-
¿A que te refieres?-. Terminó por preguntar ya que no encontraba
respuesta lógica a lo que acababa de decir su amiga.
Sin
mediar palabra, dio unos pasos hacia atrás
alejándose del joven que la observaba con curiosidad, aun esperando
una respuesta, cuando ya estuvo conforme con la distancia entre el
uno y el otro, Marcos pudo ver en la penumbra como levantaba la
cabeza, de repente algo dentro de ella empezó a iluminarse, y pudo
verla con total claridad, había
extendido los brazos y cerrado los ojos, su cara estaba
completamenente
seria, estaba concentrada, y la luz dentro de ella se hacia mas
fuerte con cada segundo que pasaba. Marcos incluso diría
que su tono de piel estaba cambiando a un tono verdoso, también
pudo ver como de su espalda le salían
unas alas brillantes casi transparentes, su ropa se transformó
dejando paso a una especie de traje escamoso verde, que le cubría
todo el cuerpo. Cuando su transformación acabó la oscuridad volvió
a dominar el lugar, Marcos había
palidecido al ver la escena, Niva volvió a acercarse a el hasta
estar a escasa distancia.
-
No tengo catorce años como tu piensas-. Parecía que le había leído
la mente, sabiendo los años que Marcos pensaba que tenia, era verdad
que nunca habían hablado sobre ello y había sacado sus propias
conclusiones.
Ahora
se había dado cuenta, la noche anterior cuando cada uno había
hablado de su pasado, ella no había querido hablar sobre eso, decía
que era algo demasiado triste para ella como para tener que contarlo,
eso habia despertado en el joven cierto interés en ella
-¿Que
eres?-. Logro preguntar tras unos segundos en silencio.
-
No soy humana, Marcos-. Respondió, aunque el hijo del fuego ya sabia
esa respuesta.- soy un hada-. Le dio la impresión de que estaba algo
tímida por mostrarle quien era realmente.
Estuvieron
en silencio unos minutos en los que se miraban a los ojos, si Marcos
hubiera podido ver bien la cara de su acompañante habría podido ver
el miedo en sus ojos, una reacción raro en ella.
-
Me parece increíble-. Dijo el joven dándose la vuelta en tono
enfadado, no había podido ver la cara de Niva pero por su tono de
voz había notado cierto temor, y quería gastarle una broma. Por fin
entendió muchas cosas, el por que tiene poderes curativos, el por
que le han destinado con los hijos de los elementos para
entrenarles...
-
Si, lo se-. Escucho detrás de el, el miedo había pasado a la
tristeza.- No eres el primero que responde de ese modo-.
-
Había oído que las hadas erais seres diminutos-. Se volvió para
mirar a su amiga, que tenia la cabeza agachada .- Y tu no eres gran
cosa, pero tanto como diminuta-. Concluyó la broma encogiéndose de
hombros, la sonrisa que llevaba Niva de serie volvió a dibujarse en
su rostro, abalanzándose hacia Marcos para abrazarle, este respondió
riendo.- Para para que no es para tanto-.
El
hada se separo levemente para mirarle a los ojos, esta vez si pudo
ver los llorosos ojos de su amiga.
-
No lo sabes tu bien-. fue la única respuesta que obtuvo de ella.
Estuvieron
varios minutos abrazados, en los que Marcos sintió como un lazo
irrompible le ataba a Niva, sintió su gratitud, al no habérselo
tomado mal aquella noticia, algo que no entendía el por que, sintió
su felicidad. Marcos por su parte le transmitió su cariño y su
amistad, podía contar con el para lo que fuese, eso fue lo que
quería transmitirle con aquel abrazo, por que una nueva duda había
surgido dentro de el, ¿ Por que se había mostrado tal y como era
con miedo a su reacción?
Cuando
se separaron, decidieron dar un paseo y hablar de sus cosas, Niva le
confesó, que antes vivía en lo mas profundo del Amazonas, al igual
que las distintas criaturas poblaban los bosques de todo el mundo,
pero el hijo de la oscuridad mandó talar los bosques, haciendo huir
a todas las criaturas a aquel minúsculo bosque en comparación con
el Amazonas, le contó que pocos consiguieron escapar, la mayoría
murió por salvar a esa minoría, ahora, en aquel bosque, solo vivían
un centenar de seres, y de ese centenar solo un puñado eran hadas, y
ella era una de ellas.
-
Basta de historias tristes-. Le detuvo el joven al ver las lagrimas
correr por el rostro de Niva, que ya había vuelto a su estado
humano. le pasó un brazo por los hombros y le secó las lagrimas con
el dedo de la mano que tenia libre.- Vamos a acabar con esto, entre
los cinco, conseguiremos que vuelvas a tu hogar-. Dijo poniéndose
delante suya para mirarle a los ojos. Niva volvió a abrazarle.
Tras
un rato mas caminando decidieron parar en el claro donde solían
reunirse y se tumbaron uno al lado del otro a mirar al cielo
estrellado, no sabían la hora que era, tampoco parecía que les
importarse mucho.
-
Niva,¿puedo preguntarte algo?-. Dijo sin apartar la mirada del techo
de estrellas que se abría ante sus ojos rodeadas por las copas de
los arboles, su compañera hizo un ruidito en señal de aprobación.-
¿Cuantos años tienes?-. Había recordado lo que le había dicho en
el momento en el que se había transformado en Hada. ““ No tengo
Catorce años como tu piensas'” ante la pregunta, la joven rio.
-
¿No te han dicho que es de mala educación preguntar la edad a una
señorita?-. Bromeó volviendo la cabeza para mirarle.- Tengo muchos
mas que tu-. Contestó volviendo la vista de nuevo hacia el cielo. A
Marcos le valió la respuesta.
-
¿Es cierto que sois inmortales?-. Había escuchado y leído muchas
cosas acerca de eso, y ahora que tenia la oportunidad quería
preguntarlo.
-
Somos mas longevos que los humanos eso es cierto-. Contestó el
Hada.- Pero no inmortales-.
Estuvo
preguntándole cosas durante varios minutos, siempre le había
gustado las historias sobre seres mitológicos y leyendas, y ahora
tenia delante de el uno de esos seres y quería resolver todas sus
dudas.
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