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Mientras
desayunaba, se puso a pensar que era la primera noche que la pasaba
lejos de su familia y decidió que después de pasar por el bosque
iría a verlos.
Cuando
hubo terminado dejó todo, recogido y se encaminó hacia su destino.
Por
el camino se dio cuenta de que la gente con la que se cruzaba le
miraba con curiosidad, pero Marcos no dio demasiada importancia al
asunto.
Llego
al punto donde su hermano le había dejado el día anterior,
recordaba lo temible que le parecía, ahora lo veía todo distinto,
incluso lo veía agradable y acogedor.
Se
adentró en el y volvió a escuchar aquellas vocecillas y ver
aquellas siluetas, era lo máximo que vería de aquellas criaturas, y
ahora no paraba de desear poder ver algún ser de los que Niva le
había hablado. A lo lejos vio el claro, el día anterior le había
parecido mucho mas lejos, allí estaban sus compañeros con Niva.
Estaban todos sentados y hablaban alegremente, Ruth, seguía apartada
del grupo con la cabeza agachada, le vino a la mente lo que le había
dicho
''
No soy como vosotros '' por mas vueltas que le daba no le encontraba
sentido a aquella frase.
Cuando
le vieron todos le saludaron.
-
Te íbamos a despertar-. Dijo Meg.- Pero creímos que querrías
descansar después de todas las emociones de ayer.
Marcos
le restó importancia con un movimiento de la mano y se sentó con
ellos.
-
¿De que hablabais?-. Preguntó mirando uno a uno.
-
Niva nos estaba explicando en que consiste nuestras
responsabilidades-. Contestó Toni mirando a Niva, que seguía
teniendo la sonrisa de la cara.
Marcos
no se había parado a pensar una cosa...¿Como una niña de unos
catorce años podría ser guardiana de los hijos? Ya habría tiempo
para preguntar.
-
Como iba diciendo-. Comenzó Niva mirando a los presentes.- Nosotros,
tendremos el mismo trabajo que cualquier miembro del ejercito-.
Explicó haciendo una breve pausa.- El inconveniente, es que nos
exigirán mas responsabilidades.
-
¿A que te refieres con mas responsabilidades?-. Preguntó Meg
intrigada.
-
Me refiero a que os tienen como a unos héroes-. Explicó .- No se
dan cuenta, de que simplemente sois unos niños-. Esa contestación a
Marcos le hizo gracia que eso lo dijera una niña a la que sacaban
como mínimo tres años.- Seréis los hijos de los elementos, pero
eso no quita que seguís siendo personas de diecisiete años.
-
No has contestado-. Se quejó Toni.- A que te refieres con mas
responsabilidades-. Repitió la pregunta.
-
Quiere decir que a nosotros nos tocara el trabajo sucio-. Contestó
Marcos antes de que Niva pudiera hacerlo, ella asintió.
Pudo
ver la cara de preocupación de sus compañeros, al igual que el,
nunca se habían metido en ninguna batalla y que les dejaran aquella
responsabilidad a ellos les asustaba.
-
Mañana empezareis los entrenamientos-. Informó la guardiana.- Hoy
os toca la presentación oficial ante la ciudad.
Todos
la miraron extrañados, no sabían a que se refería con aquello
-
En la presentación-. Empezó a explicar.- El líder del ejercitó os
presentara sus respetos y su ejército a vuestra disposición. Y se
os hará entrega de vuestras armas.
-
¿De que clase de armas estamos hablando?-. Una vez lo preguntó,
Marcos se dio cuenta de lo estúpida que era aquella pregunta.
-
A cada uno de vosotros se le asignará el arma que se ha estado
guardando desde el principio de los tiempos-. Se miraron unos a
otros. Estuvieron un rato en silencio, nadie sabia que decir, ni que
hacer, al fin fue Niva la que siguió hablando
-
La primera misión llegará en cuanto tengáis dominados vuestros
poderes, por completo-. Informó, Marcos ya le habían dicho
anteriormente lo de sus poderes, pero seguía sonándole extraño.
Estuvieron
hablando de diversas cosas sin importarles las horas que pasaban Ruth
parecía no reaccionar con ningún tipo de conversación, y eso le
preocupaba a Marcos, sin saber por que empezaba a coger cariño a
aquella chica tan callada.
-
Ya esta todo listo-. Oyeron una voz a sus espaldas, todos se
volvieron a la vez, vieron a una chica joven, plantada a la entrada
del claro, iba vestida con el que Marcos pensó que seria la armadura
del ejército, era blanco, y en el peto venia grabado un sol, y
dentro de el, entrelazados se podía ver los dibujos representativos
de los cuatro elementos.
Sin
decir nada, todos se levantaron del suelo, a Marcos le costó algo
mas, por que un nuevo pinchazo le recorrió la espalda, ya no le
dolía, pero ese pinchazo le dolio mas que ningun otro, y le hizo
volver a sentarse haciendo muecas de dolor.
-
¿Que te ocurre Marcos?-. Le fueron a socorrer sus compañeros, en
ellos pudo ver las caras de preocupación, y eso le hizo sentirse
mejor.
-
Aun sufro los estragos del pasado-. Se explicó llevándose la mano a
la espalda, al punto exacto donde había sido el calambre.
-
Y por que no nos lo habías dicho-. Dijo preocupada Niva tocándole
el hombro.- No puedes ir a la presentación, asi-. Su sonrisa volvió
a su rostro.
-
¿Que podríais haber hecho?-. Se excusó, intentando volver a
ponerse de pie pero sus amigos no le dejaron. La chica que habia ido
a buscarles ya se había marchado y volvían a estar ellos solos.
-
Pues bastantes-. Sonrió Meg, Niva le había puesto la mano en su
pecho, Marcos la miró extrañada, no entendía muy bien lo que
estaba pasando, pero todos los demás, parecía que si, como de
costumbre. Entonces ocurrió, un halo de luz le salio de las manos,
el joven palideció al momento pero se quedo quieto sin saber que
hacer, fue sintiendo poco a poco una sensación muy extraña, un
torrente de aire frio cruzaba todo su cuerpo, e iba sintiendo como el
dolor que sentía se iba reduciendo hasta ser completamente
inexistente.
Y que todo esto salga de la cabeza de una sola persona ....
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