Estuvieron
hablando un rato largo allí plantados en la plaza, mientras la gente
pasaba a su lado, de vez en cuando alguien se paraba a intercambiar
unas palabras con el hijo del fuego, para después continuar con su
camino.
La
vida de Marcos había cambiado drásticamente de un día para otro,
había pasado los últimos dos años acosado por sus compañeros de
clase y solo le paraban para insultarle, y ahora lo hacían para
mostrarle su apoyo, de eso Marcos se daba cuenta aunque pareciera que
no, y sonreía por dentro.
Después
de un rato, decidieron ir los tres a la casa de sus padres, hoy
comería con ellos, tenían algo que contarle pero lo harían cuando
estuviesen en un sitio mas tranquilo, y su casa seria el lugar
perfecto.
El
sitio era un sitio pequeño, pero acogedor, había una mesa con
varias sillas y una estantería repleta de libros, y una puerta que
abría a la habitación de sus padres, su padre le contó que no
pasaban allí demasiado tiempo y no necesitaban mas, mientras su
madre preparaba unas tazas de té mientras se hacia la comida Marcos
y su padre se sentaron en la mesa a charlar.
-¿Bueno
y que queríais contarme?-. Preguntó el joven una vez su madre se
hubo sentado con ellos con una taza de Té para cada uno, Marcos le
echó dos cucharillas de azúcar y lo dejó reposar para que se
enfriara un poco antes de tomarlo, sus padres le imitaron.
-
El líder del ejercito nos a hecho llamar-. Comenzó su madre
hablando removiendo su bebida.- Mañana mismo nos incorporamos a un
grupo de inspección.
-
¿Un grupo de inspección?-. Preguntó Marcos sin comprender a lo que
se refería.
-
Nuestros espías en la tierra a localizado lo que cree que puede ser
una base secreta de la oscuridad-. Ahora era su padre el que
hablaba.- Nosotros vamos a comprobar que realmente es lo que dicen
que es, e inspeccionar la zona y evaluar la peligrosidad-.
Ahora
lo había comprendido, y no le gustaba la idea. Hacia un día que
habían regresado y ya le mandaban a una misión, no estaban
preparados.
-
No hay ningún peligro hijo-. Le tranquilizó su madre leyéndole la
mente.- No tenemos que enfrentarnos a nadie, simplemente vamos a
observar, nada mas-. Eso pareció tranquilizarle un poco aunque no
del todo.- Estaremos bien-. Le cogió la mano, y notó esa
tranquilidad que le intentaba transmitir con ese gesto.
-
Tu madre y yo estaremos algo oxidados, pero aun podemos dar guerra-.
Bromeó sonriendo su padre.- Ademas, con nosotros viene un grupo
proveniente del ejercito, tu hermano viene con nosotros-.
Saber
eso le tranquilizó un poco mas, su hermano era un gran guerrero como
había podido comprobar la mañana en la que se había encontrado con
aquel hombre tan extraño. Y ademas no iban solos, estarían bien, se
intentaba autoconvencer el mismo por dentro.
Estuvieron
charlando de mas cosas aparte de aquello, comieron y Marcos se fue,
no sin antes despedirse de ellos y desearles suerte por la misión de
el día siguiente.
No
sabia donde se encontraba sus amigos, y probó suerte en el bosque,
ya era tarde, había anochecido, pero tal vez estarían allí, se
encaminó por el sendero que llevaba al claro, ya no se veía casi
por donde andaba, asique fue a tientas.
-
Ya se han ido hacer rato-. Escuchó una voz encima de su cabeza,
sobresaltándolo, ya no le tenia miedo a aquel bosque que tan
tenebroso le había parecido el día anterior, pero a oscuras
escuchar una voz de repente en medio de la oscuridad asustaría a
cualquiera.
Miró
hacia arriba aun con el escalofrío recorriéndole todo el cuerpo y
pudo comprobar que se trataba de Niva, sentada en la rama de un
árbol, miraba al joven con gesto gracioso, como era de costumbre en
ella, hacia poco que le conocía pero Marcos ya podía decir de ella
sin equivocarse que se trataba de una chica muy positiva e
hiperactiva.
-
¿Y que haces tu aquí?-. Preguntó mirándola.- ¿Como es que no
estas en la guarida con los demás?-.
-
¿Y por que tendría que estar allí?-. Con un movimiento elegante se
descolgó de la rama y cayó al suelo con un sonido casi
imperceptible cerca de Marcos, este se sorprendió por poco ruido que
había hecho al caer. Se acercó a el, algo que aun incomodaba a
Marcos, cuando hablaba con alguien se acercaba demasiado y miraba con
ojos curiosos, casi infantiles.- Estoy con los míos-. Su respuesta
desconcertó a Marcos, miró a su alrededor buscando a alguien, por
si no se hubiera fijado bien cuando había llegado, pero allí no
había nadie.
-
¿A que te refieres?-. Terminó por preguntar ya que no encontraba
respuesta lógica a lo que acababa de decir su amiga.
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