jueves, 7 de noviembre de 2013

Página 15

- ¿A que te refieres?-. Terminó por preguntar ya que no encontraba respuesta lógica a lo que acababa de decir su amiga.

Sin mediar palabra, dio unos pasos hacia atrás alejándose del joven que la observaba con curiosidad, aun esperando una respuesta, cuando ya estuvo conforme con la distancia entre el uno y el otro, Marcos pudo ver en la penumbra como levantaba la cabeza, de repente algo dentro de ella empezó a iluminarse, y pudo verla con total claridad, había extendido los brazos y cerrado los ojos, su cara estaba completamenente seria, estaba concentrada, y la luz dentro de ella se hacia mas fuerte con cada segundo que pasaba. Marcos incluso diría que su tono de piel estaba cambiando a un tono verdoso, también pudo ver como de su espalda le salían unas alas brillantes casi transparentes, su ropa se transformó dejando paso a una especie de traje escamoso verde, que le cubría todo el cuerpo. Cuando su transformación acabó la oscuridad volvió a dominar el lugar, Marcos había palidecido al ver la escena, Niva volvió a acercarse a el hasta estar a escasa distancia.
- No tengo catorce años como tu piensas-. Parecía que le había leído la mente, sabiendo los años que Marcos pensaba que tenia, era verdad que nunca habían hablado sobre ello y había sacado sus propias conclusiones.

Ahora se había dado cuenta, la noche anterior cuando cada uno había hablado de su pasado, ella no había querido hablar sobre eso, decía que era algo demasiado triste para ella como para tener que contarlo, eso habia despertado en el joven cierto interés en ella

-¿Que eres?-. Logro preguntar tras unos segundos en silencio.
- No soy humana, Marcos-. Respondió, aunque el hijo del fuego ya sabia esa respuesta.- soy un hada-. Le dio la impresión de que estaba algo tímida por mostrarle quien era realmente.
Estuvieron en silencio unos minutos en los que se miraban a los ojos, si Marcos hubiera podido ver bien la cara de su acompañante habría podido ver el miedo en sus ojos, una reacción raro en ella.
- Me parece increíble-. Dijo el joven dándose la vuelta en tono enfadado, no había podido ver la cara de Niva pero por su tono de voz había notado cierto temor, y quería gastarle una broma. Por fin entendió muchas cosas, el por que tiene poderes curativos, el por que le han destinado con los hijos de los elementos para entrenarles...
- Si, lo se-. Escucho detrás de el, el miedo había pasado a la tristeza.- No eres el primero que responde de ese modo-.
- Había oído que las hadas erais seres diminutos-. Se volvió para mirar a su amiga, que tenia la cabeza agachada .- Y tu no eres gran cosa, pero tanto como diminuta-. Concluyó la broma encogiéndose de hombros, la sonrisa que llevaba Niva de serie volvió a dibujarse en su rostro, abalanzándose hacia Marcos para abrazarle, este respondió riendo.- Para para que no es para tanto-.
El hada se separo levemente para mirarle a los ojos, esta vez si pudo ver los llorosos ojos de su amiga.
- No lo sabes tu bien-. fue la única respuesta que obtuvo de ella.

Estuvieron varios minutos abrazados, en los que Marcos sintió como un lazo irrompible le ataba a Niva, sintió su gratitud, al no habérselo tomado mal aquella noticia, algo que no entendía el por que, sintió su felicidad. Marcos por su parte le transmitió su cariño y su amistad, podía contar con el para lo que fuese, eso fue lo que quería transmitirle con aquel abrazo, por que una nueva duda había surgido dentro de el, ¿ Por que se había mostrado tal y como era con miedo a su reacción?

Cuando se separaron, decidieron dar un paseo y hablar de sus cosas, Niva le confesó, que antes vivía en lo mas profundo del Amazonas, al igual que las distintas criaturas poblaban los bosques de todo el mundo, pero el hijo de la oscuridad mandó talar los bosques, haciendo huir a todas las criaturas a aquel minúsculo bosque en comparación con el Amazonas, le contó que pocos consiguieron escapar, la mayoría murió por salvar a esa minoría, ahora, en aquel bosque, solo vivían un centenar de seres, y de ese centenar solo un puñado eran hadas, y ella era una de ellas.
- Basta de historias tristes-. Le detuvo el joven al ver las lagrimas correr por el rostro de Niva, que ya había vuelto a su estado humano. le pasó un brazo por los hombros y le secó las lagrimas con el dedo de la mano que tenia libre.- Vamos a acabar con esto, entre los cinco, conseguiremos que vuelvas a tu hogar-. Dijo poniéndose delante suya para mirarle a los ojos. Niva volvió a abrazarle.
Tras un rato mas caminando decidieron parar en el claro donde solían reunirse y se tumbaron uno al lado del otro a mirar al cielo estrellado, no sabían la hora que era, tampoco parecía que les importarse mucho.
- Niva,¿puedo preguntarte algo?-. Dijo sin apartar la mirada del techo de estrellas que se abría ante sus ojos rodeadas por las copas de los arboles, su compañera hizo un ruidito en señal de aprobación.- ¿Cuantos años tienes?-. Había recordado lo que le había dicho en el momento en el que se había transformado en Hada. ““ No tengo Catorce años como tu piensas'” ante la pregunta, la joven rio.
- ¿No te han dicho que es de mala educación preguntar la edad a una señorita?-. Bromeó volviendo la cabeza para mirarle.- Tengo muchos mas que tu-. Contestó volviendo la vista de nuevo hacia el cielo. A Marcos le valió la respuesta.
- ¿Es cierto que sois inmortales?-. Había escuchado y leído muchas cosas acerca de eso, y ahora que tenia la oportunidad quería preguntarlo.
- Somos mas longevos que los humanos eso es cierto-. Contestó el Hada.- Pero no inmortales-.

Estuvo preguntándole cosas durante varios minutos, siempre le había gustado las historias sobre seres mitológicos y leyendas, y ahora tenia delante de el uno de esos seres y quería resolver todas sus dudas.

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