martes, 12 de noviembre de 2013

Página 20

- Estas loca-. Dijo Marcos comenzando a reírse, seguidamente Niva se unió a el, era imposible enfadarse con ella, le había cogido demasiado cariño, los demás no entendían el por que de sus risas, pero no les importaba.
- Espero que hayáis entendido el por que el oído es el órgano mas importante en una batalla-. Se puso seria de repente, todos la miraban.- Si no tienes buen oído puedes morir de una estocada, o una flecha por la espalda, no vale solo con tener buena vista-.

Estuvieron toda la mañana practicando el mismo ejercicio, sin resultado positivo alguno, ninguno lograba escuchar aproximarse la flecha, hasta que ya había pasado por al lado de sus cabezas, pero no se rendían, una vez tras otra, se ponían en posición con los ojos vendados esperando a que Niva escogiera a quién tirar la flecha. Solo pararon para comer algo que les había traído Niva, eran una especie de plantas echas una bola, el hada aseguraba que daba energía, y estaba en lo cierto, Marcos cuando la comió, pudo sentir como el cansancio que había acumulado durante la mañana había desaparecido casi al instante. Después de que hubieron comido todos, continuaron con su entrenamiento pero esta vez el ejercicio cambió.

- Ahora empezaremos a practicar el cuerpo a cuerpo-. Comenzó a decir.- La lucha no solo es con armas, también hay que saber usar las manos y los pies-. Por que en un momento dado pueden desarmaros, o simplemente con vuestras armas no es suficiente, como puede ser en tu caso-. Dijo mirando a Toni, ya que su arma solía ser para distancias mas largas- Es por eso por lo que te voy a hacer entrega de una daga élfica, para que te acompañe en tus batallas-. Se aproximó a el, y al igual que el anciano sabio hizo aparecer una una daga con la empuñadura dorada, enfundada en su respectiva funda. Toni la cogió con delicadeza como si se fuese a romper, los demás le miraron con curiosidad queriendo ver aquella arma mas de cerca.- Una vez dicho esto, empecemos con nuestro entrenamiento-.

Les estuvo enseñando los puñetazos y las patadas mas basicas para que fueran familiarizándose con la lucha, Marcos se fijó que al moverse el hada, sus alas se plegaban y se extendían según el movimiento que hacía en ese momento, el joven pensó que tal vez se trataba una manera de mantener el equilibrio, aunque simplemente podría tratarse de algún movimiento involuntario que ella no controlaba.
A las pocas horas de haber empezado el entrenamiento, se veían los síntomas de cansancio en los jóvenes, síntomas que no se podían observar en Niva, los hijos poco a poco aprendían los movimientos que el hada les enseñaba, aunque según decía la profesora, tendrían que practicar mucho para llegar a la perfección.

Cuando el sol caía dio por finalizada la clase, al escuchar aquellas palabras, todos se tiraron al suelo sudando y agotados respirando entrecortadamente debido al cansancio.

Marcos había podido comprobar que ante la confesión de Ruth de la noche anterior, se había mostrado mas sociable, y ya sonreía.
- ¿Y así va a ser todos los días?-. Se quejó Meg sentada en el suelo, se podía escuchar su respiración, al igual que a los demás.
- No-. Contestó Niva, que estaba frente a ellos de pie con su sonrisa característica, no se veía ningún rastro de cansancio por ningún lado.- Esto solo era el calentamiento, mañana os quiero a todos a la misma hora-. Informó sentándose con ellos riéndose ante la cara de impresión de todos ellos.
- ¿Y cuando empezaremos a usar nuestros poderes-. Preguntó Toni intrigado, Marcos había notado que a lo largo del entrenamiento, el joven se había mostrado ser una persona muy ambiciosa y no se conformaba con lo que estaba aprendiendo.
- Eso no me incumbe a mí-. Contestó encogiéndose de hombros.- El sabio quiere que estéis preparados-.
- ¿Y eso que significa?-. Preguntó Ruth, una pregunta que todos se hicieron al instante, el hada se volvió a encoger de hombros ante toda respuesta.

Estuvieron hablando un rato mas, después los cuatro jóvenes se fueron a la guarida a darse una ducha. Algo que agradecieron profundamente, una ducha de agua caliente después de tanto esfuerzo en el día lo agradecía cualquiera.


Una vez estuvieron todos duchados bajaron a la biblioteca a charlar antes de dormirse, puesto que a pesar del gran esfuerzo, ninguno se encontraba con sueño.

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