, la joven le rodeó los hombros transmitiéndole su calor, tiritaba violentamente mientras caminaban, tenía las piernas agarrotadas y sintió un dolor punzante al comenzar a andar pero poco a poco se le fue pasando, de vez en cuando Ruth le miraba con gesto preocupado, unas miradas que Marcos no devolvía, sus ojos estaban dirigidos al suelo, con la mirada perdida y la mente puesta en su familia.

Cuando entraron en la guarida le recibió Niva con un fuerte abrazo, no parecía importarle que le empapara.
- ¿Donde le has encontrado?-. Dijo Toni cubriendo a Ruth con una toalla seca.
- En unas rocas no muy lejos de aquí-. Contestó envolviéndose con ella, Había otra para Marcos que ya la tenía sobre sus hombros, pero no se percato de ella, Niva continuaba abrazada a el, el joven volvió a llorar en silencio mientras sus compañeros le intentaban consolar.

Al poco rato se calmó agradecido por tanta preocupación por parte de sus compañeros. Después de haberse secado se despidió de sus compañeros y se metió en su habitación, no tenía ganas de ver a nadie.


Por mas vueltas que diera en la cama no conseguía dormirse, afuera seguía lloviendo fuertemente, pero aunque estaba oscuro Marcos sabía que no serían mas de las dos de la tarde, entonces se puso a pensar en que parte del mundo estaría situado la ciudad de los elementos, un lugar donde por la mañana hace calor y al empezar la tarde cae un diluvio.

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