miércoles, 6 de noviembre de 2013

Página 14

 Estuvieron hablando un rato largo allí plantados en la plaza, mientras la gente pasaba a su lado, de vez en cuando alguien se paraba a intercambiar unas palabras con el hijo del fuego, para después continuar con su camino.

La vida de Marcos había cambiado drásticamente de un día para otro, había pasado los últimos dos años acosado por sus compañeros de clase y solo le paraban para insultarle, y ahora lo hacían para mostrarle su apoyo, de eso Marcos se daba cuenta aunque pareciera que no, y sonreía por dentro.

Después de un rato, decidieron ir los tres a la casa de sus padres, hoy comería con ellos, tenían algo que contarle pero lo harían cuando estuviesen en un sitio mas tranquilo, y su casa seria el lugar perfecto.

El sitio era un sitio pequeño, pero acogedor, había una mesa con varias sillas y una estantería repleta de libros, y una puerta que abría a la habitación de sus padres, su padre le contó que no pasaban allí demasiado tiempo y no necesitaban mas, mientras su madre preparaba unas tazas de té mientras se hacia la comida Marcos y su padre se sentaron en la mesa a charlar.

-¿Bueno y que queríais contarme?-. Preguntó el joven una vez su madre se hubo sentado con ellos con una taza de Té para cada uno, Marcos le echó dos cucharillas de azúcar y lo dejó reposar para que se enfriara un poco antes de tomarlo, sus padres le imitaron.
- El líder del ejercito nos a hecho llamar-. Comenzó su madre hablando removiendo su bebida.- Mañana mismo nos incorporamos a un grupo de inspección.
- ¿Un grupo de inspección?-. Preguntó Marcos sin comprender a lo que se refería.
- Nuestros espías en la tierra a localizado lo que cree que puede ser una base secreta de la oscuridad-. Ahora era su padre el que hablaba.- Nosotros vamos a comprobar que realmente es lo que dicen que es, e inspeccionar la zona y evaluar la peligrosidad-.
Ahora lo había comprendido, y no le gustaba la idea. Hacia un día que habían regresado y ya le mandaban a una misión, no estaban preparados.
- No hay ningún peligro hijo-. Le tranquilizó su madre leyéndole la mente.- No tenemos que enfrentarnos a nadie, simplemente vamos a observar, nada mas-. Eso pareció tranquilizarle un poco aunque no del todo.- Estaremos bien-. Le cogió la mano, y notó esa tranquilidad que le intentaba transmitir con ese gesto.
- Tu madre y yo estaremos algo oxidados, pero aun podemos dar guerra-. Bromeó sonriendo su padre.- Ademas, con nosotros viene un grupo proveniente del ejercito, tu hermano viene con nosotros-.

Saber eso le tranquilizó un poco mas, su hermano era un gran guerrero como había podido comprobar la mañana en la que se había encontrado con aquel hombre tan extraño. Y ademas no iban solos, estarían bien, se intentaba autoconvencer el mismo por dentro.

Estuvieron charlando de mas cosas aparte de aquello, comieron y Marcos se fue, no sin antes despedirse de ellos y desearles suerte por la misión de el día siguiente.
No sabia donde se encontraba sus amigos, y probó suerte en el bosque, ya era tarde, había anochecido, pero tal vez estarían allí, se encaminó por el sendero que llevaba al claro, ya no se veía casi por donde andaba, asique fue a tientas.
- Ya se han ido hacer rato-. Escuchó una voz encima de su cabeza, sobresaltándolo, ya no le tenia miedo a aquel bosque que tan tenebroso le había parecido el día anterior, pero a oscuras escuchar una voz de repente en medio de la oscuridad asustaría a cualquiera.
Miró hacia arriba aun con el escalofrío recorriéndole todo el cuerpo y pudo comprobar que se trataba de Niva, sentada en la rama de un árbol, miraba al joven con gesto gracioso, como era de costumbre en ella, hacia poco que le conocía pero Marcos ya podía decir de ella sin equivocarse que se trataba de una chica muy positiva e hiperactiva.
- ¿Y que haces tu aquí?-. Preguntó mirándola.- ¿Como es que no estas en la guarida con los demás?-.
- ¿Y por que tendría que estar allí?-. Con un movimiento elegante se descolgó de la rama y cayó al suelo con un sonido casi imperceptible cerca de Marcos, este se sorprendió por poco ruido que había hecho al caer. Se acercó a el, algo que aun incomodaba a Marcos, cuando hablaba con alguien se acercaba demasiado y miraba con ojos curiosos, casi infantiles.- Estoy con los míos-. Su respuesta desconcertó a Marcos, miró a su alrededor buscando a alguien, por si no se hubiera fijado bien cuando había llegado, pero allí no había nadie.

- ¿A que te refieres?-. Terminó por preguntar ya que no encontraba respuesta lógica a lo que acababa de decir su amiga. 

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